AMÉRICA LATINA
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Milagro en Venezuela: rescatan con vida a un hombre tras ocho días bajo los escombros
Con cerca de 2.300 muertos y miles de desaparecidos, Venezuela encuentra un rayo de esperanza tras el rescate con vida de un hombre que permaneció ocho días bajo los escombros.
Milagro en Venezuela: rescatan con vida a un hombre tras ocho días bajo los escombros
Equipos de rescate trasladan al superviviente Hernán Alberto Gil, en La Guaira, Venezuela

Cientos de rescatistas en Venezuela estallaron en aplausos y se fundieron en abrazos tras lograr sacar con vida a un hombre de 43 años de entre los escombros de un edificio colapsado, ocho días después de los devastadores terremotos gemelos que sacudieron el país. 

Con el balance oficial de víctimas mortales acercándose a las 2.300 y miles de personas aún desaparecidas, el rescate del guardia de seguridad Hernán Gil, que permaneció más de una semana atrapado bajo los escombros, fue recibido como un auténtico milagro en medio de una tragedia que sigue golpeando al país.

El jueves, Gil fue evacuado en camilla después de una compleja y minuciosa operación para liberarlo del edificio de siete plantas donde trabajaba, en Catia La Mar, una localidad costera que quedó prácticamente reducida a escombros tras la catástrofe del 24 de junio. "Esto es realmente un milagro", afirmó su esposa, Gusbimar González, mientras los equipos de emergencia culminaban el operativo.

Para lograrlo, equipos especializados de Venezuela, Chile, Estados Unidos, Portugal, Costa Rica, El Salvador y México trabajaron de forma ininterrumpida durante tres días. Mientras avanzaban entre los escombros, consiguieron mantener con vida a Gil suministrándole más de diez litros de agua mediante una manguera e instalándole un conducto para proporcionarle oxígeno.

Rescates que desafían toda esperanza

En la fase final del operativo, una treintena de personas retiró toneladas de escombros en el aparcamiento del edificio, mientras dos rescatistas excavaban un túnel de tres metros para alcanzar el lugar exacto donde permanecía atrapado. "No fue fácil llegar al punto donde se encontraba la víctima", explicó Cristian Vera, jefe del equipo chileno de rescate.

Sin embargo, pese a algunos rescates que han desafiado toda esperanza —como el de un niño de tres años encontrado con vida el martes, seis días después del terremoto—, las posibilidades de hallar más supervivientes disminuyen con cada hora que pasa. Por ello, el foco de las autoridades comienza a desplazarse de las tareas de búsqueda a la atención de quienes lograron sobrevivir al desastre.

En ese contexto, miles de personas permanecen sin hogar, el acceso a alimentos y agua potable se deteriora progresivamente y los hospitales trabajan al límite de su capacidad. A ello se suma la preocupación de los expertos, que advierten de un creciente riesgo de brotes de enfermedades en las zonas más afectadas.

"Lo perdimos todo, excepto la vida"

Los dos potentes terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, arrasaron barrios enteros en la rica región petrolera de Venezuela, un país cuya infraestructura y sistema sanitario ya se encontraban profundamente debilitados tras décadas de crisis económica. De acuerdo con datos de la NASA, cerca de 60.000 edificios habrían resultado dañados o completamente destruidos.

Mientras tanto, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó el miércoles de que el número de fallecidos ascendía a 2.295, mientras que más de 11.000 personas habían resultado heridas. Asimismo, señaló que casi 13.000 personas se han quedado sin hogar y que muchas de ellas pasan las noches en tiendas de campaña improvisadas instaladas en calles, parques y solares vacíos.

Al mismo tiempo, decenas de miles de personas continúan en paradero desconocido y las colas para recibir ayuda humanitaria no dejan de crecer. En numerosos puntos del país, los supervivientes dependen casi exclusivamente de la solidaridad de voluntarios y de las donaciones de otros ciudadanos para poder subsistir.

Ese es el caso de María Arteaga, una mujer de 33 años y madre de cuatro hijos que, en un campo de fútbol convertido en refugio improvisado, se preparaba para pasar la noche del miércoles bajo una precaria estructura levantada con lonas y una bandera venezolana. "Lo perdimos todo, excepto la vida. Ni siquiera tenemos zapatos", lamentó.


FUENTE:TRT Espanol