Líbano se cubrió de luto este jueves, en una jornada marcada por el dolor, la destrucción y el horror, tras una ola masiva de ataques israelíes que dejó más de 250 muertos y más de 1.000 heridos. En medio de la conmoción, crecen los llamados internacionales para que el país siga incluido en el alto el fuego acordado entre Estados Unidos e Irán.
Mientras los libaneses siguen buscando a sus familiares bajo los escombros, aumenta la preocupación por el riesgo de que la tregua se derrumbe en el Golfo. Washington aseguró este miércoles que el acuerdo alcanzado con Teherán no incluía a Líbano, algo que Teherán sostiene que sí ocurrió, en línea con lo señalado por mediadores en Pakistán.
Israel, por su parte, dejó claro que no detendría sus operaciones, aunque anticipó este jueves que ordenó “conversaciones directas” con Líbano sobre “desmantelar a Hezbollah y establecer relaciones de paz”, según informó el canal público israelí, sin dar más detalles.

En este contexto, el presidente iraní Masoud Pezeshkian advirtió que los ataques continuos harían que las negociaciones con Washington fueran “sin sentido”, mientras líderes internacionales subrayaron la importancia de que el alto el fuego cubra también a Líbano.
Justamente, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, afirmó este jueves: "Las acciones de Israel están poniendo el alto el fuego entre EE.UU. e Irán bajo una presión severa. La tregua con Irán debería extenderse a Líbano".
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, también expresó solidaridad por los ataques de Israel, indicando que “representan una amenaza directa a la sostenibilidad del alto el fuego que acaba de alcanzarse. Líbano debe estar plenamente cubierto por él".
Desde Reino Unido, la secretaria de Relaciones Exteriores, Yvette Cooper, señaló: "Queremos ver que el alto el fuego se extienda a Líbano. Estoy profundamente preocupada por la escalada de los ataques que vimos por parte de Israel en Líbano ayer. Hemos visto las consecuencias humanitarias, el enorme desplazamiento masivo de personas en Líbano. Por eso queremos firmemente que el alto el fuego se extienda a Líbano".
Rusia también insistió en que el alto el fuego debe incluir también a Líbano. El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergey Lavrov, señaló en un comunicado: "Moscú cree firmemente que estos acuerdos... tienen una dimensión regional y, en particular, se aplican a Líbano".
El canciller de Alemania, Friedrich Merz, advirtió: "Vemos la situación en el sur de Líbano con especial preocupación. La intensidad con la que Israel lleva adelante la ofensiva allí podría hacer fracasar todo el proceso de paz, y eso no debe permitirse".
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, calificó el alto el fuego como “muy frágil” y afirmó que “debe incluir a Líbano” y convertirse en “una realidad sobre el terreno”.
Türkiye, tras condenar los ataques, advirtió además que Tel Aviv está “extendiendo” su genocidio en Gaza hacia Líbano.

Por su parte, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, rechazó los ataques y apuntó directamente contra Benjamín Netanyahu: “Justo hoy, Netanyahu lanza su ataque más duro contra el Líbano desde que empezó la ofensiva. Su desprecio por la vida y el derecho internacional es intolerable”.
El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, calificó la magnitud de la matanza como “horrífica”, tras bombardeos en Beirut sin previo aviso que desataron pánico.
Luto y devastación
Mientras tanto, los libaneses transcurrían este jueves un día de luto nacional. Los ataques de la tarde anterior dejaron una estela de muerte y destrucción. El ejército israelí afirmó haber atacado más de 100 “objetivos” solo "en 10 minutos" en Beirut, el Valle de la Beqaa y el sur de Líbano. Según la Defensa Civil libanesa, la cifra de víctimas seguía en aumento, convirtiéndose en uno de los días más mortales de los “ataques bárbaros” de Tel Aviv.
La Oficina del Primer Ministro libanés anunció “un día de luto nacional por los mártires y los heridos de los ataques israelíes que golpearon a cientos de civiles inocentes y desprotegidos”. El primer ministro Nawaf Salam acusó a Israel de atacar “zonas residenciales densamente pobladas” pese a los esfuerzos de alto el fuego.
La Presidencia libanesa recordó que, desde el acuerdo de alto el fuego de noviembre de 2024, se han registrado “numerosas violaciones y transgresiones sin que exista ningún tipo de disuasión”. Añadió que la persistencia de Israel en la agresión va “en contra de todos los valores humanitarios”.
