¿Hasta dónde llega la seguridad y dónde empieza la política entre México y Estados Unidos?
AMÉRICA LATINA
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¿Hasta dónde llega la seguridad y dónde empieza la política entre México y Estados Unidos?Las tensiones entre Estados Unidos y México por el tráfico de drogas, la soberanía y la seguridad se intensifican mientras ambos gobiernos enfrentan cálculos políticos y se acercan citas electorales clave.
Las banderas de Estados Unidos y México ondean en el puente internacional Paso del Norte, entre El Paso y Ciudad Juárez, el 28 de diciembre de 2016.

Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, el Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha buscado reorientar la Doctrina Monroe –esa política del siglo XIX con la que Washington definió a América Latina como su “zona de influencia”– hacia la seguridad. En esa línea, ha destacado la lucha contra el tráfico de drogas y contra lo que EE.UU. califica como “amenazas transnacionales” en la región. 

Bajo este objetivo, el Gobierno de Trump ha impulsado el uso militar y la presión tanto diplomática como económica mediante la imposición de aranceles. En este escenario, México ha pasado a ocupar un lugar central, al ser señalado por Washington como el principal frente de contención contra el tráfico de drogas (principalmente fentanilo), la migración irregular y la presencia de los cárteles de la droga.

En un análisis sobre esta estrategia, el estudio del Baker Institute for Public Policy, publicado en febrero de 2026, señala que el denominado ‘Corolario Trump’ proyecta “una visión expansiva de la influencia de Estados Unidos que redefine la lucha contra el crimen organizado como un imperativo de seguridad hemisférica”. Y para mantener este impulso, Trump firmó en 2025 el decreto para clasificar oficialmente a los cárteles del narcotráfico como “organizaciones terroristas extranjeras” (FTO, por sus siglas en inglés).

Durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU en septiembre pasado, el mandatario resaltó la brutalidad de sus métodos, llegó a llamar a México el "epicentro de la violencia de cárteles" y dijo que es "inaceptable" compartir una frontera con un territorio "controlado" por estas organizaciones.

El caso de la CIA

Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, rechazó con vehemencia los comentarios y aseguró durante una rueda de prensa poco después: "Yo podría decir: 'Es muy difícil vivir junto a un país que tiene un nivel tan alto de consumo de drogas ilícitas'. O podría decir: 'Es muy difícil vivir junto a un país que tiene tanta producción de armas’. Pero no lo voy a decir, no lo voy a decir porque tenemos buena relación”.

Sin embargo, este panorama de tensiones políticas y de miradas opuestas también se ha traducido en acciones concretas por parte de ambos países.

Las autoridades de México detuvieron el sábado 17 de octubre al exfiscal César Jáuregui Moreno, quien lideró un operativo antidrogas en el que murieron dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés). Según informes, los agentes fallecieron el 19 de abril pasado en un incidente de tránsito, tras haber participado en el desmantelamiento de un laboratorio de drogas sintéticas en una zona boscosa del estado norteño de Chihuahua.

El exfiscal Jáuregui Moreno fue acusado de ejercicio ilegal del servicio público y coalición en un operativo antidrogas, según informes.

El titular de la Fiscalía de Chihuahua, Gilberto Loya Chávez, dijo el 17 de octubre que el desmantelamiento de un laboratorio de drogas sintéticas es "un resultado muy relevante en el combate al crimen organizado". Además, afirmó que investigan la "forma en que se condujo este operativo, la omisión de la cadena de mando y los protocolos aplicables".

En abril, Jáuregui dio dos versiones distintas sobre la presencia de dos extranjeros. Primero dijo que regresaban de una redada en el laboratorio y, después, declaró ante los medios que no participaron agentes estadounidenses.

La postura de Sheinbaum

En recientes declaraciones el 19 de octubre, Sheinbaum dijo que “fue muy irresponsable, por decir lo menos; no solamente por haber permitido la participación de agentes extranjeros en un operativo en tierra en contra de la ley, sino por la manera en que lo hicieron".

Estas críticas se alinean con la postura que la presidenta había sostenido previamente, cuando afirmó que no tenía conocimiento previo de la participación de agentes de Estados Unidos en el operativo, subrayando que este tipo de colaboración debe pasar formalmente por el gobierno federal, particularmente a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

"Más allá de que fueran agentes extranjeros, es muy lamentable que cualquier persona pierda la vida de esa manera", declaró Sheinbaum para contextualizar el trasfondo del caso. "Entonces, fue un operativo muy irresponsable; además de que estaban violando la ley, porque no informaron y, además, no se permiten los operativos en tierra de las agencias extranjeras".

