Los ministros de Relaciones Exteriores de Türkiye, Egipto, Indonesia, Jordania, Pakistán, Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos condenaron duramente este domingo las recientes declaraciones de los ministros israelíes de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, y de Defensa, Israel Katz, sobre el desplazamiento de palestinos de Gaza.
En un comunicado conjunto difundido por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Türkiye, los ministros denunciaron las propuestas de planes y mecanismos para expulsar por la fuerza a los palestinos de sus tierras, afirmando que dicha retórica viola el derecho internacional y amenaza los derechos del pueblo palestino.
"Tales declaraciones y propuestas incendiarias violan flagrantemente los principios del derecho internacional, incluido el derecho internacional humanitario, y representan una amenaza directa a los derechos legítimos e inalienables del pueblo palestino", declararon los funcionarios.
En este sentido, los ministros reafirmaron su “rechazo y condena inequívocos” a cualquier intento o plan de desplazamiento de palestinos, ya sea dentro o fuera del Territorio Palestino Ocupado, independientemente de la justificación aducida.
Contra el plan de paz de Trump para Gaza
Las partes advirtieron que convertir los llamamientos al desplazamiento forzoso en una política oficial o en medidas concretas para desarraigar a los palestinos tendría graves consecuencias regionales.
Tales acciones, señalaron, desafiarían directamente los esfuerzos internacionales para lograr la paz, incluido el plan integral de 20 puntos impulsado por el presidente de EE.UU., Donald Trump, que rechaza explícitamente el desplazamiento forzoso.
Los ministros recalcaron que Gaza es parte integral del Territorio Palestino Ocupado y abogaron por la preservación de la unidad territorial palestina en Gaza y Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Este.
Reiteraron su apoyo a la solución de dos Estados como la única vía hacia una paz justa y duradera, con un Estado palestino independiente basado en las fronteras del 4 de junio de 1967 y Jerusalén Este como su capital, de conformidad con las resoluciones internacionales pertinentes.
Los ministros también instaron a la comunidad internacional, en concreto al Consejo de Seguridad de la ONU, a que se oponga a los intentos de establecer una nueva realidad demográfica o geográfica en el Territorio Palestino Ocupado y a que garantice el cumplimiento del derecho internacional.
Reafirmaron su apoyo a que los palestinos permanezcan en sus tierras y rechazaron los esfuerzos por “borrar la causa palestina o menoscabar los derechos legítimos del pueblo palestino”.


















