Sucette, el café en Siria donde jóvenes con síndrome de Down florecen
ORIENTE MEDIO
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Sucette, el café en Siria donde jóvenes con síndrome de Down florecenEn Damasco, el café Sucette ofrece trabajo e inclusión a jóvenes con síndrome de Down, promoviendo su independencia y rompiendo barreras sociales gracias a la abogada siria Kholoud Saado Rajab.
El café, que ofrece oportunidades laborales a personas con síndrome de Down, rompe estereotipos y abre puertas a la inclusión. / TRT Español

"Nuestro objetivo es brindar apoyo psicológico a todos los sectores de la sociedad siria, con un enfoque particular en la protección de la infancia, el apoyo a sobrevivientes de la violencia y la integración de personas con discapacidad, especialmente aquellas con talentos y capacidades que no han tenido oportunidades”, explica la abogada y trabajadora humanitaria Kholoud Saado Rajab en conversación con TRT Español.

En 2016, mientras Siria enfrentaba una guerra civil que se extendió de 2011 a 2024 y dejó al menos 657.000 muertos, esta abogada siria cofundó la Asociación Juzour para el Desarrollo y el Apoyo Psicosocial, una organización humanitaria dirigida a poblaciones marginadas y afectadas por el conflicto.

Desde Juzour –que hoy considera su “segunda casa”–, Kholoud comenzó a abrir camino para jóvenes con síndrome de Down a través de un proyecto único en Damasco, la ciudad más grande de Siria: Sucette, un café y restaurante que ofrece oportunidades laborales a personas con síndrome de Down.

La chispa

En 2018, mientras participaba en el festival “Al-Sham nos une” en Damasco –conocido por sus presentaciones folclóricas, juegos infantiles y muestras gastronómicas– ocurrió la chispa que, años después, daría origen a Sucette.

“Durante el festival conocí a muchos padres de jóvenes con síndrome de Down. Sus palabras estaban cargadas de dolor y repetían un mismo mensaje: ‘La sociedad no acepta a nuestros hijos’. Nos contaban cómo sus hijos quedaban relegados, ya fuera en casa o en la escuela, sin una oportunidad real de formar parte de la vida pública”, recuerda sobre ese momento “detonante” en su vida.

Kholoud sentía que no bastaba con escuchar o solidarizarse. “Teníamos que crear un entorno real que los integrara en la sociedad y transformara la percepción que se tenía de ellos”.

Tras participar en varias iniciativas humanitarias, la abogada estaba cada vez más convencida de la necesidad de “crear algo permanente” que sirviera a largo plazo para personas con síndrome de Down en Siria.

Paso a paso

Luego de trabajar de cerca con personas con esta discapacidad durante años, Kholoud logró conocer bien sus características: energía positiva, sinceridad y espontaneidad, cualidades que consideró podían ser la base de un entorno laboral muy especial.

A pesar de su motivación, lanzar un restaurante con este enfoque llevaría tiempo. Sin embargo, con empeño, dio inicio a un programa de formación de dos años para 70 jóvenes con síndrome de Down a través de diversas iniciativas, incluida la Feria Internacional de Damasco, donde identificó sus habilidades, fortalezas y áreas que requerían apoyo.

“Cuando decidimos abrir el café, revisamos el expediente de cada participante y seleccionamos a 35 como los más adecuados para trabajar allí”, recuerda.

Con el objetivo de impulsar el proyecto, se establecieron criterios claros: capacidad de cumplir con los horarios de trabajo, disposición para aprender, buena comunicación y deseo de participar. Además, se diseñó una capacitación con distintos métodos de enseñanza, incluidos recursos visuales como imágenes y videos, para practicar habilidades de hospitalidad como la preparación de mesas, la atención al cliente, la toma y el servicio de pedidos y el manejo de situaciones imprevistas.

Lo que marcó este proceso, según Kholoud, fueron las diferencias entre los empleados en función del grado de su discapacidad. Algunos enfrentaban dificultades con la memoria, la velocidad de aprendizaje o la autoconfianza; otros necesitaban repetir la capacitación o superar la timidez para interactuar con personas desconocidas.

Aun así, la abogada continuó con este enfoque mientras planteaba nuevos retos. Al principio, los padres mostraban “cierta duda y temor” ante la posibilidad de que sus hijos enfrentaran situaciones difíciles o embarazosas, o de que no se adaptaran a los horarios de trabajo. Pero, poco a poco, logró tranquilizarlos con explicaciones detalladas y mostrando los planes de capacitación y seguimiento continuo.