“La gente empezó a correr en todas direcciones, y el humo se levantaba por todas partes”, relató Ali Younes, que esperaba a su esposa cerca de Corniche Al-Mazraa, una de las zonas atacadas, cercana a una de las principales carreteras de la capital.
"Vi la explosión, fue muy fuerte, y hubo niños muertos, algunos con los brazos cortados", declaró a la agencia de noticias AFP Yaser Abdalá, empleado de una tienda del centro de Beirut.
Ahora, algunos hospitales de Líbano podrían quedarse sin kits médicos de trauma esenciales en pocos días, tras la masiva cantidad de heridos provocada por los ataques, advirtió la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“Algunos de los suministros para manejo de trauma estaban escasos y podríamos quedarnos sin ellos en unos días”, dijo el doctor Abdinasir Abubaka, representante de la OMS en Líbano, a la agencia Reuters. Estos kits incluyen vendajes, antibióticos y anestésicos para atender a pacientes con heridas relacionadas con la ofensiva.
El jueves, en Beirut, la gente esperaba con nerviosismo cerca de los lugares donde se realizaban labores de búsqueda y rescate, cubriéndose el rostro del polvo. Bomberos exhaustos se sentaban sobre autos calcinados entre edificios derrumbados.
Mohammad Chehab, un sirio de Deir el-Zour, contó que seis de sus 10 familiares fueron hallados muertos en un edificio destruido. “Han buscado todo el día” al resto de ellos, señaló.
En los hospitales, sobrevivientes y médicos describieron escenas devastadoras. “Pensé que estaba muerto. ¿Qué pasó? Un gran destello de luz me golpeó la cara y los ojos y vi a alguien salir volando y caer a mi lado. Estaba muerto”, relató Rabee Koshok desde su cama en el hospital Makassed, en Beirut. Estaba en el distrito comercial de Corniche al Mazraa cuando un ataque alcanzó un edificio cercano.
El doctor Wael Jarrosh señaló que el hospital recibió alrededor de 70 heridos en apenas 10 minutos tras las explosiones. Dos personas murieron y cinco permanecen hospitalizadas, tres de ellas en cuidados intensivos, precisó. “Esto nos ha destruido psicológicamente”, añadió el médico. “Tenemos que mantenernos preparados para poder atender a nuestras familias y a los heridos que llegan”.
Desde el 2 de marzo, la ofensiva israelí ampliada en Líbano ha dejado 1.739 muertos y 5.873 heridos, según el Ministerio de Salud libanés. Más de un millón de personas han sido desplazadas, muchas del sur y de Dahiyeh. El ejército israelí ha emitido advertencias generalizadas para que la población abandone estas zonas antes de intensos bombardeos.
Nuevos ataques
Un día después de los bombardeos que dejaron cientos de civiles muertos y heridos, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, afirmó que su ejército seguirá atacando a lo que describe como objetivos de Hezbollah.
“Seguimos golpeando a Hezbollah con fuerza, precisión y determinación”, dijo Netanyahu en su cuenta personal de X. “Nuestro mensaje es claro: quien actúe contra civiles israelíes será atacado. Continuaremos golpeando a Hezbollah donde sea necesario, hasta restaurar plenamente la seguridad de los habitantes del norte de Israel”.
Mientras tanto, el jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, prometió continuar los ataques del ejército “sin interrupción”.
El jueves por la tarde, el ejército israelí emitió una orden de evacuación para los suburbios del sur de Beirut, advirtiendo de nuevos ataques inminentes.
Además, poco antes Israel destruyó otro puente clave sobre el río Litani en el sur de Líbano, elevando a ocho el número de pasos estratégicos afectados y aislando amplias zonas del sur, según medios libaneses. La destrucción del puente Qasmiyeh coincidió con llamados de familias que buscaban evacuación supervisada internacionalmente, aumentando el cerco sobre la región.
En represalia, Hezbollah llevó a cabo cuatro ataques contra sitios y fuerzas israelíes en el norte de Israel y el sur de Líbano. Según sus comunicados, dispararon cohetes hacia los asentamientos de Manara y Kiryat Shmona, atacaron un vehículo militar israelí con un misil guiado en Taybeh y lanzaron un dron contra fuerzas israelíes en la misma zona.






