Ataques, explosiones, y amenazas cruzadas han marcado en la madrugada del miércoles una nueva escalada entre Estados Unidos e Irán. La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC, por sus siglas en inglés) anunció que llevó a cabo un ataque con drones contra el cuartel general de la Quinta Flota de Estados Unidos en Bahréin, presentando la operación como una respuesta directa a los bombardeos estadounidenses en el sur de Irán. Washington aseguró que dicha operación fue una respuesta al derribo de un helicóptero Apache estadounidense ocurrido horas antes.
La IRGC informó que 21 objetivos militares estadounidenses, incluidas bases aéreas y navales en distintos puntos de la región, fueron atacados, y aseguró que adoptará medidas de represalia más severas si las operaciones militares estadounidenses continúan.
Teherán también afirmó haber derribado un dron estadounidense MQ-9 Reaper sobre la provincia meridional iraní de Bushehr.
De forma simultánea, la Guardia Revolucionaria anunció el lanzamiento de un ataque con drones contra la base aérea Ali Al Salem, en Kuwait. Posteriormente, las Fuerzas Armadas kuwaitíes confirmaron el incidente y señalaron que sus sistemas de defensa aérea interceptaron con éxito objetivos aéreos hostiles.
Los ataques de EE.UU. en el sur de Irán
La televisión estatal iraní informó que se escucharon explosiones y sirenas de defensa aérea en varias ciudades de la costa iraní, incluida la ciudad de Sirik y la isla de Qeshm.
Según los informes, Estados Unidos atacó 20 objetivos en Irán, incluida una torre de telecomunicaciones.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) indicó en un comunicado el martes que los “ataques en defensa propia” comenzaron a las 17:00 (hora de Washington) por orden del presidente Donald Trump.
“La misión es una respuesta proporcional a una agresión iraní injustificada”, señaló CENTCOM.
Según el mando militar, atacaron sistemas de defensa aérea iraníes, estaciones de control terrestre y radares de vigilancia cerca del estrecho de Ormuz utilizando municiones de precisión lanzadas por cazas de la Fuerza Aérea y la Marina de Estados Unidos.
La agencia iraní Mehr News, citando a residentes, informó de fuertes explosiones en la zona de Sirik, mientras que los medios estatales también informaron que la isla de Qeshm y el puerto de Bandar Abbas fueron atacados.
Trump: “La respuesta debe ser muy fuerte”
El presidente estadounidense justificó la operación como una represalia por el derribo del helicóptero Apache ocurrido la noche anterior.
“Creo que es muy importante responder. Derribaron un helicóptero y estamos respondiendo en este mismo momento”, declaró Trump a ABC News.
El mandatario sostuvo que la respuesta debía ser “muy fuerte” y “muy contundente”, y aseguró que eso era precisamente lo que estaba llevando a cabo su administración.
Horas antes, Trump había afirmado en Truth Social que Irán había derribado uno de los helicópteros Apache estadounidenses que patrullaban sobre el estrecho de Ormuz. También señaló que ambos pilotos fueron rescatados ilesos.
Posteriormente, CENTCOM confirmó que los dos tripulantes habían sido recuperados, aunque indicó que las causas exactas del incidente continúan bajo investigación.

“Abandonen nuestra región si quieren estar seguros”: Aragchi
La reacción de Teherán no se hizo esperar. El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, aseguró que ningún ataque o amenaza contra Irán “quedará sin respuesta”.
“Pese a sus derrotas en el campo de batalla, Estados Unidos decidió poner a prueba nuestra determinación”, escribió el jefe de la diplomacia iraní en la red social X.
“Nuestras poderosas Fuerzas Armadas no dejarán sin respuesta ningún ataque o amenaza”.
Durante la madrugada del miércoles, Araghchi reiteró el mensaje y lanzó una advertencia directa a Washington: “A pesar de sus derrotas en el campo de batalla, Estados Unidos optó por poner a prueba nuestra determinación. Abandonen nuestra región si quieren estar seguros”.
El ministro iraní también evocó la historia del golfo Pérsico para advertir sobre las consecuencias que, según él, han enfrentado las potencias extranjeras que han intervenido en la región: “La historia del golfo Pérsico contiene numerosos capítulos sobre el trágico destino de los intrusos extranjeros”, sostuvo.
Teherán advierte a las fuerzas extranjeras
En un mensaje anterior, Araghchi advirtió que las fuerzas militares extranjeras desplegadas cerca de Irán están expuestas a riesgos y deberían abandonar la región.
El ministro recordó que el estrecho de Ormuz es una vía marítima compartida por Irán y Omán y subrayó que se encuentra lejos del territorio estadounidense.
“Nuestras poderosas Fuerzas Armadas permanecen en alerta permanente ante cualquier violación del espacio aéreo, territorio o aguas iraníes”, afirmó.
También señaló que las fuerzas extranjeras podrían verse afectadas por errores humanos, accidentes o situaciones de fuego cruzado, y aseguró que la mejor forma de reducir esos riesgos es retirarse de una zona que, según sus palabras, “nunca será hospitalaria para una presencia hostil”.
Aunque insistió en que Irán prefiere la vía diplomática, dejó claro que el país está preparado para responder por otros medios si considera que su seguridad se ve amenazada.
