Asimismo, mientras Sheinbaum aseguraba que la Fiscalía "está investigando", agregó que se debía "sencillamente garantizar, por soberanía y por cumplimiento de la ley, que cualquiera que quiera tener relación con agencias extranjeras lo haga bajo los marcos legales establecidos".

¿Un asunto político o de seguridad?

Pero de cara a las elecciones, en un lado o en el otro, o incluso en ambos como es la situación actual, los señalamientos suben de temperatura.

Trump y el Partido Republicano se juegan el control del Congreso en las elecciones conocidas como intermedias este 3 de noviembre, mientras Sheinbaum y el partido Morena calientan motores para las elecciones federales de junio de 2027, en medio de un escándalo por presuntos vínculos de políticos de ese partido con el Cártel de Sinaloa, según informes.

Ahora bien, estos acontecimientos plantean dudas sobre las estrategias de ambos gobiernos, una dinámica que, según explica a TRT Español el profesor Alexander Rojas, de la Universidad El Bosque en Colombia, responde a un uso electoral: “El actual populismo trumpista en Estados Unidos y morenista en México hacen uso de su vecino conflictivo para explotarlo electoralmente”.

Y en su análisis, este experto señala un cambio en la dinámica de la relación de los dos países: “Esta nueva política controversial, antidiplomática y críticamente demagógica ha convertido su geopolítica en un instrumento de campaña, sin tener en cuenta el daño que causa en las relaciones bilaterales y los imaginarios colectivos que se radicalizan en relación con la nación vecina”.

Capturas

Para David Saucedo Torres, consultor en seguridad, México ha acatado casi todas las directrices de Washington en materia de extradiciones, captura de supuestos traficantes de alto perfil e incremento de incautaciones.

Pero, en conversación con TRT Español, el experto explica que el actual gobierno no ha cedido en “la captura con fines de extradición de varios políticos de alto perfil” y alega, sin mostrar comprobantes, que hay un “anillo de protección de los cárteles de la droga”.

En una comunicación enviada al Congreso en septiembre, Trump reconoció que la colaboración entre México y EE.UU. ha logrado capturas importantes de líderes de cárteles, pero presionó para que haya más acción de los mexicanos contra organizaciones que trafican drogas, incluyendo “exponer, arrestar y judicializar a muchos funcionarios corruptos que han ayudado y habilitado a los cárteles y han traicionado la seguridad y soberanía de su país”.

En abril, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a 10 funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa, pertenecientes al partido gobernante Morena, de tener vínculos con el cártel de Sinaloa. Según el documento, “políticos y agentes del orden público han abusado de su autoridad en beneficio del cártel” y, sin presentar pruebas, nombra a Rubén Rocha Moya, quien niega las acusaciones y permaneció en el cargo hasta principios de octubre, cuando pidió una licencia.

Sheinbaum ha respondido diciendo que "nadie, ninguna persona que no sea honesta, que no sea honrada, puede esconderse bajo el halo de la transformación del pueblo de México". La narrativa de Sheinbaum sobre Estados Unidos está atravesada por la defensa de la soberanía. En esa línea, agregó: “Ningún gobierno extranjero ni los corruptos de antes le van a arrebatar la transformación al pueblo de México”.

Lucha contra el crimen y una reducción en los homicidios

Después de las declaraciones de Trump en la ONU, Sheinbaum le pidió a Estados Unidos rendir cuentas.

"No necesitamos que nos juzguen desde afuera; sabemos cuáles son los problemas de México y actuamos todos los días", dijo haciendo énfasis en que el país rinde cuentas todos los días. “¿Pero qué pasa allá? Me gustaría ver un reporte del propio gobierno de los resultados allá”.

De octubre de 2024 a julio de 2026, en México “fueron detenidas más de 63.500 personas por delitos de alto impacto, se aseguraron 32.800 armas de fuego y 518 toneladas de droga, entre ellas más de cinco millones de pastillas de fentanilo”, según un reporte de agosto del gobierno.

El informe también subraya que en la administración de Sheinbaum se redujeron en un 51% los homicidios diarios.

Esto podría deberse al cambio de estrategia de la mandataria para combatir el crimen, explica la politóloga y analista Viri Ríos en su artículo publicado en mayo de este año “¿Una alternativa latinoamericana a Bukele?”.

“A diferencia de los líderes anteriores, que consideraban la estrategia de decapitación (dar de baja a líderes) como una solución universal para todo el país, ella ha ideado estrategias localizadas dirigidas a los mandos intermedios, y no solo a los jefes principales. Paralelamente, ha desplegado recursos de investigación criminal para atacar las principales fuentes de financiación de los cárteles”.