El sueño se hace realidad

“En 2021, logramos convertir ese sueño en un proyecto sostenible”, recuerda al hablar de la apertura de Sucette, un espacio permanente en el corazón de Damasco. “Nuestro objetivo no era solo abrir un restaurante, sino crear un lugar seguro y acogedor para estos jóvenes y, al mismo tiempo, un espacio donde la comunidad pudiera conocerlos, descubrir sus capacidades y derribar barreras mentales y estereotipos negativos”.

Poco después, los padres comenzaron a reconocer el valor del proyecto, rememora Kholoud.

“Muchos empezaron a expresar su orgullo al ver a sus hijos valerse por sí mismos, recibir a los clientes con confianza y gestionar sus tareas de manera independiente”, dice. “Hoy, las familias no solo son un apoyo, sino también socias en el éxito del proyecto: algunas asisten a eventos e incluso colaboran en la organización”.

Impacto en la vida de los jóvenes

Para Shadia Deep Almsrie, madre del empleado Abd Alrhman Alhalbi, este enfoque ha marcado un cambio significativo en la vida del joven sirio. Tras enfrentar dificultades escolares y un traslado a un centro de educación especial, Abd Alrhman logró obtener medallas en natación y levantamiento de pesas entre 2014 y 2018. Sin embargo, seguía dependiendo del apoyo de su madre en su vida cotidiana.

“Desde pequeño, Abd Alrhman siempre fue muy sociable”, evoca Shadia. Por ello, decidió presentarle la idea de trabajar en Sucette, ya que él tenía desde hace tiempo el sueño de tener su propio restaurante. Tras unirse al café y atender a los clientes junto a otros compañeros, comenzó a mostrar cambios positivos en casa.

“Se volvió más independiente: se preparaba para el trabajo sin necesidad de recordatorios, elegía cuidadosamente su ropa y se aseguraba de que estuviera limpia y presentable. También se volvió más audaz y seguro al relacionarse con las personas”, comenta su madre en conversación con TRT Español.

Pero, sobre todo, lo que el proyecto le dio al joven sirio fueron lazos fraternos con sus compañeros.

“Si alguno falta al trabajo, especialmente por enfermedad, él no deja de preguntar por esa persona durante todo el día y me pide que la llame o la visite para asegurarnos de que esté bien. Este sentido de humanidad es muy fuerte en él”, revela Shadia.

Las palabras amables que Abd Alrhman ha recibido por su entrega laboral han fortalecido notablemente su confianza.

“Al final de la charla, un cliente le dijo: ‘Eres una persona maravillosa, y hoy aprendí de ti paciencia y esperanza’. Abd Alrhman repitió esta frase durante días como si fuera una medalla de honor, diciendo: ‘Mamá, soy importante: la gente aprende de mí’”, agrega su madre.

Crecimiento

En los cuatro años transcurridos desde su lanzamiento, el proyecto ha crecido e incorporado nuevas actividades, como talleres de arte –pintura o manualidades–, jornadas de juegos, pequeños conciertos y celebraciones de fechas especiales como el Día Mundial del Síndrome de Down y los cumpleaños. Estas iniciativas están dirigidas tanto a empleados como a personas externas con discapacidad.

El café ya cuenta con dos tipos de clientes, explica Kholoud: “Aquellos que ya conocen Sucette y vienen expresamente a apoyar la iniciativa, y quienes llegan por casualidad y se sorprenden gratamente al descubrir que el personal está formado por personas con discapacidad. Muchos aseguran sentir una energía especial en el lugar: una atmósfera llena de calidez, sencillez y sonrisas genuinas”.

En otras ocasiones, la relación va más allá del propio restaurante. “Hay clientes que nos visitan regularmente, no solo por la comida o las bebidas, sino para encontrarse con el personal y preguntarles cómo están”, añade Kholoud.

Legado

En pocos años, Sucette refleja la filosofía de la Asociación Juzour: la integración mutua, en la que los jóvenes se integran en la sociedad y la sociedad se integra con ellos.

“Aquí no trabajan aislados: interactúan con los clientes, los escuchan, se ríen con ellos y manejan diversas situaciones de manera directa”, afirma Kholoud. “Este contacto diario rompe estereotipos, ya que permite que las personas vean sus capacidades en lugar de limitarse a escuchar sobre su discapacidad”.

Hoy, la abogada siria deja un mensaje claro de empoderamiento e inclusión para su comunidad.

“Sucette no es solo un lugar para comer, sino un espacio que, por encima de todo, transmite un mensaje humanitario y social”, concluye Kholoud. “Cuando un cliente viene aquí, no solo está pidiendo un café o un plato; está participando en una verdadera historia de cambio”.

Este artículo fue redactado por Bala Chambers y reportado por Mohammad Bashir Aldaher.

FUENTE:TRT Español