GENOCIDIO EN GAZA
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La nueva “Línea Naranja” en Gaza: Israel amplía su presencia más allá de los límites de la tregua
Israel está expandiendo su presencia militar en Gaza, trasladando marcadores que antes definían la “Línea Amarilla” acordada en la tregua hacia otro límite conocido como “Línea Naranja”, y ampliando el área bajo su control a más del 60% del enclave.
La nueva “Línea Naranja” en Gaza: Israel amplía su presencia más allá de los límites de la tregua
Una marca amarilla indica la llamada "Línea Amarilla", a la que se retiraron las tropas israelíes en virtud del alto el fuego, en la Ciudad de Gaza. / Reuters

Una nueva división trazada unilateralmente por Israel dentro de Gaza vuelve a reducir el mapa para más de dos millones de palestinos. La llamada “Línea Naranja”, impulsada por el avance de las fuerzas de Tel Aviv, está redefiniendo el terreno más allá de los límites fijados por el alto el fuego que entró en vigor en octubre de 2025, conocidos como “Línea Amarilla”.

Según los términos del alto el fuego, la “Línea Amarilla” era un límite simbólico dentro de Gaza al que las fuerzas israelíes debían replegarse de forma temporal bajo el acuerdo del 10 de octubre. Esta línea separaba las zonas con presencia militar israelí en el este de aquellas donde los palestinos podían permanecer en el oeste, cubriendo cerca del 53% del enclave.

Sin embargo, fuentes palestinas aseguran que este límite ha sido empujado gradualmente hacia el oeste en los últimos meses y que corre el riesgo de convertirse en una realidad de facto sobre el terreno.

Bassem Naim, un alto funcionario de Hamás, dijo a la agencia de noticias Anadolu que Israel ha desplazado la línea entre un 8% y un 9% adicional dentro del territorio de Gaza, elevando el área bajo control israelí a más del 60%.

Este cambio ha reducido el espacio disponible para los palestinos a cerca del 38% del enclave, agravando una crisis humanitaria ya severa.

Desplazamientos y cambios debido a la nueva “Línea Naranja”

Esta nueva línea es el resultado de meses de actividad militar israelí, que incluye excavaciones, nivelación de tierras y el traslado de marcadores de hormigón que antes definían la “Línea Amarilla”. 

Fuentes locales indicaron que estos marcadores han sido movidos gradualmente más hacia el interior de Gaza, alterando de hecho la frontera sobre el terreno.

El avance ha obligado a nuevas olas de desplazamiento, especialmente en Jan Yunis, el este de la Ciudad de Gaza y partes del norte del enclave, mientras las familias se desplazan más hacia el oeste para evitar el fuego.

La expansión también ha estado acompañada de bombardeos aéreos, fuego de artillería y disparos que han dejado muertos y heridos entre los palestinos, a menudo bajo el argumento de que se acercaban o cruzaban la línea original.

Desde la ONU también han advertido sobre este cambio. El portavoz Stéphane Dujarric señaló que las autoridades israelíes han introducido un nuevo límite al que los equipos humanitarios ya se refieren como “Línea Naranja”.

“Ahora hay otra línea de color. Una llamada línea naranja ha sido presentada a nuestros colegas humanitarios”, declaró Dujarric a la Agencia Anadolu. Añadió que los equipos de la ONU fueron informados de que cualquier movimiento más allá de esa línea debe coordinarse previamente con las autoridades israelíes.

“Se nos ha dicho que, más allá de esa línea, los equipos humanitarios deben coordinar sus movimientos con antelación. Esto corresponde a zonas con mayores riesgos de enfrentamientos y una mayor probabilidad de encontrarse con fuerzas israelíes”, explicó.

Para los palestinos, la aparición de múltiples “líneas” está reduciendo el espacio habitable y transformando la vida en todo el enclave. Más de dos millones de personas están ahora confinadas en áreas cada vez más reducidas, en medio de condiciones humanitarias que se deterioran y restricciones continuas.

Y mientras Israel continúa reconfigurando hechos sobre el terreno, los esfuerzos políticos para avanzar hacia la siguiente fase del alto el fuego permanecen estancados. Las conversaciones en El Cairo en las últimas semanas, bajo mediación de Estados Unidos, han logrado escasos avances: Israel insiste en el desarme de Hamás antes de avanzar, mientras que el grupo palestino sostiene que primero deben cumplirse los términos ya acordados.

En paralelo, Israel ha continuado con violaciones diarias del alto el fuego, con 828 palestinos muertos y 2.342 heridos, según el Ministerio de Salud de Gaza.

8.000 cuerpos siguen atrapados mientras se estanca la remoción de escombros

El alto el fuego estaba destinado a poner fin a una ofensiva israelí de dos años sobre Gaza, que dejó más de 72.000 palestinos muertos y 172.000 heridos, además de destruir el 90% de la infraestructura civil.

Sin embargo, el número de víctimas palestinas en el genocidio podría ser mucho mayor. Más de seis meses después de que un alto el fuego mediado por Estados Unidos buscara silenciar las armas y poner fin al dolor, Gaza sigue siendo un vasto cementerio a cielo abierto.

Según la Defensa Civil de Gaza y un informe reciente del medio israelí Haaretz, al menos 8.000 palestinos permanecen atrapados bajo los escombros de sus propios hogares.

En muchos casos, los restos se encuentran más allá de la llamada “Línea Amarilla”, en áreas que siguen bajo control directo del ejército israelí. Más allá de esta –e incluso en partes bajo control palestino– la recuperación debe ser coordinada con la parte israelí, un proceso que con frecuencia termina en un callejón sin salida.

A pesar de la tregua, la recuperación física del enclave es prácticamente inexistente: hasta ahora, se ha retirado menos del 1% de los 68 millones de toneladas métricas de escombros. Y la magnitud de la devastación es difícil de dimensionar. 

Una evaluación conjunta de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y la Unión Europea estima que solo la remoción de escombros costará más de 1.700 millones de dólares. Al ritmo actual, se necesitarán al menos siete años para despejar el enclave, indicó el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Este desafío logístico se agrava por la presencia generalizada de municiones sin detonar y por la dura realidad de miles de restos humanos en descomposición. 

Para las familias en Gaza, la espera es mucho más que un retraso burocrático. Los equipos de defensa civil siguen recibiendo miles de llamadas de familiares que conocen las coordenadas exactas de los restos de sus seres queridos, pero no pueden llegar a ellos.

Sin embargo, la falta de maquinaria pesada y de equipos especializados ha paralizado los esfuerzos de recuperación en algunas de las zonas más afectadas, como los barrios de Shujaiya y Tuffah, en la Ciudad de Gaza.

FUENTE:TRT Español y agencias