Un buque de la Armada de Colombia convertido en una cárcel para delincuentes considerados muy peligrosos: ese podría ser el escenario en cuestión de meses, si llegan a concretarse los planes del presidente Abelardo de la Espriella para afianzar su pulso en materia de seguridad.
Bajo el paraguas de las reformas que necesita el sistema penitenciario del país, el mandatario prometió dos medidas este miércoles, según reporta la agencia de noticias Anadolu. Por un lado, la construcción de megaprisiones, un término que automáticamente remite a la famosa estrategia del presidente Nayib Bukele en El Salvador. Y, por el otro, buques militares modificados como cárceles que se desplegarán en alta mar, con el objetivo de aislar a los líderes criminales “más peligrosos” de Colombia.
Durante una ceremonia de reconocimiento a la nueva cúpula militar, De la Espriella reiteró que su Gobierno impulsa planes para desarrollar infraestructura de alta seguridad que permita desmantelar las redes del crimen organizado que operan desde las prisiones.
"Mi compromiso con la construcción de megacárceles de máxima seguridad para encarcelar a los terroristas más peligrosos del país se mantiene firme", declaró el mandatario, detallando que las nuevas instalaciones se desarrollarán "en colaboración con el sector privado".

Y, en una medida destinada a desarticular las operaciones de extorsión y otros delitos –que se dirigen desde el interior de las instituciones penitenciarias–, el Ejecutivo se prepara para aislar a los principales líderes de cárteles en alta mar.
Justamente, los Ministerios de Defensa y Justicia, junto con el Instituto Nacional Penitenciario y Penitenciario (Inpec), impulsan un proyecto que pretende convertir un buque de la Armada de Colombia en una prisión flotante, de acuerdo a Anadolu.
Por su parte, la agencia de noticias AFP reportó que De la Espriella había pedido avanzar en el proyecto de los “buques cárcel” durante un consejo de seguridad, de acuerdo a un funcionario del Ministerio de Defensa. La fuente añadió que este proyecto estará a cargo de la Armada.
Como contexto, añade AFP, las embarcaciones de este tipo se utilizan para evitar fugas y limitar el contacto de los reclusos peligrosos con el exterior.
Ahora bien, la estrategia de los “buques cárcel” ya se había visto en Latinoamérica. La propuesta de De la Espriella se asemeja al plan que el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, prometió en campaña a finales de 2023: desplegar este tipo de embarcaciones frente a la costa del Pacífico. Sin embargo, el proyecto no ha podido concretarse.
En Colombia, además, hay un precedente histórico: en 2007, bajo la presidencia de Álvaro Uribe Vélez, destacados jefes criminales, entre ellos el líder del Bloque Central Bolívar, Carlos Mario Jiménez, alias “Macaco”; y el jefe del Cártel del Norte del Valle, Diego Fernando Montoya, alias “Don Diego”, fueron recluidos temporalmente a bordo de buques de la Armada, en los océanos Atlántico y Pacífico, para garantizar su aislamiento absoluto antes de su extradición a EE.UU.
“Los criminales no impondrán sus reglas”
También este miércoles, De la Espriella se refirió al traslado, bajo su “orden directa”, de 20 reclusos “de alta peligrosidad” que se encontraban en cárceles de Barranquilla y fueron llevados a otros centros penitenciarios del país. “Les acabé los privilegios, el control criminal tras las rejas y las oficinas del delito desde donde pretendían extorsionar, amenazar y sembrar miedo entre la gente trabajadora”, escribió el presidente en su cuenta de X.
“Y que no quede ninguna duda: voy por todos. Por los cabecillas, por los extorsionistas, por los sicarios y por quienes pretendan desafiar la autoridad. No importa dónde estén ni desde dónde operen”, añadió.
En esa línea, el plan general del Gobierno de la Espriella apunta revertir la tendencia en Colombia de que los centros penitenciarios funcionen como centros operativos del crimen.
Además, el presidente le dio un ultimátum directo al director del Inpec, coronel Daniel Gutiérrez, exigiendo resultados inmediatos para retomar el control de las cárceles del país. Además, advirtió que los funcionarios que no cumplan con los estrictos objetivos de seguridad serán destituidos de inmediato.
“Es lamentable que las cárceles de Colombia hayan dejado de ser lugares de reclusión y se hayan convertido en guaridas del crimen –universidades del crimen– desde donde se realizan extorsiones y amenazas, se ordenan asesinatos y se dirigen organizaciones terroristas”, declaró De la Espriella.

En junio pasado, la Defensoría del Pueblo de Colombia detalló las condiciones de los reclusos en las cárceles del país, informando que se registra una sobrepoblación en los centros penitenciarios que asciende al 28,6%. De acuerdo a las cifras reportadas hay un total aproximado de 104.395 internos frente a una capacidad instalada de 81.139 cupos.
“La situación se torna crítica en los centros de detención transitoria [estaciones de Policía y unidades de reacción inmediata (URI)], donde el hacinamiento promedio alcanza el 127%, registrándose picos regionales superiores al 500%”, añadió el reporte de la Defensoría.
Extradición de exnegociadores de paz
Adicional a estas medidas, De la Espriella autorizó el mismo miércoles la extradición de cinco exnegociadores de paz a Estados Unidos, dos de los cuales se encuentran prófugos.
De acuerdo al comunicado publicado en la página de la Presidencia, el mandatario anunció “la entrega efectiva a la justicia de los Estados Unidos de cinco ciudadanos colombianos cuyas extradiciones ya estaban autorizadas por el Gobierno Nacional desde 2025, pero permanecían suspendidas debido a su participación en distintos procesos de paz con la administración anterior”.
“Se acabaron los privilegios disfrazados de paz. Quien quiera transitar hacia la legalidad deberá demostrarlo con hechos y someterse a la justicia”, escribió De La Espriella en su cuenta de X.


















