Teherán se sacudió. Eran las primeras explosiones de los ataques conjuntos, a manos de Washington e Israel, que en cuestión de horas envolvieron a Oriente Medio en una espiral de confusión, humo y estallidos. Sin tiempo que perder, Irán lanzó su represalia. Era el 28 de febrero de 2026 y la boca de una nueva guerra le mostraba sus dientes al mundo. Un conflicto que este viernes cumple el hito sombrío de los primeros seis meses.
Medio año que contrasta, además, con el plazo que el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció al tercer día de la guerra: duraría entre “cuatro o cinco semanas”. Han pasado 26.

Y este incuestionable retraso, agravado por el cúmulo de reveses diplomáticos para terminar el conflicto, ha llevado la guerra a un punto de desgaste donde las estrategias y los objetivos cambiaron. Ahora, la principal ofensiva de la Casa Blanca es una “asfixia económica” contra Irán, mientras Teherán se aferra a su poder sobre el estrecho de Ormuz. Un panorama mucho más complicado que el que delineó Trump. Y así, los esfuerzos por reactivar una negociación, que lleva estancada más de mes y medio, siguen debilitándose.
Seis meses de guerra. Ninguna salida para terminarla... al menos a la vista.
¿Sólo palabras?
El 1 de marzo, Trump mencionó por primera vez el plazo que tenía contemplado para la guerra. En ese momento, en conversación con algunos medios, sostuvo que su ofensiva se extendería durante “cuatro o cinco semanas”. De hecho, detalló que “siempre se trató de un proceso de cuatro semanas, así que —por fuerte que sea, es un país grande— llevará cuatro semanas, o menos”. Y, posteriormente, afirmó que la guerra se terminaría cuando él así lo quisiera y lo ordenara.

Desde entonces, el mandatario ha repetido esas declaraciones una y otra vez, desatando un halo de escepticismo sobre el peso de sus palabras. A pesar de que múltiples veces sostuvo que sería un conflicto breve y que ha “destruido” las capacidades militares de Irán, lo cierto es que la guerra se mantiene, y Teherán le ha respondido.
Entonces, ahora, Washington ha estrenado una nueva estrategia: cambiar los bombardeos por sanciones económicas.
Esta semana, su gobierno lanzó la llamada “Operación Económico Marginado” (“Operation Economic Outcast”, en inglés), que impone un nuevo conjunto de restricciones “sin precedentes” destinadas a eliminar “cualquier salvavidas económico restante” que sostenga a Teherán. Y como parte de la medida, ha amenazado con tomar acciones contra cualquier país o entidad que continúe haciendo negocios con Irán.

El recurso a las sanciones como arma se produce también mientras Washington sopesa la disminución de sus reservas de municiones tras medio año de conflicto. Lo que genera preocupación de que las hostilidades prolongadas puedan mermar la capacidad militar estadounidense en otras partes del mundo.
Seis meses después, Trump dice que ya no tiene afán
Así, mientras la guerra sigue acumulando días, el discurso de Trump sobre un final cercano para el conflicto también parece estarse desvaneciendo. Esta semana, recalcó que no tiene prisa por llevar a Irán de vuelta a la mesa de negociaciones, y sigue argumentando que el liderazgo de Teherán está contra las cuerdas.
"No les están pagando a sus tropas. Están en serios problemas. Tienen muy poca capacidad", declaró Trump a los periodistas el jueves. "No queremos hablar con ellos. No buscamos reunirnos ni nada por el estilo", añadió.
Ahora bien, no está claro cómo –o si– Trump abordará el hito de los seis meses de un conflicto que ya le ha costado a Estados Unidos más de 37.500 millones de dólares, según reporta la agencia de noticias AP. Más aún cuando había prometido en campaña y en los primeros días de regreso a la Casa Blanca en 2025 que mantendría a las tropas estadounidenses al margen de “guerras interminables”.
Irán dice que “no es imposible” restaurar la diplomacia con EE.UU.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró este viernes que retomar el diálogo diplomático con Estados Unidos "no es imposible", tras reunirse con el primer ministro de Qatar, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, en Teherán. Doha ha sido, junto a Pakistán, un mediador clave para intentar terminar el conflicto.
En esa línea, Araghchi afirmó en X que mantuvo "conversaciones constructivas" con Al Thani. Y agregó: "Retomar el diálogo diplomático no es imposible. Depende de que Estados Unidos comprenda un hecho fundamental: la presión no funciona".
Además insistió en que Washingotn “debe generar confianza, hablar con respeto, reconocer nuestros derechos y cumplir sus compromisos”.
Al Thani visitó Teherán el jueves, en el marco del impulso diplomático de Doha para terminar las hostilidades entre Irán y Estados Unidos.
Durante su visita, además de Araghchi, Al Thani se reunió con el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian; el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohsen Rezaei.
Las conversaciones incluyeron esfuerzos para crear las condiciones necesarias de cara a reanudar del diálogo, así como la propuesta de un corredor de navegación conjunto temporal a través del estrecho de Ormuz y las labores de desminado.
Esta visita marcó el primer viaje del ministro de Relaciones Exteriores de Qatar a Irán desde que comenzó el conflicto.
La lista de peticiones que prepara Teherán
Ahora bien, Irán además está preparando una lista de condiciones para la reapertura del estrecho de Ormuz, luego de que Pakistán y Qatar, en su rol de medidadores, les solicitaran a Teherán que las presentara. Así lo informó el secretario Rezaei este jueves, añadiendo que el fin de la guerra regional figura entre estas exigencias.
Rezaei afirmó que Irán había acordado con Omán un corredor marítimo a través del estrecho, con tramos en aguas omaníes y otros en aguas iraníes. Bajo este pacto, los buques utilizarían un canal central designado si Estados Unidos aceptaba las condiciones de Teherán, explicó el funcionario a través de un intérprete en una entrevista con la cadena Al Manar TV.
El miércoles, una fuente de alto rango indicó que Teherán y Mascate seguían trabajando en los detalles de un acuerdo sobre la vía marítima, luego de que la Guardia Revolucionaria de Irán anunciara que ambos países habían acordado cómo compartir el control del estrecho y sus ingresos.
Un portavoz de la Guardia Revolucionaria declaró que Irán no permitiría la reapertura del estrecho a menos que Washington levantara lo que Teherán describe como un bloqueo de los puertos iraníes, además de pagar una compensación y suspender las sanciones.
Antes del inicio de la guerra en febrero, el estratégico paso transportaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado a nivel mundial.
Desde entonces, el tráfico marítimo a través de esta vía se ha interrumpido casi por completo.
Islamabad ha desempeñado un papel mediador clave al acoger conversaciones indirectas, negociar ceses del fuego y transmitir mensajes diplomáticos entre Washington y Teherán.

















