Cinco políticas con las que Trump ha reconfigurado EE.UU. en el primer año de su segundo mandato
El segundo mandato de Donald Trump como presidente de EE.UU. llega a su primer aniversario con un gobierno más enfocado en endurecer las fronteras, replantear el comercio, tensar las alianzas y profundizar las guerras culturales.
Washington, D.C. — Tras cumplirse un año del retorno de Donald Trump a la Casa Blanca como presidente de Estados Unidos, el país luce muy diferente al que era hace 12 meses.
Su segundo mandato se ha diferenciado marcadamente del primero entre 2016 y 2020. Ahora, Trump gobierna con un enfoque más afilado, aprovechando un Congreso controlado por el Partido Republicano –del que forma parte– y un equipo de aliados de confianza para impulsar cambios radicales.
Lo que los críticos denuncian como una erosión de las normas en EE.UU., los partidarios lo aclaman como una restauración de la fortaleza del país.
Estas son cinco políticas de su gobierno que han alterado el rumbo de la nación.
Endurecimiento del control en las fronteras
Atrás quedaron las medidas fronterizas improvisadas de 2017. Esta vez, Trump ha actuado metódicamente, firmando órdenes ejecutivas desde el primer día para expandir las operaciones de deportación y restablecer elementos de políticas como la de Permanecer en México.
Respaldado por un aumento en el financiamiento para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), el Gobierno de Trump ha incrementado considerablemente las deportaciones a más de 600.000 a través de expulsiones formales. Además, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) señala que más de 2,5 millones de personas indocumentadas en total han abandonado el país al incluir las autodeportaciones, mediante incentivos como la aplicación CBP Home.
Sin embargo, análisis independientes del diario The New York Times, el Instituto de Política Migratoria y el Centro de Acceso a Registros Transaccionales (TRAC, por sus siglas en inglés), sitúan las deportaciones confirmadas en cifras menores: aproximadamente entre 230.000 y 540.000, incluyendo retornos fronterizos.
Los cruces fronterizos se han desplomado a mínimos no registrados en décadas, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, aunque grupos humanitarios advierten sobre separaciones familiares, sistemas de asilo sobrecargados y niveles récord de detención.
Aranceles y reformas fiscales
Por otro lado, el plan económico de Trump se percibe más calibrado ahora, con aranceles sobre las importaciones chinas comenzando en un 10% y escalando a través de negociaciones hasta tasas efectivas de entre el 10% y el 30% en muchos bienes después de treguas y pausas (incluyendo una categoría relacionada con el fentanilo reducida al 10%).
Junto con extensiones de sus recortes fiscales de 2017 (ahora aún más inclinados hacia las corporaciones y los contribuyentes de altos ingresos mediante legislaciones importantes), las medidas han estimulado algunas ganancias manufactureras en los estados del llamado “cinturón del óxido”. Sin embargo, la creación de empleo ha dado resultados mixtos en medio de costos más altos en ciertos sectores.
La inflación ha aumentado modestamente en áreas afectadas por cambios comerciales, pero los mercados bursátiles han mostrado resistencia, recompensando a los inversionistas.
Los detractores apuntan a los elevados precios para el consumidor e interrupciones en la cadena de suministro. Sin embargo, la confianza del presidente en el comercio de “Estados Unidos primero” ha redefinido las cadenas de suministro globales, trayendo de vuelta parte de la producción al país y desafiando las ortodoxias del libre comercio.
Reajuste de la política exterior
Las cumbres impulsivas de antaño han dado paso a maniobras estratégicas. En este nuevo enfoque, Trump ha presionado por un alto el fuego en Ucrania, criticando al presidente de ese país, Volodymyr Zelenskyy, como menos preparado que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, para un acuerdo mientras avanza propuestas lideradas por EE.UU. que incluyen garantías de seguridad y mecanismos de monitoreo. Aun así, ningún acuerdo formal se ha concretado y la guerra continúa estancada por las exigencias territoriales de Moscú.
Una dinámica similar se observa en Oriente Medio, donde su gobierno aseguró un alto el fuego en Gaza, aunque las violaciones por parte de Israel han persistido.
Este realineamiento ha aislado aún más a los adversarios en algunas áreas, con nuevas presiones sobre Irán (tensiones geopolíticas intensificadas) y Venezuela (la captura de Maduro), pero ha tensado los lazos transatlánticos.
Trump revivió agresivamente su apuesta por adquirir Groenlandia de Dinamarca, citando necesidades críticas de seguridad nacional en el Ártico para contrarrestar la influencia de Rusia y de China, así como para reforzar defensas como su propuesto sistema “Cúpula Dorada”.
Como parte de esa presión, también amenazó con mayores aranceles (comenzando en un 10% el 1 de febrero y aumentando al 25% el 1 de junio) sobre las importaciones de ocho aliados de la OTAN (Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, los Países Bajos y Finlandia) a menos que acepten un acuerdo para el control estadounidense de la isla, mientras se niega a descartar el uso de la fuerza. Su tono este miércoles, sin embargo, pareció moderarse tras alcanzar un marco de entendimiento con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, para un posible acuerdo.
Desmantelamiento del estado administrativo
Quizás el cambio más sistémico ha venido de la guerra de Trump contra el "estado profundo". En su primer día en el cargo, restableció el Anexo F (renombrado Política/Carrera) mediante una orden ejecutiva, reclasificando a miles de empleados federales en roles de influencia política para facilitar su despido y reemplazo con designados de su preferencia.
Entidades como la Agencia de Protección Ambiental y el Departamento de Justicia han atravesado el despido de funcionarios de carrera, reemplazados por aquellos alineados con la agenda del presidente.
Esto ha acelerado la desregulación, revirtiendo decenas de normas de la era anterior sobre clima y trabajo.
Mientras que la eficiencia ha mejorado en algunas áreas, como permisos energéticos más rápidos, los organismos de control advierten sobre una gobernanza politizada.
Producción nacional y guerras culturales
El impulso de Trump hacia la independencia energética se ha ejecutado con precisión, aprobando oleoductos y permisos de perforación en alta mar a un ritmo rápido.
Bajo Trump 2.0, la producción de petróleo y gas de EE.UU. ha alcanzado nuevos máximos, reduciendo algunos costos energéticos pero chocando con los objetivos climáticos globales.
Washington se retiró del Acuerdo de París, nuevamente en el primer día del segundo mandato de Trump, con la salida formal ocurriendo después del período requerido de un año a principios de 2026.
En el frente cultural, la administración ha integrado prioridades conservadoras en la educación y los medios, eliminando financiamiento a programas considerados "woke" y promoviendo vales de elección escolar.
Estas medidas han vigorizando a su base y remodelado el discurso público y las prioridades institucionales, aunque también han agudizado las divisiones nacionales.