Un correo electrónico interno del Pentágono revela que Estados Unidos estudia posibles medidas para castigar a aliados de la OTAN que, según Washington, no respaldaron sus operaciones durante la guerra con Irán. Entre esas opciones figura incluso la suspensión de España de la alianza, así como una revisión de la postura estadounidense sobre la soberanía de las Islas Malvinas. Así lo explicó un funcionario estadounidense a Reuters bajo condición de anonimato.
En este sentido, el documento refleja la frustración dentro del Pentágono ante la negativa o reticencia de algunos países a conceder a Estados Unidos derechos de acceso, establecimiento de bases y sobrevuelo, conocidos como ABO por sus siglas en inglés. Según el funcionario, el correo subraya que el ABO constituye “el mínimo absoluto para la OTAN” y que estas propuestas están siendo analizadas en los niveles más altos del Departamento de Defensa.
Asimismo, entre las medidas planteadas, se contempla apartar a los países considerados “difíciles” de posiciones relevantes o de prestigio dentro de la OTAN.
Por su parte, el presidente Donald Trump ha criticado duramente a varios aliados por no enviar fuerzas navales para reabrir el estrecho de Ormuz, cerrado al tráfico marítimo tras el inicio de la guerra con Irán el 28 de febrero. De hecho, también ha insinuado la posibilidad de que Estados Unidos abandone la alianza.
“¿No lo haría usted si estuviera en mi lugar?”, preguntó Trump a Reuters en una entrevista del 1 de abril, al ser consultado sobre una eventual retirada.
No obstante, el correo no propone explícitamente salir de la OTAN ni cerrar bases en Europa. Sin embargo, el funcionario no aclaró si se contempla una reducción de tropas, algo que muchos analistas consideran probable.
Al ser consultado sobre el contenido del documento, el portavoz del Pentágono, Kingsley Wilson, reiteró el malestar de la administración: “Como ha dicho el presidente Trump, a pesar de todo lo que Estados Unidos ha hecho por sus aliados de la OTAN, ellos no estuvieron ahí cuando los necesitamos.”
Además, añadió: “El Departamento de Guerra se asegurará de que el presidente cuente con opciones creíbles para garantizar que nuestros aliados dejen de ser un tigre de papel y cumplan con su parte. No tenemos más comentarios sobre ninguna deliberación interna al respecto”.

Tensión creciente con Europa
La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha generado dudas profundas sobre el futuro de la OTAN, una alianza con 76 años de historia. En consecuencia, analistas y diplomáticos advierten de una preocupación inédita: que Washington no acuda en defensa de Europa en caso de ataque.
Por ejemplo, países como Reino Unido y Francia argumentan que sumarse al bloqueo naval equivaldría a entrar directamente en guerra. No obstante, aseguran que estarían dispuestos a colaborar para mantener abierto el estrecho una vez alcanzado un alto el fuego duradero o el fin del conflicto.
Dentro de este contexto, la administración Trump ha criticado especialmente a España, cuyo gobierno rechazó permitir el uso de sus bases o espacio aéreo para atacar Irán. Cabe destacar que Estados Unidos mantiene dos instalaciones clave en territorio español: la base naval de Rota y la base aérea de Morón.
Según el funcionario, las propuestas del Pentágono buscan, por un lado, enviar un mensaje claro a Europa y, por otro, “reducir el sentido de derecho adquirido por parte de los europeos”.
En esta línea, el documento señala que suspender a España tendría un impacto militar limitado, pero un fuerte valor simbólico. Sin embargo, no se detalla cómo podría ejecutarse esta medida, ni si existe un mecanismo formal dentro de la OTAN para hacerlo.
Sánchez resta importancia y defiende el papel de España
Por su parte, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se mostró tranquilo este viernes ante las informaciones sobre una hipotética suspensión de España de la OTAN que estaría considerando Estados Unidos, y aseguró que no está “preocupado”, al tiempo que enfatizó que su país es un “socio fiable” y un “miembro fiable” de la alianza.
En este sentido, afirmó que “España es un socio fiable dentro de la OTAN”, que está “cumpliendo” con sus obligaciones y que, “en consecuencia, no hay de qué preocuparse en absoluto”. El dirigente realizó estas declaraciones en Chipre, donde asistía a una reunión de la Unión Europea.
Asimismo, restó credibilidad a la información publicada, al subrayar que “nosotros no trabajamos sobre emails, trabajamos sobre documentos oficiales y el posicionamiento que haga en este caso el Gobierno de los Estados Unidos”.
Además, Sánchez reiteró la postura del Ejecutivo: “la posición del Gobierno de España es clara: absoluta colaboración con los aliados, pero siempre dentro del marco de la legalidad internacional”, una línea que también resumió al afirmar que existe “plena cooperación con los aliados, pero siempre dentro del marco de la legalidad internacional”.
Conviene recordar que España ingresó en la OTAN en 1982. De hecho, el Tratado del Atlántico Norte, firmado en 1949, no contempla la expulsión o suspensión de un Estado miembro, sino únicamente la salida voluntaria, tal como establece su artículo 13.
Reacciones en Europa: unidad y respaldo a España
En este contexto, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, instó a los aliados a mantenerse unidos tras las informaciones sobre posibles medidas de Washington contra España. “La OTAN debe permanecer unida. Creo que es una fuente de fortaleza”, afirmó durante una cumbre de la Unión Europea en Chipre.
Asimismo, subrayó la necesidad de reforzar el papel europeo dentro de la alianza: “Debemos trabajar para fortalecer el pilar europeo de la OTAN, que debe complementar claramente al estadounidense”.
Por su parte, un portavoz del Gobierno alemán también descartó cualquier escenario de ruptura, al afirmar que la pertenencia de España a la OTAN “no está en cuestión” y que no ve “ninguna razón para que eso cambie”.
Estas reacciones se producen en un contexto de creciente incertidumbre sobre el compromiso de Estados Unidos con la defensa de sus aliados, mientras la Unión Europea se prepara para definir mecanismos propios de asistencia mutua en caso de agresión.
El caso de las Malvinas y Reino Unido
Por otro lado, el memorando también incluye una opción para reconsiderar el apoyo diplomático estadounidense a las “posesiones imperiales” europeas de larga data, como las Islas Malvinas, frente a las costas de Argentina.
De acuerdo con el sitio web del Departamento de Estado, las islas están administradas por el Reino Unido, aunque siguen siendo reclamadas por Argentina, cuyo presidente libertario Javier Milei es aliado de Trump.
Conviene recordar que Reino Unido y Argentina libraron una breve guerra en 1982 por las islas, tras el fallido intento argentino de tomarlas. Como resultado, unos 650 soldados argentinos y 255 militares británicos perdieron la vida antes de que Argentina se rindiera.
En este contexto, Trump ha reprendido repetidamente al primer ministro británico Keir Starmer, tildándolo de cobarde por su negativa a unirse a la guerra estadounidense contra Irán. Además, afirmó que “no es ningún Winston Churchill” y calificó los portaaviones británicos de “juguetes”.
Inicialmente, Reino Unido rechazó permitir ataques desde sus bases. Sin embargo, posteriormente autorizó misiones defensivas para proteger a civiles en la región frente a represalias iraníes.
Finalmente, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, reconoció que el conflicto ha puesto de manifiesto las debilidades de la alianza:
“Recibimos preguntas, obstáculos, vacilaciones... Una alianza no vale gran cosa si hay países que no están dispuestos a estar a tu lado cuando los necesitas”.













