GENOCIDIO EN GAZA
6 min de lectura
Activistas denuncian torturas tras ser secuestrados por Israel en flotilla de ayuda para Gaza
Activistas comparten testimonios de tortura por parte de las fuerzas israelíes, y algunos describen el trato recibido como peor que el que se da a los animales, aunque subrayan que los abusos sufridos no se comparan con lo que padecen los palestinos.
Activistas denuncian torturas tras ser secuestrados por Israel en flotilla de ayuda para Gaza
Activistas de la Flotilla Global Sumud se abrazan a su llegada al aeropuerto de Estambul.

Activistas de la Flotilla Global Sumud, secuestrados por Israel en aguas internacionales, afirmaron que la violencia y los malos tratos que sufrieron a manos de soldados israelíes no pueden compararse con lo que soportan los palestinos.

Los activistas, que llegaron al Aeropuerto de Estambul a bordo de tres vuelos de Turkish Airlines después de que Israel asaltara y detuviera las embarcaciones en aguas internacionales, relataron a la agencia de noticias Anadolu sus experiencias durante la detención.

El activista canadiense Ehab Lotayef mostró su mano vendada mientras narraba el ataque israelí contra los barcos.

Explicó que un soldado israelí le pidió ayuda para traducir, mientras otro soldado “no soportó” que estuviera ayudando a los demás: “A un soldado israelí no le gustó que estuviera dando agua a la gente. Entonces vino y me apuñaló en la mano”, relató Lotayef.

Afirmó haber perdido sensibilidad en la mano herida y añadió que los activistas fueron sometidos a una violencia extrema, con algunos sufriendo fracturas de costillas.

“Nos golpearon muy fuerte, muy, muy fuerte. No era violencia en defensa propia. Era violencia como castigo. Nos estaban castigando”, afirmó.

Mientras estaban bajo custodia israelí, el ministro ultraderechista Itamar Ben-Gvir publicó un video en redes sociales burlándose de los activistas propalestinos, que aparecían atados con bridas y obligados a arrodillarse tras ser detenidos por fuerzas israelíes en aguas internacionales, provocando así la indignación internacional.

En toda Europa, gobiernos convocaron a embajadores israelíes para condenar las imágenes. Italia exigió disculpas, España dijo que no toleraría el maltrato de sus ciudadanos y Francia pidió la liberación de todos los detenidos.

El enviado estadounidense en Israel, Mike Huckabee, afirmó que Ben-Gvir había “traicionado la dignidad de su nación”.

“Mírenlos ahora. Vean cómo se ven ahora, no son héroes ni nada”, dice Ben-Gvir en el video mientras pasa junto a los activistas portando una gran bandera israelí.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien lidera el gobierno más extremista de la historia de Israel, afirmó que la conducta de Ben-Gvir “no estaba en línea con los valores y normas de Israel”.

Pero Ben-Gvir se mostró desafiante y calificó las imágenes como “una gran fuente de orgullo”.

“Tratan mejor a los animales”

Bilal Kitay, ciudadano turco, abrazaba a su esposa. Era su segundo viaje con la “Flotilla para Gaza”, a bordo de un barco con alrededor de 10 activistas más.

Insistió en que el ataque israelí contra las embarcaciones fue “mucho, mucho más violento que el anterior” en abril.

“Nos atacaron”, afirmó. “A cada uno de nosotros nos golpearon, mujeres y hombres... Es lo que los palestinos viven todo el tiempo”, dijo, según la agencia de noticias AFP.

“Desgraciadamente, tratan mejor a sus animales. Solo ellos se consideran humanos”, añadió. Kitay también planea unirse al próximo convoy.

“La atención debe centrarse en Palestina”

Otro activista canadiense, Michael France, de Vancouver, explicó que se unió a la misión como parte de un esfuerzo de ayuda humanitaria para Gaza.

“Forma parte de una ayuda humanitaria para Gaza, donde la humanidad intenta hacer lo que los seres humanos hacen cuando hay una crisis humanitaria”, afirmó France.

France relató que fue retenido junto a unas 160 personas dentro de un contenedor marítimo en uno de los dos barcos convertidos en prisiones flotantes.

“Estábamos en estos barcos-prisión recién desarrollados. Había dos de ellos, 160 personas en el mío. Eran tres contenedores donde dormíamos. Pisos de metal desnudo”, explicó.

Aseguró que las fuerzas israelíes utilizaron pistolas eléctricas y granadas aturdidoras contra los secuestrados.

“Nos recibieron con táseres. Lanzaban granadas aturdidoras cada dos o tres horas durante la noche para despertarnos”, afirmó.

Dijo que las heridas en su rostro y cabeza fueron causadas por repetidas golpizas y añadió que soldados israelíes pisotearon sus pies descalzos con botas militares.

“La cantidad de veces que me golpearon contra el suelo con la cabeza. Mis dedos estaban descalzos, no tenía zapatos, y la gente los pisaba con sus botas militares”, relató France.

Añadió que sufrió moretones alrededor de ambas rodillas, donde ya había sido operado anteriormente, así como heridas en todo el cuerpo tras ser lanzado violentamente de un lado a otro.

“Tengo moretones por todas partes. Y eso es solo por la forma en que nos trataron”, dijo.

Sin embargo, France subrayó que el maltrato que padecieron no puede compararse con el sufrimiento de los palestinos.

“También es importante decir que esto no es nada comparado con el trato que recibe el pueblo palestino. Y por eso estamos aquí, intentando hacer algo ante esta crisis de humanidad”, afirmó.

Pidió que la atención internacional siga centrada en Palestina.

“No somos héroes. Somos seres humanos intentando hacer un acto humano en medio de una crisis”, sostuvo France.

El periodista italiano Alessandro Mantovani, uno de los activistas separados del resto y deportado antes que los demás, dijo que fue golpeado al llegar al centro de detención israelí, que describió como un “lugar de terror”.

“‘Golpearte’ significa que me dieron patadas en las piernas y puñetazos en la cara. Son personas que saben lo que hacen, así que no tengo grandes marcas visibles... Te golpeaban y te decían ‘Bienvenido a Israel’”, relató a periodistas al llegar al aeropuerto Fiumicino de Roma.

Otro activista italiano, Dario Carotenuto, parlamentario del Movimiento Cinco Estrellas, afirmó que fue golpeado en el ojo y pateado durante su detención.

“Mi dolor es pequeño comparado con el suyo”

Hahona Ormsby, activista maorí de Nueva Zelanda, explicó que fue secuestrado durante el ataque israelí al barco y posteriormente trasladado a una embarcación convertida en prisión.

Ormsby afirmó que sufrió violencia hasta que los activistas fueron llevados al puerto de Ashdod, donde permanecieron detenidos.

Relató que fue pateado en sus partes íntimas, atado a una silla y golpeado, además de que un soldado lo amenazó durante la detención.

Aseguró que fue agredido pese a permanecer en silencio y sugirió que su apariencia y sus tatuajes indígenas pudieron influir en los abusos.

“Por la misión, por mi apariencia indígena. Mis tatuajes son indígenas de mi país y a él no le gustaron”, dijo Ormsby.

Añadió que las heridas en sus manos y labios ocurrieron después de que fuera lanzado contra una pared.

“Me estrellaron contra la pared para dejarme inconsciente”, afirmó.

Ormsby señaló que seguía con dolor, aunque insistió en que su sufrimiento no puede compararse con el de los palestinos en Gaza.

“Ha sido desde anoche y hoy ha dolido, pero no tanto como el dolor que están sufriendo nuestros palestinos en Gaza. Así que mi dolor es pequeño comparado con el suyo”, concluyó.