Según este informe, las medidas incluyen buscar combatir la extorsión a agricultores en Michoacán, el contrabando de combustible en Tamaulipas y Tabasco, y el tráfico de migrantes en la frontera sur. Asimismo, intentar desmantelar la venta de drogas a turistas en Cancún y la Ciudad de México, y frenar el crimen transfronterizo en Tijuana, adaptando la estrategia a la estructura económica de cada región.

Y como revela la nota, han aumentado las detenciones, y durante los últimos 15 meses la población carcelaria se incrementó un 11%.

Incautaciones

Por su parte, Estados Unidos ha incautado unas 393 toneladas de drogas en lo que va del año 2026, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. La mayoría de esos decomisos fueron de marihuana y metanfetaminas (196 toneladas sumadas).

Hay que resaltar las cifras sobre fentanilo: 4,7 toneladas incautadas. No hay datos sobre cuántas pastillas son, pero llama la atención que el número es significativamente menor al de otras sustancias, pues Trump hizo de la crisis del fentanilo una de sus banderas en su segundo período.

Cálculos políticos

El problema del tráfico de drogas en la frontera México-Estados Unidos es responsabilidad de al menos cuatro actores, según Saucedo: China, que produce el grueso del fentanilo; Colombia, de la coca (sumada a otros como Bolivia, Perú y Ecuador); México, que produce marihuana y metanfetaminas, pero en general es un país de tránsito de drogas; y Estados Unidos, que tiene un elevado consumo de sustancias ilícitas.

“Sin embargo, en esta coyuntura Donald Trump ha focalizado sus esfuerzos en el combate del tránsito, en este caso, del país que tiene frontera y por el cual pasa la mayor cantidad de drogas”, afirma el experto.

Saucedo, quien adopta una postura crítica, considera que por un lado Trump presiona a México, mientras Sheinbaum se envuelve en la bandera del nacionalismo, señalando a Estados Unidos por su responsabilidad. Ahora, para Trump, con una guerra en Irán y problemas económicos en casa, es más fácil buscar una victoria apuntando al vecino.

“Exigirle al Gobierno de México la captura de un narcotraficante, de un narcogobernador, un macrodecomiso, el desmantelamiento de un macronarcolaboratorio, pues es más sencillo que resolver la guerra en Irán o en Ucrania o disminuir la inflación en Estados Unidos”.

Sheinbaum, por su parte, aprovecha el sentimiento antiestadounidense que hay en gran parte de la población y habla de soberanía.

Ahora, la popularidad de Trump sigue a la baja, según la revista The Economist, con un 35%. La de Sheinbaum estaría entre el 59% y el 70%, según las encuestas más recientes.

México: el blanco usual

Saucedo señala que Trump vuelve sobre sus pasos en la campaña que le dio la victoria en 2016, donde uno de los pilares fue la construcción del muro para frenar la inmigración de México –con una narrativa xenófoba y discriminatoria–, pero también la guerra contra la epidemia de muertes por fentanilo, la seguridad y la que él llamó “desigualdad” en el comercio. “México está presente en todos estos frentes”, enfatiza el experto.

En esta misma línea, Rojas señala que la narrativa se ha radicalizado en estos 10 años. 

“La lucha contra el ‘narco’ que anima el Escudo de las Américas es una estrategia reforzada de intervencionismo militar, acompañada de acuerdos bilaterales sobre recursos estratégicos, como tierras raras, que son claves en la transición y la competencia global por fuentes energéticas. En este sentido, señalar el rol de México en una red mundial de tráfico de drogas legitima acciones, eventualmente, unilaterales, o una presión multilateral a través del grupo de socios del Escudo”.

Para Saucedo, el Gobierno de México le estaría apostando a una derrota del partido de Trump en las elecciones intermedias de noviembre esperando que eso debilite sus embestidas internacionales.

“Buscan aguantar, resistir la presión y una vez que se vea un nuevo equilibrio de poder en Washington, entonces ya poder negociar en términos distintos”.

Sobre el aumento de las tensiones, Saucedo considera que se ha visto este capítulo antes.

“Esto pasa cada tres años. Cuando hay elecciones en Estados Unidos, agarran a México de piñata. Los presidentes norteamericanos le exigen a México trofeos para que los candidatos demócratas o republicanos puedan ofrecer esos trofeos a sus respectivos electores”, finaliza.

FUENTE:TRT Español
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