“Nada ha cambiado con respecto a nuestro destino. Desde el día en que zarpamos, nuestro rumbo ha sido Gaza, y sigue siéndolo”: con esas dos frases, un activista de la Flotilla Global Sumud condensó la determinación de la iniciativa humanitaria de continuar hacia el enclave palestino para romper el bloqueo asfixiante que impone Israel, pese a que fuerzas de ese país interceptaron y atacaron varias embarcaciones este lunes.
En lo que ya terminó por convertirse en un patrón de Tel Aviv para frustrar este tipo de misiones, la operación militar se ejecutó en aguas internacionales y se detuvieron a por lo menos 100 activistas.
Transmisiones en vivo desde embarcaciones de la flotilla mostraron a las fuerzas navales israelíes atacando y abordando las embarcaciones, una tras otra. Además, en videos difundidos por los organizadores se puede ver a los activistas grabando el momento en que los soldados se acercan a las embarcaciones antes de tomar el control de varias de ellas.
Posteriormente, se indicó que la intercepción se produjo frente a las costas de la isla de Chipre, de acuerdo a lo que reportó la agencia de noticias AFP.
Por su parte, el diario israelí Yedioth Ahronoth informó que durante la operación israelí se detuvieron a activistas a bordo de los barcos, y que fueron trasladados a una nave de la Marina descrita como una “prisión flotante”, antes de llevarlos al puerto de Ashdod, en el sur de Israel.
Ataque a “plena luz del día”
En medio de los reportes de prensa, el equipo de gestión de crisis de la Flotilla Global Sumud confirmó que soldados israelíes habían atacado e interceptado varias embarcaciones, y que se había perdido el contacto con 23 de ellas.
Después, en un comunicado posterior, la misión denunció que buques de guerra israelíes habían rodeado a civiles a bordo de la flotilla a unas 250 millas náuticas de Gaza, en "otra interceptación ilegal en alta mar en aguas internacionales". Señalando que los hechos se produjeron "a plena luz del día", los organizadores exigieron “un paso seguro para nuestra misión humanitaria legal y no violenta".
Y en esa línea llamó a los gobiernos a intervenir ante estos hechos, acusando a Tel Aviv de llevar a cabo "actos ilegales de piratería" con el objetivo de mantener un "asedio genocida" sobre Gaza. "La normalización de la violencia de la ocupación es una amenaza para todos nosotros", añadía el comunicado.
La Flotilla Global Sumud no se rinde
Confirmando a la agencia de noticias Anadolu que la Flotilla Global Sumud continuaría su camino hacia Gaza pese a los ataques de Tel Aviv, la activista Mi Hoa Lee, a bordo del buque Kasr-i Sadabad con bandera británica, aseguró que las embarcaciones no afectadas seguían navegando.
En este sentido, describió la intervención israelí en aguas internacionales como “ilegal” y “criminal”, y pidió atención internacional sobre la flotilla, así como sobre los palestinos en Gaza y Cisjordania ocupada.
Lee relató que drones y buques militares comenzaron a aparecer alrededor del convoy durante la noche del domingo al lunes, mientras que las interceptaciones se iniciaron alrededor de las 11:00 hora local.
Según la activista, la flotilla estaba compuesta inicialmente por casi 60 embarcaciones que transportaban a unos 500 civiles de aproximadamente 45 países, como parte de una "misión humanitaria no violenta" destinada a romper el bloqueo de Gaza. Lee detalló que la flotilla partió del distrito costero turco de Marmaris y llevaba 33 días en alta mar.
El rumbo “sigue siendo Gaza”
Por su parte, Ahmet Soylemez, activista turco a bordo del buque L’Arq, afirmó que la expectativa es llegar a Gaza en la noche de este miércoles. “Nada ha cambiado respecto a nuestro destino. Desde el día que zarpamos, nuestro rumbo ha sido Gaza, y sigue siéndolo”, sostuvo.
Soylemez, cuyo barco navegaba cerca de la cabeza de la flotilla, relató que “alrededor de las 10:30 de esta mañana (lunes), vimos buques de guerra israelíes rodeando nuestra flotilla por primera vez. Eran tres, cuatro o más. Presenciamos cómo intervenían contra las primeras embarcaciones que encontraron y secuestraban a los activistas a bordo”.
El activista añadió que, al percatarse de que se acercaban lanchas neumáticas, su barco aceleró para poder continuar en ruta.
Harun Uyar, otro activista turco quien está a bordo de la embarcación Rim, afirmó que buques de guerra israelíes interrumpían constantemente su conexión a internet mediante inhibidores desde la proa y la popa de la flotilla.
Añadió que algunos de sus compañeros activistas habían sido detenidos: “Cambiamos de rumbo, pero no retrocederemos. Seguimos avanzando hacia Gaza”, insistió.
