EE.UU. Y CANADÁ
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La guerra en Irán y el alza del petróleo amenazan con impactar las elecciones intermedias de EE.UU.
Con el aumento del precio del petróleo y la falta del "efecto de unidad nacional", la guerra de EE.UU. en Irán corre el riesgo de volverse una carga política interna para el presidente Trump antes de las elecciones intermedias, dicen expertos.
La guerra en Irán y el alza del petróleo amenazan con impactar las elecciones intermedias de EE.UU.
La guerra en Irán y el alza del petróleo amenazan con impactar las elecciones intermedias de EE.UU. / AP
hace 3 horas

Pasados diez días desde que comenzó la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, el presidente Donald Trump sostiene que el liderazgo de Teherán ha sido “aniquilado”.

Sin embargo, tres politólogos estadounidenses advierten que el conflicto está convirtiéndose rápidamente en una carga política interna. El detonante no son los éxitos en el campo de batalla, sino el aumento en los precios del combustible, la baja confianza del mercado y la ausencia del clásico efecto de “unión nacional” frente a la bandera de EE.UU.

“Hay muy poco efecto de unión nacional en este uso del poder militar estadounidense”, señala el profesor Russell Lucas, del James Madison College de la Universidad Estatal de Michigan, en conversación con TRT World.

“Los estadounidenses son muy sensibles a las bajas militares y, dado que esta fue una guerra de elección con muy poca justificación coherente, el público —incluidos los republicanos MAGA— probablemente se cansará rápido de esta operación si hay más pérdidas militares”, añade en referencia al movimiento de Make America Great Again, que aglutina Trump.

David Schultz, experto en política estadounidense y derecho electoral, es igual de contundente. “Las encuestas iniciales muestran que cerca del 60% de los estadounidenses desaprueba la acción militar en Irán”, apunta, y la aprobación general del presidente se mantiene en torno al 40%. En ese sentido añade que se trata del mismo techo rígido que ha persistido a lo largo de tres administraciones, pese a grandes acontecimientos nacionales.

“La polarización ahora parece limitar la capacidad de los hechos externos para cambiar la opinión pública de manera significativa”, explica Schultz. “El efecto clásico de unión nacional no parece materializarse”.

Por su parte, el profesor Mark Caleb Smith, de la Universidad Cedarville, en Ohio, apunta al ciclo noticioso comprimido y a la profunda polarización nacional. “Históricamente, hemos visto protestas públicas significativas por conflictos armados sólo cuando el marco temporal es extenso, como con la guerra de Vietnam o la ‘Guerra contra el Terrorismo’”, comenta a TRT World.

“La diferencia clave ahora es que nuestros horizontes temporales son mucho más cortos. Los medios funcionan más rápido. Hemos pasado de un ciclo semanal a uno diario, luego horario, e incluso minuto a minuto”, continúa.

Aun así, añade, la cobertura mediática rápida podría no generar un rechazo sostenido, porque la atención es corta y los seguidores de partidos tienden a reforzarse en función de la identidad política.

Los tres expertos coinciden en que el verdadero riesgo para los republicanos no está en el frente militar, sino en los bolsillos de los votantes.

La guerra contra Irán ya ha encarecido la gasolina entre un 10% y un 20% en muchas partes de Estados Unidos.

El precio promedio nacional de la gasolina ha subido a 3,48 dólares por galón, un aumento de 48 centavos en una semana y de 58 centavos respecto a hace un mes, según datos de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA, por sus siglas en inglés).

El diésel, que enfrenta inventarios más ajustados que la gasolina regular, también se disparó, casi 89 centavos en la última semana, hasta 4,66 dólares por galón.

El alza se produce mientras la guerra en Irán restringe el flujo de petróleo por el estrecho de Ormuz, la estratégica vía que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el mar Arábigo.

“Este conflicto podría agravar el tema que más preocupa a los votantes”, alerta Schultz.

“Estos problemas económicos tuvieron un gran papel a la hora de afectar políticamente a (el expresidente Joe) Biden y luego a (Kamala) Harris cuando se postuló a la presidencia. Ahora Trump enfrenta el mismo desafío”, añade.

