El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, prometió impedir la creación de un Estado palestino en Gaza o Cisjordania ocupada mientras permanezca en el poder, una declaración que llega a poco más de dos meses de las elecciones y en momentos en que su Gobierno acelera el controvertido proyecto de asentamientos ilegales E1, que podría dividir el territorio palestino y hacer inviable un futuro Estado con continuidad territorial.
“Mientras yo sea primer ministro, no habrá un Estado palestino”, afirmó Netanyahu este sábado, en respuesta a Mansour Abbas, líder de la Lista Árabe Unida, quien había señalado que Palestina ya existe como Estado y es reconocida por gran parte del mundo.
Las palabras de Netanyahu llegan de cara a las elecciones para la Knesset, el parlamento israelí, previstas para el 27 de octubre, mientras las encuestas muestran que su partido Likud y sus socios de coalición no alcanzarían los 61 escaños necesarios para formar gobierno.
Pero su declaración también coincide con avances concretos sobre el terreno. Israel abrió una convocatoria para construir más de 1.200 viviendas en E1, cuyo plazo para presentar ofertas vence apenas una semana antes de las elecciones. El proyecto, demorado durante años ante la fuerte condena y presión internacional, busca conectar el asentamiento ilegal de Maale Adumim con Jerusalén Este ocupada y podría separar el norte y el sur de Cisjordania ocupada, además de aislar Jerusalén Este del resto del territorio palestino.
Netanyahu y el proyecto que podría “enterrar” la solución de dos Estados
Justamente, esta semana el Ministerio de Vivienda de Israel abrió una convocatoria para presentar ofertas destinadas a construir más de 1.200 viviendas en E1, cerca de Jerusalén. El plazo para las propuestas vence apenas una semana antes de las elecciones israelíes de finales de octubre.
El proyecto contempla alrededor de 3.400 viviendas israelíes sobre territorio palestino.
Su importancia radica especialmente en su ubicación. E1 dividiría Cisjordania ocupada entre el norte y el sur, dificultando la continuidad territorial de un eventual Estado palestino y separando Jerusalén Este —reivindicada como su futura capital según las fronteras de 1967— del resto del territorio.
Por eso, el proyecto ha enfrentado durante años una fuerte oposición internacional. Israel había retrasado su planificación y construcción, pero el actual Gobierno de Netanyahu aceleró considerablemente la aprobación de asentamientos ilegales nen Cisjordania ocupada, incluido el E1.
Cuando Israel dio su aprobación definitiva al plan E1 el año pasado, el ministro de Finanzas de extrema derecha, Bezalel Smotrich, dejó explícito el objetivo político que atribuye al proyecto: “El Estado palestino está siendo borrado de la mesa, no con eslóganes, sino con acciones”.

Peace Now, una organización israelí que monitorea los asentamientos ilegales, vinculó directamente el nuevo avance del proyecto con las elecciones. “Esta es una maniobra de último minuto que forma parte de la política de tierra arrasada que el Gobierno está llevando adelante al final de su mandato para asegurar largos años de conflicto y derramamiento de sangre para Israel”, afirmó la organización.
Türkiye y países de la región países condenan el E1
Tras conocerse el nuevo avance del proyecto, Türkiye, Egipto, Indonesia, Jordania, Pakistán, Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos condenaron este viernes las políticas de asentamientos ilegales de Israel y rechazaron categóricamente el plan E1.
En una declaración conjunta, los ministros de Relaciones Exteriores advirtieron que el proyecto amenaza la viabilidad de un Estado palestino independiente y territorialmente continuo sobre las fronteras de 1967, con Jerusalén Este como capital.
También condenaron la violencia de colonos israelíes contra palestinos y sus propiedades, y pidieron al Consejo de Seguridad de la ONU, a los Estados y a otros actores internacionales que adopten “medidas urgentes y efectivas” para detener la expansión de los asentamientos ilegales, proteger a los palestinos y garantizar sus derechos, incluidos los derechos a la autodeterminación y a un Estado independiente.
La advertencia sobre una “nueva Nakba”
El avance de E1 ocurre mientras dirigentes palestinos advierten que Cisjordania ocupada atraviesa uno de sus momentos más peligrosos desde 1948.
Mustafa Barghouti, secretario general del Movimiento de Iniciativa Nacional Palestina, afirmó esta semana que el territorio enfrenta su “fase más peligrosa” desde entonces y alertó sobre una “nueva Nakba”.
Nakba, que significa “catástrofe” en árabe, es el término utilizado por los palestinos para referirse al desplazamiento de alrededor de 800.000 palestinos en 1948, durante el establecimiento de Israel sobre territorio palestino.

