CUMBRE OTAN 2026
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Rutte señala a China como desafío de la OTAN a largo plazo, mientras alianza evalúa papel de EE.UU.
En la antesala de la Cumbre de Líderes de la OTAN en Ankara, el secretario general de la alianza, Mark Rutte, señaló que el bloque se está adaptando al papel cambiante de EE.UU., mientras advierte sobre la influencia creciente de China.
Rutte señala a China como desafío de la OTAN a largo plazo, mientras alianza evalúa papel de EE.UU.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, durante una conferencia de prensa previa a la Cumbre de Líderes en Ankara.

Durante gran parte de sus 77 años de historia, la brújula estratégica de la OTAN ha apuntado de forma inequívoca hacia Europa. Rusia sigue siendo su principal amenaza militar, y la guerra en Ucrania continúa dominando la agenda de la alianza.

Pero, justo en la antesala de la Cumbre de Líderes de la OTAN en Ankara que empieza este martes, el secretario general, Mark Rutte, expuso una visión más amplia: la de una alianza que simultáneamente se adapta al papel cambiante de Estados Unidos mientras considera cada vez más a China como un desafío estratégico de largo plazo.

En declaraciones a la prensa durante la noche de este lunes, Rutte insistió en repetidas ocasiones en que la arquitectura de seguridad de Europa atraviesa un reequilibrio de fondo. Afirmó que Washington seguirá siendo la potencia militar indispensable de la OTAN, pero advirtió de que los aliados europeos ya no pueden seguir confiando en que EE.UU. asuma una parte desproporcionada de las responsabilidades de defensa del bloque.

"Argumentaría que la OTAN que teníamos hace apenas tres, cuatro o cinco años no era sostenible", afirmó Rutte.

“No es sostenible pedir a un país de 350 millones de habitantes, situado a ocho horas de vuelo, que nos defienda frente a Rusia, mientras 600 millones de personas viven en esta parte del territorio de la OTAN”, añadió. 

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Sus declaraciones destacan un cambio más extenso que se ha acelerado bajo el segundo mandato del presidente de EE.UU., Donald Trump, cuyo gobierno ha exigido de forma consistente a los aliados europeos un mayor gasto en defensa.

Lejos de presentar esta presión de Washington como un factor de división, Rutte la respaldó.

Trump “es el primer presidente desde Eisenhower que ha logrado llevarnos a una situación en la que los europeos y los canadienses gastarán lo mismo que Estados Unidos”, aseguró, atribuyéndole al mandatario el mérito de haber acelerado un debate sobre el reparto de cargas que durante décadas había estado abierto dentro de la OTAN.

Según Rutte, los aliados europeos y Canadá ya destinan alrededor del 4% de su PIB a defensa y seguridad, apenas un año después de que los líderes de la OTAN acordaran avanzar hacia un objetivo del 5% para 2035.

Un escenario que el secretario general calificó de transformador.

“Estamos construyendo una alianza que es sostenible, en la que Estados Unidos sabe que hay un arreglo justo. Gastamos lo mismo que ellos y asumimos una mayor responsabilidad en la defensa convencional de Europa. Una Europa más fuerte significa una OTAN más fuerte.”

Sin embargo, mientras la alianza reajusta el equilibrio transatlántico, también ha ampliado su mirada estratégica mucho más allá de Europa.

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China gana peso en la agenda de la OTAN

Aunque Rusia sigue siendo la preocupación militar inmediata de la OTAN, cuando se le preguntó por la más reciente prueba de misiles de China en el Pacífico Sur, Rutte lanzó una de sus advertencias más contundentes hasta la fecha sobre el creciente papel de Beijing en la seguridad internacional.

“Creo que es una prueba de que no podemos ser ingenuos respecto a China”, afirmó.

Para Rutte, el Indopacífico ya no es un escenario lejano y desvinculado de la seguridad europea.

