Türkiye ha presentado oficialmente la candidatura de Feridun Sinirlioglu, actual secretario general de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), para ocupar la Secretaría General de Naciones Unidas, según informaron fuentes del Ministerio de Exteriores turco a la agencia de noticias Anadolu.
La decisión, adoptada este viernes, se produce en un contexto de bloqueo en el proceso de selección, después de que la última ronda de consultas informales del Consejo de Seguridad de la ONU concluyera sin un resultado definitivo.
En este escenario, el representante permanente de Türkiye ante Naciones Unidas, Ahmet Yildiz, transmitió mediante una carta dirigida a los presidentes de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad la nominación formal del presidente Recep Tayyip Erdogan. La candidatura se presentó de conformidad con la Carta de Naciones Unidas y una resolución de la Asamblea General.
Sinirlioglu es un veterano diplomático turco que ocupa la Secretaría General de la OSCE desde diciembre de 2024. Se convirtió entonces en el primer ciudadano de Türkiye en asumir este cargo.
En el ámbito académico, cuenta con una maestría y un doctorado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales por la Universidad Bogazici.
Su trayectoria diplomática comenzó en 1982, cuando ingresó en el Ministerio de Exteriores de Türkiye. A lo largo de su carrera, desempeñó distintas funciones en las embajadas turcas en La Haya y Beirut. Asimismo, entre 1992 y 1996, ejerció como consejero político de Türkiye ante Naciones Unidas en Nueva York.
Su experiencia en la diplomacia multilateral se consolidó en los años siguientes. En 2015, ocupó el cargo de ministro de Exteriores de Türkiye, mientras que entre 2016 y 2023 fue representante permanente del país ante Naciones Unidas.
Ya en abril de 2023, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, lo nombró coordinador especial para la evaluación independiente de Afganistán, una iniciativa encomendada por el Consejo de Seguridad.
Finalmente, en diciembre de 2024, asumió la Secretaría General de la OSCE, convirtiéndose en el primer diplomático turco en ocupar el puesto.
El proceso de elección
La candidatura de Sinirlioglu se incorpora a un proceso de selección marcado por las negociaciones entre los miembros del Consejo de Seguridad. Para obtener su respaldo, un aspirante necesita al menos nueve votos favorables. No obstante, el apoyo de la mayoría no es suficiente: cualquiera de los cinco miembros permanentes —EE.UU., China, Francia, Rusia y Reino Unido— puede bloquear una candidatura mediante su derecho de veto.
Una vez alcanzado un acuerdo en el Consejo de Seguridad, el candidato seleccionado deberá recibir el nombramiento de la Asamblea General, un paso que suele considerarse una formalidad.
El mandato del actual secretario general, Antonio Guterres, concluirá el próximo 31 de diciembre. Por ello, se espera que su sucesor asuma el cargo el 1 de enero y comience un nuevo periodo de cinco años al frente de Naciones Unidas.
Por ahora, ocho candidatos han sido nominados para sucederlo: la diplomática costarricense Rebeca Grynspan; el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi; el expresidente de Senegal Macky Sall; la embajadora de Guyana ante la ONU, Carolyn Rodrigues Birkett; la expresidenta de la Asamblea General de Naciones Unidas, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa; la expresidenta de Chile Michelle Bachelet; el político y diplomático ugandés Olara Otunnu; y la diplomática ecuatoriana Ivonne A-Baki.
Una votación informal para romper el bloqueo
Ante la posibilidad de que las negociaciones se estanquen, el Consejo de Seguridad recurre a una votación informal conocida como straw poll, diseñada para evaluar el respaldo de los países miembros a cada aspirante.
Este mecanismo se introdujo a principios de la década de 1980, precisamente para superar un bloqueo provocado por los vetos a dos candidatos. Desde entonces, se ha mantenido, con distintas modalidades, como parte del proceso de selección.
Sin embargo, su continuidad no ha estado exenta de críticas. Algunos países cuestionan la falta de transparencia de un procedimiento que permite a los miembros del Consejo de Seguridad expresar sus preferencias sin revelar públicamente sus posiciones.
Durante estas consultas, los 15 miembros del órgano deben asignar de forma anónima una de tres categorías a cada candidato: "alentar", "desalentar" o "sin opinión".