Para Barghouti, los Acuerdos de Oslo entre la Organización para la Liberación de Palestina e Israel están “muertos”, mientras las autoridades israelíes utilizan a los colonos ilegales como “punta de lanza” de un plan destinado a anexar Cisjordania ocupada y empujar a los palestinos a abandonar sus tierras.
El dirigente palestino puso como ejemplo lo que ocurre en Qusra, al sur de Nablus, donde fuerzas israelíes y colonos ilegales han mantenido sitiadas tres viviendas palestinas durante 11 días consecutivos.
El jueves pasado, las fuerzas israelíes llevaron a cabo una operación en la localidad, tomaron el control de 16 viviendas palestinas y las convirtieron en posiciones militares, además de obligar a algunos de sus residentes a abandonarlas.
Barghouti describió lo ocurrido en Qusra como “una de las cosas más peligrosas que Palestina ha enfrentado desde 1948” y sostuvo que la violencia no se limita a esa localidad, sino que refleja una coordinación cada vez más estrecha entre las fuerzas israelíes y los colonos ilegales.
Israel controla 42% de Cisjordania ocupada
En paralelo, este sábado la Comisión de Resistencia al Muro y los Asentamientos informó que el número de asentamientos y puestos de avanzada israelíes ilegales en Cisjordania ocupada llegó a 592, mientras Israel controla alrededor del 42% del territorio.
De acuerdo con el organismo palestino, unos 780.000 colonos israelíes vivían en Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Este, a finales de julio. De ellos, aproximadamente 333.600 residían en asentamientos ilegales en Jerusalén y otros 446.400 en el resto del territorio.
En total, los colonos se distribuyen en 192 asentamientos ilegales y 400 puestos de avanzada, incluidos 231 de carácter pastoral.
Una violencia que nunca tiene pausa
A la expansión de los asentamientos se suma una violencia que se ha intensificado desde el inicio de la ofensiva israelí contra Gaza en octubre de 2023, con operaciones militares, ataques de colonos, nuevas carreteras reservadas para israelíes y mayores restricciones al movimiento de los palestinos.
Solo este sábado, al menos 20 palestinos resultaron heridos por disparos de las fuerzas israelíes, agresiones de colonos y la inhalación de gases lacrimógenos en diferentes puntos de Cisjordania ocupada, según autoridades palestinas y fuentes médicas.
Tres palestinos recibieron disparos de las fuerzas israelíes cuando intentaban entrar a Jerusalén Este ocupada cerca del muro de separación en Al-Ram, al norte de la ciudad. Los palestinos, en su mayoría trabajadores, sufren heridas casi a diario cerca del muro de separación: Israel les impide regresar a sus trabajos desde el inicio de la ofensiva contra Gaza en octubre de 2023, lo que ha llevado a algunos a intentar escalar el muro pese a los riesgos.

Por otra parte, la Media Luna Roja Palestina informó que trasladó al hospital a dos jóvenes palestinos después de que colonos israelíes los golpearan en Arraba, al sur de Yenín.
En la provincia de Tubas, en el norte, un adolescente de 15 años fue hospitalizado después de sufrir una fuerte golpiza por parte de colonos en Tammun. Los equipos de la organización también atendieron a 11 palestinos por inhalación de gases lacrimógenos durante incursiones militares israelíes en Tubas y la cercana localidad de Tayasir. Cuatro de ellos eran niños.
En Hebrón, en el sur, Said al-Amour, un hombre de edad avanzada, sufrió heridas y hematomas después de que colonos armados lo golpearan en la localidad de Al-Rakiz, según informó la agencia oficial palestina Wafa. Posteriormente, las fuerzas israelíes irrumpieron en su vivienda, la registraron, dañaron sus pertenencias y confiscaron los teléfonos móviles de sus familiares.
Otros dos palestinos sufrieron los efectos de la inhalación de gases lacrimógenos durante enfrentamientos con colonos y fuerzas israelíes en las afueras de Arraba, al suroeste de Yenín. Las fuerzas israelíes también llevaron a cabo incursiones en otras zonas de Cisjordania ocupada, entre ellas Beit Fajjar, al sur de Belén; la ciudad de Al-Bireh; y la localidad de Al-Mughayyir, al norte de Ramala.





