Lucas refuerza la idea: “No hay una amenaza clara para los estadounidenses y el gobierno ofrece pocos argumentos convincentes de que Irán represente un peligro real para la población común”.

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 Punto de tensión política

“Los estadounidenses verán pocos efectos concretos de la guerra en su vida diaria, salvo por el aumento del precio de la gasolina y la caída de los mercados bursátiles. El precio de la gasolina a nivel nacional ha subido en promedio un 10% en la última semana. Esto ya ha llamado la atención de la mayoría de los ciudadanos”, advierte Smith.

El experto señala que si los precios del petróleo suben bruscamente y se trasladan al resto de la economía, las pérdidas republicanas en noviembre,cuando se realicen las elecciones intermedias, podrían ser “mucho peores, posiblemente mucho peores”.

Históricamente, el partido gobernante pierde escaños en las elecciones intermedias. Y una economía débil simplemente amplifica esas pérdidas, añade el experto.

En la Cámara de Representantes, los analistas estiman que entre 30 y 50 escaños son realmente competitivos, muchos de ellos en distritos suburbanos que han cambiado drásticamente en los últimos ciclos electorales.

Estados como California, Texas, Carolina del Norte y Missouri han rediseñado sus mapas electorales del Congreso mediante una redistribución de distritos a mitad de década, lo que podría modificar el número de verdaderos campos de batalla electorales.

Con 60 miembros de la Cámara ya anunciando su retiro, el mapa es fluido y vulnerable al descontento económico.

En el Senado, 33 escaños regulares y dos elecciones especiales están en juego, 22 de ellos actualmente en manos de los republicanos. Sobre el papel, el mapa parece favorable para el Partido Republicano, pero varias contiendas podrían volverse competitivas si la presión económica se intensifica.

Los expertos destacan Maine, Nueva Hampshire, Carolina del Norte, Kentucky, Míchigan, Georgia e incluso Ohio como estados donde las elecciones probablemente atraerán la atención nacional.

Algunos analistas señalan a Texas como un posible punto de tensión política, especialmente si el escaño de John Cornyn enfrenta una primaria republicana volátil con la entrada de Ken Paxton.

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El aumento de las apuestas políticas

Schultz expone la aritmética política de manera directa.

“Es poco probable que el conflicto militar con Irán distraiga a los votantes del problema de asequibilidad que domina el debate político actual. Si acaso, el aumento de los precios de la energía podría reforzar la frustración de los votantes. En lugar de crear un efecto de unión nacional, la guerra puede profundizar las preocupaciones económicas que ya configuran el entorno electoral”, afirma.

“En ese sentido, el conflicto podría crear dificultades políticas adicionales para Trump y el Partido Republicano. Los votantes pueden interpretar la guerra como un agravante de la crisis del costo de vida”, explica.

A medida que la guerra continúa en su segunda semana sin una fecha concreta para acabar, las apuestas políticas siguen aumentando.

Trump ha hablado de una campaña que durará de cuatro a cinco semanas, la planificación del Comando Central de EE.UU. sugiere que las operaciones podrían extenderse hasta septiembre, mientras que los funcionarios iraníes afirman que pueden sostener el combate durante al menos seis meses.

Para los expertos, la narrativa emergente es clara.

Un conflicto que fue enmarcado como un impacto rápido contra una amenaza nuclear, está por el contrario produciendo recordatorios diarios en el surtidor de gasolina y en las cuentas de jubilación.

Que esa presión se convierta efectivamente en un ajuste de cuentas total en las elecciones de mitad de término, depende de cuánto tiempo dure la guerra, de cuánto suban los precios y de si se materializan bajas estadounidenses.

Sin embargo, el veredicto temprano de los analistas es inequívoco.

“Los votantes pueden interpretar la guerra como un agravante de la crisis del costo de vida”, afirma Schultz.

“La mayoría de la gente cree que los republicanos perderán la Cámara en noviembre, pero deberían tener buenas posibilidades de mantener el Senado. Una recesión económica podría poner al Senado en juego”, concluye Smith.

FUENTE:TRT Español y agencias