Más de seis meses después de que Naciones Unidas respaldara un plan de paz para Gaza, la situación humanitaria en el enclave sigue siendo catastrófica: así lo afirmaron el jueves representantes de Oxfam, Save the Children y Refugees International, quienes declararon ante periodistas en la sede de la ONU en Nueva York que todavía persisten grandes diferencias entre los compromisos asumidos por Israel y la realidad que enfrentan los palestinos.
“Israel sigue impidiendo que la mayoría de los grupos de ayuda con experiencia introduzcan suministros esenciales, como tuberías para reparar sistemas de agua, refugios, materiales y suministros médicos en los niveles necesarios”, afirmó Abby Maxman, presidenta de Oxfam América.
“Esto ocurre pese a las promesas de reconstrucción, desarrollo económico y prosperidad a largo plazo”, añadió.
La violencia también continúa sin freno, con ataques israelíes constantes, según Teresa Soldner, una cirujana estadounidense que regresó recientemente de Gaza.
“Pacientes heridos por traumatismos llegaban todos los días mientras estuve en Gaza”, dijo Soldner. “Creo que el sistema de salud palestino ha sido absolutamente devastado”.
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución en noviembre de 2025 respaldando el plan de paz apoyado por Estados Unidos, que contemplaba la reanudación total de la ayuda humanitaria.
“Los niños siguen llegando a nuestras clínicas con desnutrición aguda severa”, afirmó Janti Soeripto, de Save the Children, quien añadió que las cifras aumentaron entre enero y abril.
Sin un sistema educativo operativo, más de “600.000 niños estarán fuera de la escuela por tercer año consecutivo”, sostuvo Soeripto.
Maxman añadió que la falta de materiales de saneamiento e higiene expone a las familias a enfermedades derivadas de aguas residuales al aire libre, mientras que los sistemas y servicios esenciales de agua y saneamiento siguen destruidos o deteriorados.
El alto el fuego en Gaza entró oficialmente en vigor el 10 de octubre de 2025, y la primera fase de la tregua incluyó la liberación de los últimos rehenes capturados en octubre de 2023 a cambio de palestinos detenidos por Israel. Sin embargo, la transición hacia la segunda fase —que contempla el desarme del grupo de resistencia palestino Hamás y una retirada gradual de las fuerzas israelíes, que todavía controlan más de la mitad de Gaza— permanece estancada.
El presidente de Refugees International, Jeremy Konyndyk, y las ONG instaron a Israel a cumplir sus obligaciones porque el acuerdo de alto el fuego “está fracasando, y está fracasando porque lo están haciendo fracasar”.
La situación es “cada vez más precaria”: ONU
Por su parte, durante una sesión del Consejo de Seguridad, la ONU advirtió que la situación en Gaza es “cada vez más precaria” y que la población palestina sigue sufriendo ataques casi diarios pese al alto el fuego.
Así lo explicó Ramiz Alakbarov, coordinador especial adjunto de la ONU para el proceso de paz en Oriente Medio.
"Mientras continúan los esfuerzos diplomáticos, la realidad cotidiana de la población de Gaza se caracteriza por una profunda incertidumbre. Los ataques israelíes prosiguen casi a diario, causando decenas de víctimas mortales, al tiempo que se registran acciones armadas por parte de Hamás y otros grupos palestinos", declaró.
Según explicó, el gobierno del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, asegura controlar actualmente el 60% de Gaza, frente al 52% que controlaba antes del alto el fuego alcanzado tras la mediación de Qatar, Egipto y Estados Unidos.
"La situación humanitaria sigue siendo grave y la población continúa dependiendo del suministro diario de ayuda", apuntó.
Alakbarov explicó que, pese a que ha habido mejoras "muy positivas", las operaciones humanitarias siguen estando muy limitadas debido a la escasez de los pasos fronterizos operativos y las restricciones que Israel impone a algunos artículos.
El coordinador especial adjunto instó a acelerar los esfuerzos para implementar el plan para poner fin al conflicto de Gaza, también conocido como el plan de paz de Trump, que fue respaldado por el Consejo de Seguridad, con la abstención de China y Rusia.
"La recuperación de Gaza debe contribuir a alcanzar los objetivos políticos fundamentales: la reunificación de Gaza y Cisjordania ocupada bajo un único gobierno palestino legítimo y soberano, y el restablecimiento de un proceso político que ponga fin a la ocupación ilegal y haga realidad la solución de dos Estados", añadió.
Gaza no muestra “ninguna recuperación”: enviado de la Junta para la Paz
En la misma sesión del Consejo de Seguridad, Nickolay Mladenov, principal enviado de la Junta para la Paz para Gaza, afirmó que no puede hablarse de recuperación en el enclave pese a ciertos avances derivados de la tregua.
Aunque reconoció mejoras limitadas pero importantes desde que comenzó el alto el fuego, afirmó: “Las armas han permanecido en gran medida en silencio en Gaza por primera vez en dos años. Todos los rehenes han regresado con sus familias”.
También señaló que el número de personas que reciben asistencia alimentaria aumentó de 400.000 a cerca de 2 millones.
“Nada de esto era inevitable. Nada de esto debe darse por sentado”, añadió.
Sin embargo, insistió en que estos avances no reflejan una recuperación real sobre el terreno.
“No voy a presentarme ante este Consejo y llamar a esto recuperación, porque no hay recuperación”, sostuvo.
El enviado describió una devastación “sin precedentes” en Gaza y subrayó el colapso generalizado de la infraestructura civil.
“Unos 70 millones de toneladas de escombros permanecen donde antes había viviendas, escuelas y hospitales, gran parte mezclada con explosivos sin detonar”, indicó.
Según explicó, más de un millón de personas siguen sin refugio permanente y sobreviven en tiendas de campaña o edificios dañados, mientras el desempleo alcanza niveles extremos y los servicios básicos permanecen gravemente deteriorados.
Aunque el alto el fuego se mantiene en gran medida, Mladenov advirtió que la tregua sigue siendo frágil.
“Se mantiene de una forma imperfecta. Hay violaciones diarias”, afirmó.
También señaló que las restricciones y retrasos continuos siguen socavando el acceso humanitario y debilitando la confianza en el proceso, mientras los civiles continúan pagando el precio de la demora.
or su parte, la representante adjunta de Estados Unidos ante la ONU, Tammy Bruce, celebró el informe presentado por la Junta para la Paz y destacó los avances hacia la creación de nuevas estructuras administrativas y de seguridad para Gaza.
“Estados Unidos tiene el placer de reconocer los logros de la Junta para la Paz en los últimos meses y los pasos hacia el establecimiento de la Oficina del Alto Representante, la Fuerza Internacional de Estabilización y el Comité Nacional para la Administración de Gaza”, afirmó.
Bruce reconoció, no obstante, que aún existen importantes obstáculos para la reconstrucción del enclave.
“Todavía existen desafíos significativos para la reconstrucción de Gaza y para garantizar una seguridad, estabilidad y prosperidad duraderas”, sostuvo.
La diplomática estadounidense añadió que Washington continuará colaborando con Israel, sus aliados regionales y sus socios en la Junta para la Paz.
“Un futuro de paz, libertad y desarrollo económico en Oriente Medio es del interés de todos. Debemos trabajar juntos para hacerlo realidad”, concluyó.



















