Entre una intensa búsqueda de víctimas, de noticias sobre familiares desaparecidos y de respuestas acerca de las causas de la tragedia, España comenzó este jueves los tres días del luto nacional que se decretaron tras el letal accidente de dos trenes de alta velocidad en Urda, municipio de la provincia de Toledo en la comunidad de Castilla-La Mancha. Hasta el momento, la cifra de víctimas asciende a por lo menos 68 personas muertas y más de 100 heridas, mientras los equipos de emergencia siguen trabajando contra el tiempo entre la destrucción que dejó la colisión.

El accidente ferroviario, el segundo que sufre el país durante este año, se produjo en la mañana del miércoles cuando un tren AVE de la compañía estatal Renfe, que iba rumbo a Sevilla con 378 pasajeros registrados, embistió por detrás a otro de la empresa Iryo, con 174 personas a bordo incluido un bebé, que se encontraba detenido sobre la vía. El lugar del desastre se ubica a unos 150 kilómetros al sur de Madrid, la capital.
Sánchez habla desde el lugar de la tragedia
“Todas las instituciones estamos trabajando día y noche no solo para dar una respuesta a las víctimas y a sus familiares, sino para esclarecer hasta el último detalle de esta tragedia y reforzar la seguridad para que no vuelva a suceder”, sostuvo el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, este jueves desde Toledo.
Sus declaraciones, junto al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, se producen tras participar en la reunión de seguimiento y coordinación de la emergencia. En ese sentido, el presidente español detalló que el Estado se ha volcado a tres frentes de respuesta, siendo el primero la tragedia en sí, lo que incluye el levantamiento y la identificación de cuerpos.
Como segundo elemento, en simultáneo, se trabaja en el esclarecimiento de las causas. Y, posteriormente, habrá un foco en el resarcimiento, desde un punto de vista material, a los familiares de las víctimas.
“España está de luto. Toda nuestra solidaridad con los familiares de las víctimas y con los heridos, a quienes deseamos una pronta recuperación. Nuestra principal prioridad son las víctimas”, había declarado Sánchez pocas horas después del accidente.
¿Cómo avanza la búsqueda y rescate?
A lo largo de la noche del miércoles y la madrugada del jueves, los equipos de emergencia se han concentrado en una búsqueda desesperada por encontrar a víctimas atrapadas entre los vagones destrozados. Las labores continúan con la ayuda de grúas de gran tonelaje y una unidad canina que se desplegó desde el miércoles, según las autoridades locales.
En ese esfuerzo, durante las últimas horas, los rescatistas lograron mover uno de los vagones que cayeron por un terraplén tras la colisión de los dos trenes, pero todavía quedan más por mover.
“Los equipos de rescate siguen trabajando con mucho cuidado, porque aún no podemos afirmar con certeza que no haya más víctimas atrapadas entre los restos”, señaló Esther Padilla, portavoz del gobierno regional de Castilla-La Mancha, a la cadena estatal TVE en la mañana del jueves. "No podemos dar por finalizado ese trabajo", añadió.
Padilla agregó además que 53 personas seguían hospitalizadas, 15 de ellas en estado crítico, en distintos centros de atención. Y luego advirtió que la cifra de fallecidos podría aumentar conforme avancen las operaciones de búsqueda y rescate.
Pablo Mejía, un pasajero de 42 años que viajaba en el tren de Renfe, le relató a la agencia de noticias AFP tras el choque que fue "un golpe muy fuerte, duró mucho tiempo".
“Creo que he vuelto a nacer", explicó con algunas heridas en la cara, tras comentar que su decisión de buscar un asiento más cómodo en otro vagón le había salvado la vida.
"Me desperté y estaba en el aire", dijo por su parte Josimar Medina, un turista peruano de 31 años que iba descansando con su novia, también en el tren de Renfe, cuando los sorprendió el impacto.
