Con los suministros veterinarios casi agotados y los precios por las nubes, familias y personal médico veterinario luchan cada día por alimentar, vacunar y atender a perros y gatos en medio de la ofensiva israelí.
Muchos animales quedan sin tratamiento, expuestos a enfermedades o, simplemente, son abandonados porque sus familias ya no pueden hacerse cargo, debido a la falta de alimento.
Detrás de cada historia humana de pérdida y desplazamiento, hay también un compañero de cuatro patas que sufre en silencio la realidad del enclave.