Con una agenda marcada por la migración, la inclusión social y encuentros multitudinarios, el papa León XIV inició este sábado una visita histórica de siete días a España, la primera que realiza a un país de la Unión Europea fuera de Italia desde su elección. El pontífice fue recibido en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas por el rey Felipe VI, la reina Letizia y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. así como otros funcionarios, en el comienzo de un viaje que combinará actos institucionales, celebraciones religiosas y reuniones con colectivos vulnerables.
La visita arrancará en Madrid con una ceremonia en el Palacio Real junto a los monarcas españoles, antes de que el pontífice visite un centro social de la capital. La jornada concluirá con una vigilia de oración en las inmediaciones del estadio Santiago Bernabéu, donde se espera la asistencia de unas 400.000 personas.
El domingo, el pontífice presidirá una multitudinaria misa en la Plaza de Cibeles, en pleno centro de Madrid, a la que podrían acudir cerca de un millón de fieles. Un día después, hará historia al convertirse en el primer papa que interviene en el Parlamento español, donde pronunciará un discurso ante diputados y senadores.
La capital española lleva días preparándose para una visita que ha despertado una gran expectación. Numerosas calles han sido cerradas al tráfico, los principales monumentos lucen decoraciones especiales y miles de flores con los colores del Vaticano —amarillo y blanco— adornan distintos puntos de la ciudad.
El dispositivo de seguridad desplegado para el viaje contará con unos 15.000 agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil, además de efectivos de las policías locales. Más de 4.000 periodistas de 80 nacionalidades han sido acreditados para cubrir la visita, la primera de León XIV, de 70 años y nacionalidades estadounidense y peruana, a España. También es la primera visita de un pontífice al país desde la realizada por Benedicto XVI en 2011.
Barcelona y Canarias, las otras paradas del viaje
El martes, una vez concluidas sus tareas en la capital, el pontífice se trasladará a Barcelona, donde le espera una apretada agenda que culminará el miércoles cuando presida una misa en la Sagrada Familia, convertida desde hace unos meses en la iglesia más alta del mundo, coincidiendo con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí.
Al día siguiente, el papa volará hasta el archipiélago de las islas Canarias, situado frente a las costas africanas e importante puerta de entrada de migrantes a España.
Muy sensible a esta causa como su predecesor Francisco, se reunirá el jueves y el viernes con migrantes, así como con las organizaciones que les prestan ayuda.
Allí será recibido por Pedro Sánchez, quien lo acompañará durante una ceremonia de homenaje a los miles de migrantes que murieron en sus peligrosos viajes para intentar llegar a Europa, 1.172 en 2025, según la Organización Internacional para las Migraciones.
La visita coincide además con la reciente puesta en marcha por parte del Gobierno español de un amplio plan de regularización que busca normalizar la situación administrativa de alrededor de medio millón de migrantes, en su mayoría procedentes de América Latina.



