Ambiente de “cooperación y calma”
Otro activista a bordo de la flotilla, Giorgio Patti, declaró a Anadolu que su embarcación aún no había presenciado ninguna interceptación, aunque un buque militar patrullaba la zona mientras la tripulación realizaba maniobras evasivas.
Patti afirmó que el ambiente a bordo seguía siendo de cooperación y calma. “Si bien Israel actúa al margen del marco legal establecido, confiamos en los mecanismos de control internacionales y estamos a la espera de la interceptación”, añadió.
Asimismo, instó a la comunidad internacional a tomar medidas contra las violaciones de los derechos civiles y humanos en Gaza y los territorios palestinos ocupados.
También destacó que la flotilla forma parte de una organización social que transportaba exclusivamente ayuda humanitaria y voluntarios. “Somos parte de un movimiento civil internacional que transporta exclusivamente ayuda humanitaria y voluntarios. No somos violentos y, sobre todo, actuamos siempre dentro de un marco legal y ético”, añadió.
Türkiye condena la interceptación israelí
Türkiye condenó este lunes la intervención de Tel Aviv contra la Flotilla Global Sumud, calificándola de “un nuevo acto de piratería”. En un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores afirmó que las fuerzas israelíes intervinieron contra la flotilla, que transportaba ayuda humanitaria a Gaza.
“Condenamos la intervención llevada a cabo por las fuerzas israelíes en aguas internacionales contra la Flotilla Global Sumud, formada para entregar ayuda humanitaria a Gaza, y que constituye un nuevo acto de piratería”, declaró el ministerio.
También destacó que a bordo de la flotilla viajan ciudadanos de casi 40 países, y afirmó que los “ataques y las políticas de intimidación” de Israel no impedirán la solidaridad internacional con el pueblo palestino. Por lo que exigió a Tel Aviv que detuviera de inmediato la intervención y liberara incondicionalmente a los detenidos.
El ministerio también indicó que Ankara estaba tomando las medidas necesarias para garantizar el regreso seguro de los ciudadanos turcos a bordo de la flotilla y que estaban siguiendo de cerca la situación en coordinación con otros países.
Un ataque esperado
Horas antes del ataque, la Flotilla Global Sumud había señalado en un comunicado: “Estamos en máxima alerta mientras seguimos avanzando hacia Gaza. Nos negamos a dejarnos intimidar”.
Las embarcaciones transportan ayuda humanitaria y de emergencia, incluida leche de fórmula para bebés.
La interceptación se produjo en aguas internacionales, un espacio donde la navegación está generalmente protegida por el principio de libertad de navegación. Según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, los buques quedan sometidos a la jurisdicción exclusiva del Estado cuya bandera llevan.
Por ello, la incautación de una embarcación extranjera en aguas internacionales se considera, por lo general, ilegal, salvo en circunstancias muy limitadas que no se aplican a la flotilla Global Sumud.
Esta no es la primera vez
El ataque de este lunes contra la Flotilla Global Sumud no es un hecho aislado. Se suma a una serie de operaciones israelíes contra misiones humanitarias que, en los últimos años, han intentado llegar a Gaza por mar para romper el bloqueo impuesto al enclave desde el verano de 2007.
Uno de los antecedentes más recientes ocurrió el 29 de abril, cuando fuerzas israelíes atacaron otra misión de ayuda con destino a Gaza frente a la costa de la isla griega de Creta.
Según los organizadores, a unas 600 millas náuticas de Gaza, las fuerzas israelíes interceptaron en aguas internacionales embarcaciones con activistas a bordo, detuvieron a 177 personas y las sometieron a malos tratos.

El caso de los activistas Saif Abukeshek, un ciudadano hispano-sueco de origen palestino, y Thiago Ávila, ciudadano brasileño, captó la atención mediática y de sus gobiernos porque fueron llevados a Israel, donde los interrogaron y mantuvieron detenidos durante varios días. Abukeshek y Ávila acusaron a las fuerzas israelíes de tortura. Brasil y España condenaron a Israel por el “secuestro” de sus ciudadanos. Ambos ya se encuentran de regreso en sus países.
Meses antes, a finales de 2025, una primera expedición de la Flotilla Global Sumud navegó por el Mediterráneo rumbo al enclave en una misión que atrajo una notable atención internacional. Sin embargo, el convoy, compuesto por cerca de 50 embarcaciones, fue interceptado por Israel en octubre frente a las costas de Egipto y Gaza. La operación fue calificada de ilegal por los organizadores y por Amnistía Internacional, lo que provocó críticas y condenas internacionales. Los activistas que participaban en la misión fueron detenidos y posteriormente expulsados por las autoridades israelíes.















