Los ciclones tropicales vuelven a amenazar a Estados Unidos y México con vientos destructivos, lluvias torrenciales e inundaciones. Mientras el sureste estadounidense evalúa los daños de Isaías, que ha dejado varios muertos, la costa del Pacífico mexicano se prepara para la llegada de Simón.
Hasta el momento, las autoridades estadounidenses confirmaron al menos cuatro fallecimientos relacionados con Isaías. En Florida, una mujer murió después de que un árbol cayera sobre su vivienda, mientras que otro hombre fue hallado sin vida en su garaje, donde tenía un generador eléctrico encendido, según las autoridades del condado de Escambia. En Alabama, la gobernadora Kay Ivey confirmó otras dos muertes.
Entretanto, periodistas de la agencia de noticias AFP observaron vehículos volcados, árboles derribados, tendidos eléctricos caídos, gasolineras dañadas y edificios cuyos tejados habían sido arrancados por la fuerza del viento, un panorama que refleja el impacto del temporal en la región.
El huracán tocó tierra el viernes por la noche cerca de Destin, una localidad turística de la costa del golfo de Florida, con vientos máximos sostenidos de 165 kilómetros por hora. Antes de llegar a tierra, había alcanzado la categoría 2 en la escala Saffir-Simpson, de un máximo de cinco, aunque perdió intensidad durante la noche y se degradó a ciclón postropical el sábado.
Se trata del primer huracán de una temporada atlántica cuya actividad había sido inusualmente tranquila, en parte por la influencia de un episodio de El Niño de gran intensidad. Este fenómeno climático altera los patrones de circulación atmosférica y modifica las condiciones que favorecen la formación y el fortalecimiento de los ciclones tropicales.
"Isaías se ha debilitado muy rápidamente sobre Alabama y ha pasado a ser un ciclón postropical", informó el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés). Sin embargo, su debilitamiento no evitó las víctimas mortales ni los daños materiales, mientras miles de personas seguían expuestas a los efectos de las lluvias y las interrupciones del suministro eléctrico.
Cientos de miles de hogares sin electricidad
En consecuencia, los cortes eléctricos afectaron a unos 440.000 hogares y clientes de servicios eléctricos en Florida, Alabama y Georgia durante el sábado, según el rastreador PowerOutage.com. Ante la llegada del ciclón, varios estados de la costa del golfo de México habían declarado el estado de emergencia y ordenado evacuaciones para reducir los riesgos para la población.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, pidió a los residentes que se mantuvieran alejados de las aguas de inundación y de los cables eléctricos caídos. También advirtió sobre el peligro de utilizar generadores en espacios cerrados, después de que un hombre fuera encontrado muerto en un garaje con uno de estos dispositivos en funcionamiento.
Aunque Isaías había perdido fuerza, las precipitaciones continúan siendo una amenaza a medida que el sistema avanzaba hacia el norte. El NHC advirtió de que algunas zonas podían recibir más de 25 centímetros de lluvia, con el consiguiente riesgo de inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra.
DeSantis señaló, además, que el nivel del agua podía seguir aumentando en algunas áreas de Florida. El gobernador estimó que las precipitaciones acumuladas durante el fin de semana alcanzarían entre 10 y 20 centímetros, por lo que instó a la población a mantener la precaución incluso después de que el ciclón hubiera perdido sus características tropicales.
El impacto de Isaías también alcanzó al sector energético. Cerca de dos tercios de la producción petrolera de la región del golfo de México y más de la mitad de la producción de gas quedaron suspendidos el viernes, según una agencia estadounidense. Las interrupciones pusieron de relieve la vulnerabilidad de las infraestructuras energéticas ante los fenómenos meteorológicos extremos.
Para mitigar sus posibles consecuencias sobre el suministro, el Departamento de Energía autorizó la liberación de hasta cuatro millones de barriles de petróleo de la reserva estratégica estadounidense. La medida busca compensar las interrupciones de la producción provocadas por el temporal en una región clave para el sector energético del país.
México se prepara para la llegada del huracán Simón
Mientras Isaías pierde fuerza en el sureste de Estados Unidos, otro ciclón mantiene en alerta a la costa del Pacífico mexicano. El huracán Simón avanza frente al estado de Jalisco a menos de 10 kilómetros por hora, una velocidad reducida que preocupa a las autoridades por la posibilidad de que las lluvias torrenciales se prolonguen sobre las comunidades costeras y agraven el riesgo de inundaciones.
Durante la noche del sábado, Simón registró vientos máximos sostenidos de 250 kilómetros por hora. Los pronósticos apuntaban a que podía tocar tierra el domingo como huracán de categoría 4 en la escala Saffir-Simpson. Ante esta posibilidad, las autoridades suspendieron las actividades no esenciales en varios municipios de Jalisco y reforzaron las medidas preventivas.
El meteorólogo Boris Comi, de Protección Civil de Jalisco, explicó a AFP que el lento desplazamiento del ciclón podía mantener las precipitaciones sobre una misma zona durante más tiempo y aumentar los riesgos para la población. Por su parte, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés) estimó que las montañas de la región podían contribuir a debilitar el sistema antes de su llegada a tierra.
Evacuaciones y recuerdos de otros huracanes
Ante la amenaza, la Marina mexicana evacuó el sábado por barco a un centenar de personas de localidades costeras y las trasladó a Puerto Vallarta. Algunos se alojarán con familiares, mientras que otros acudirán a los cinco refugios habilitados en la ciudad, que ya han recibido a 95 personas.
Entre los evacuados está Elena Glumas, de 63 años, que abandonó Yelapa acompañada de sus perros. La mujer recuerda el huracán Lidia, que azotó su localidad en 2023 con lluvias torrenciales y le hizo perder todas sus pertenencias. Ante el temor de revivir aquella experiencia, ha decidido ponerse a salvo antes de la llegada de Simón.
"Hace tres años perdimos todo, ahora pues digo, la vida es primero", afirma Glumas al bajar del ferry. Su testimonio refleja la incertidumbre de quienes, después de sufrir un desastre meteorológico, se ven obligados a abandonar de nuevo sus hogares ante la amenaza de otro fenómeno extremo.
En Puerto Vallarta, los comerciantes del malecón también toman precauciones para proteger sus negocios. Algunos colocan tablones en puertas y ventanas para reducir los posibles daños, mientras otros recurren al humor para afrontar la incertidumbre ante la llegada del ciclón.
En uno de los establecimientos puede leerse "Simón dice: 'todo va a estar bien'", en referencia al popular juego infantil. Paulina Pérez, por su parte, ha escrito en la fachada de su mueblería "Simón, sé breve, pacífico", junto a un dibujo de un tiburón y varias caras sonrientes, en un intento de mantener el ánimo ante la amenaza.
La comerciante explica a AFP que su mensaje responde a una actitud de "positivismo más que nada". "Si ya viene, pues ni modo de ponerse a llorar o lamentar", añade, mientras los negocios de la zona ultiman sus preparativos para protegerse del huracán.





