Centros para familias que buscan a sus seres queridos
Fuentes de la Guardia Civil le dijeron a la agencia de noticias EFE que más de 200 miembros de su personal se encuentran en el lugar del accidente para inspeccionar la zona e investigar lo ocurrido.
Además, la entidad ha trabajado con servicios de drones y patrullas de Seguridad Ciudadana, que han peinado la zona alrededor del accidente por si alguna víctima se hubiera desorientado y se encontrara en las inmediaciones.
En el municipio de Urda, el más cercano al choque, se habilitó parte de una escuela para que los familiares de los afectados puedan acercarse a preguntar por sus seres queridos. Hasta allí llegaban grupos de personas, algunas entre lágrimas, que eran asistidas por personal de la Cruz Roja.
"Van a ser horas duras y largas", consideró Carmen García, una psicóloga en este centro, en conversación con AFP. "Tenemos gente que está en shock, que no es consciente de lo que ha pasado, gente enfadada, gente triste, preocupada, el duelo va a ser complicado", añadió.
Además, la Guardia Civil instaló cuatro puntos en Madrid, Toledo, Córdoba y Sevilla para que los familiares de las víctimas puedan facilitar muestras de ADN que ayuden a identificarlas. Igualmente, se habilitaron puntos de donación de sangre en Castilla-La Mancha y Madrid.
Escrutinio sobre seguridad del sistema ferroviario
El accidente en Toledo ocurre apenas 10 meses después de la tragedia de Adamuz, cuando en enero un tren de Iryo se descarriló antes de chocar con otro de Renfe que venía en sentido contrario, dejando al menos 39 muertos y más de 120 heridos. El hecho de que se hayan producido dos desastres tan similares en el mismo año ha reavivado el debate sobre la seguridad de la red ferroviaria de España, la más extensa de Europa.
En las primeras horas posteriores al choque de este miércoles, el ministro de Transportes de España, Óscar Puente, citó fallas del sistema y errores humanos como posibles factores del accidente. Según explicó, un sistema de control informático había fallado en un tramo de unos 69 kilómetros de la vía. Eso obligó, como está pautado, a la detención de unos seis trenes, incluyendo los dos accidentados, agregó Puente.
Pero al menos uno de ellos, el AVE de Renfe, reanudó minutos después la marcha con normalidad, y sin las precauciones de velocidad previstas, recorriendo unos 25 kilómetros antes de impactar con la parte trasera del Iryo.
"Es el centro de control, a través de sus operarios, el que toma la decisión de reanudar la marcha, en unas circunstancias, desde nuestro punto de vista, inexplicables", consideró Puente, al calificar de "errónea" esta orden.
Las comunicaciones previas al accidente
Ahora bien, la agencia de noticias Anadolu reportó grabaciones de audio filtradas y obtenidas por la estatal RTVE, sobre comunicaciones de funcionarios previo al accidente. Los audios, indica Anadolu, sugieren que los controladores del estatal Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ordenaron al operador del tren de Renfe –que seguía en movimiento– desconectar el sistema de seguridad LZB, que presentaba fallas, y reanudar la marcha a velocidades de hasta 200 km/h.
"Desconecte y vuelva a conectar el LZB y reanude la marcha bajo la protección del BSL a velocidad normal", le dijeron los controladores al conductor a las 8:36 a.m., hora local.
Minutos después, el conductor del tren Iryo informó que no podía continuar: "He perdido la comunicación y estoy detenido en la señal de entrada de Urda".
RTVE, citando fuentes, informó además que el tren Iryo, detenido, no había recibido autorización para circular antes de la colisión.
En este sentido, destaca Anadolu, la tragedia pone de manifiesto las vulnerabilidades de la línea Madrid-Sevilla, inaugurada en 1992, que aún utiliza el antiguo sistema LZB en lugar de la moderna tecnología de seguridad del Sistema Europeo de Gestión del Tráfico Ferroviario (ERTMS, por sus siglas en inglés).





