“Estos escenarios están cada vez más entrelazados y conectados. Lo que ocurre en el Pacífico tiene relevancia para lo que sucede en el espacio transatlántico”, advirtió. 

Sus declaraciones reflejan la evolución del concepto estratégico de la OTAN, que vincula cada vez más la seguridad en Europa con los desarrollos que ocurren en Asia.

Rutte también señaló lo que describió como una asociación cada vez más estrecha entre los países que respaldan la guerra de Rusia en Ucrania.

“Lo vemos también en la guerra de Ucrania, donde China, Corea del Norte e Irán son actores clave que facilitan la guerra de agresión no provocada de Rusia contra Ucrania”, aseveró.

Estos comentarios apuntalan los esfuerzos de la OTAN por estrechar la cooperación con sus socios del Indopacífico, entre ellos Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda.

Rutte rechazó las insinuaciones de que ese compromiso estuviera perdiendo fuerza. En ese sentido, explicó que ese mismo día había intercambiado mensajes con el ministro de Defensa de Japón e insistió en que la cooperación sigue siendo cercana.

Equilibrar la relación con Washington mientras se prepara para el desafío de Beijing

Los dos grandes ejes –el reparto de la carga en defensa y China– ponen de manifiesto cómo las prioridades estratégicas de la OTAN están cada vez más interconectadas.

Se le pide a Europa que asuma una mayor responsabilidad en la defensa del continente para que Estados Unidos pueda conservar la flexibilidad necesaria para responder a otros desafíos, especialmente en el Indopacífico.

Rutte sostuvo que la alianza ya está adaptándose a esa realidad.

Los europeos están asumiendo mayores responsabilidades de mando dentro de la OTAN, reforzando los despliegues en el flanco oriental y aumentando su apoyo a Ucrania, mientras que EE.UU. sigue aportando capacidades esenciales, como la disuasión nuclear y los recursos militares más avanzados.

“Lo que ha hecho Estados Unidos... es volver a evaluar qué capacidades puede aportar a la OTAN en caso de un conflicto en dos frentes. Por ejemplo, digamos uno en el Pacífico y otro en el espacio euroatlántico”, explicó.

En vez de debilitar a la alianza, sostuvo el secretario, este proceso la fortalece, ya que sus miembros tienen ahora una idea más clara de cuál puede ser, de forma realista, la contribución de Washington ante crisis simultáneas.

Más allá de Ucrania

Aunque Ucrania seguirá ocupando un lugar central en la Cumbre de Líderes en Ankara, las declaraciones de Rutte apuntan a que la OTAN se prepara cada vez más para una competencia geopolítica mucho más amplia que trasciende las fronteras europeas.

La alianza continúa invirtiendo intensamente en defensa aérea, drones, producción de misiles y capacidad industrial de defensa. Rutte anunció además que el Foro de la Industria de Defensa de la OTAN dará a conocer nuevos contratos de defensa por valor de “decenas de miles de millones” de dólares destinados a ampliar rápidamente la producción militar.

El énfasis de Rutte en integrar las industrias de defensa “desde Arkansas hasta Ankara” también reflejó el esfuerzo de la alianza por reforzar la cooperación industrial entre sus miembros ante múltiples desafíos de seguridad simultáneos.

La imagen que emerge es la de una OTAN que busca convencer a Washington de que Europa está asumiendo, por fin, una mayor responsabilidad en su propia defensa, al tiempo que advierte de que el creciente alcance estratégico de China ya no puede considerarse un asunto exclusivamente regional.

Si Rusia sigue siendo el adversario militar inmediato de la OTAN, la alianza considera cada vez más que el ascenso de China está configurando el entorno estratégico en el que podrían desarrollarse los conflictos del futuro.

Ese doble mensaje –una Europa más capaz de asumir su propia defensa bajo el liderazgo continuado de Estados Unidos, junto con una mayor atención a China– podría convertirse en uno de los temas definitorios de cumbre que acoge Türkiye.

FUENTE:TRT Español