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Sin una casa donde regresar: miles de familias afrontan la emergencia tras el terremoto en Colombia
El terremoto dejó miles de viviendas destruidas o dañadas en Colombia. Mientras siguen las búsquedas de desaparecidos, muchas familias duermen en carpas, dependen de redes de ayuda y esperan para saber si podrán regresar o no a sus hogares.
Sin una casa donde regresar: miles de familias afrontan la emergencia tras el terremoto en Colombia
Víctimas del terremoto se refugian en tiendas de campaña en un parque en Pereira, Colombia, el 13 de agosto de 2026.

Mientras las autoridades intentan completar el censo de damnificados por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el lunes, miles de familias ya tienen un diagnóstico propio: viviendas inhabitables, paredes a punto de colapsar y la incertidumbre de no saber cuándo —o si— podrán regresar a casa. A esto se suma la búsqueda de cientos de desaparecidos, que continúa mientras el país intenta responder a la emergencia humanitaria.

En el terremoto han perdido la vida al menos 281 personas, mientras que hay 3.824 heridos y 379 desaparecidos, informó el gobierno este jueves por la tarde. Aunque ya transcurrieron las primeras 72 horas, consideradas cruciales para encontrar personas con vida entre los escombros, los equipos de rescate mantienen las búsquedas en las principales zonas afectadas.

Pero la emergencia también alcanza a quienes sobrevivieron. El terremoto provocó el colapso de 127 edificios, dejó 65.841 viviendas averiadas y destruyó otras 10.677. Detrás de esas cifras hay miles de familias que hoy no tienen siquiera dónde dormir. Algunas permanecen en albergues; otras, en carpas improvisadas cerca de sus viviendas, con miedo de alejarse de las pocas pertenencias que lograron rescatar, mientras esperan que las autoridades evalúen sus viviendas y definan los próximos pasos.

Familias desplazadas

En la Reserva de Meléndez, un conjunto de apartamentos situado en una de las laderas de Cali, unas 200 familias duermen desde el lunes bajo carpas levantadas frente a sus edificios.

El terremoto dejó grietas en los apartamentos, techos desprendidos y daños estructurales. Ahora, los residentes esperan los estudios que determinen si sus viviendas siguen siendo habitables y qué ocurrirá con aquellas que resultaron gravemente afectadas.

“Cuando comenzó a temblar, muchos no sabíamos hacia dónde correr. Algunos bajaron a toda prisa por las escaleras, otros salieron con lo que alcanzaron a tomar y algunos apenas tuvieron tiempo de sacar a sus hijos”, relató a la agencia de noticias EFE Katherine Almeida, una joven que se ha convertido en una de las voceras de la comunidad.

El Ejército ha entregado carpas para que las familias puedan pasar las noches, mientras vecinos de otros sectores de la Comuna 18 llevan alimentos y agua. Médicos y psicólogos voluntarios recorren el campamento para atender a quienes necesitan asistencia física o emocional.

Así es que ahora las carpas se han convertido en sus habitaciones y refugios. Allí guardan la ropa, fotografías, documentos y los pocos objetos que pudieron rescatar. También duermen sus mascotas, que permanecen junto a las familias en medio de la incertidumbre.

“Las torres quedaron destruidas, no sabemos si podremos volver a entrar. Nos falta que el gobierno mande personas expertas en suelos para que nos digan si podemos volver a ellas, pero las grietas son enormes”, contó Almeida.

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Los vecinos también organizaron turnos para vigilar las viviendas y evitar saqueos.

Durante el día, las temperaturas superan los 30 grados y permanecer dentro de las carpas se vuelve difícil. En medio de esas condiciones, grupos de voluntarios y payasos organizan actividades para los niños. Muchos de ellos todavía no comprenden por qué no pueden regresar a sus habitaciones o recuperar los juguetes que quedaron dentro de los apartamentos dañados.

En Quibdó, viviendas que no pueden recuperarse

La emergencia se repite en Quibdó, capital del Chocó y una de las ciudades más afectadas por su cercanía al epicentro. Allí, además de las viviendas dañadas, las familias han tenido que afrontar durante días las dificultades para recibir asistencia.

Nilson Hinestroza cuenta a la agencia de noticias EFE que los ingenieros que inspeccionaron su vivienda determinaron que los daños son irreversibles. “La pérdida es total. No hay ningún muro que pueda recuperarse. Todos tienen que ser demolidos”, aseguró. El suelo está cubierto por fragmentos de concreto, varios muros se vinieron abajo y las grietas se extienden desde el techo hasta el piso. 

“He recibido un mercado y dos colchonetas, pero no sabemos qué va a pasar. Uno espera el apoyo del Estado, una información que le permita saber qué hacer, pero hasta el momento no hemos recibido ninguna respuesta”, lamentó. Necesita ahora conseguir una casa de alquiler, encontrar un lugar donde almacenar los objetos que pudo rescatar y esperar a que los escombros sean retirados.

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A pocos metros, Yerlin Perea cuenta que su casa quedó “prácticamente destruida”. “No hay nada que recuperar”, afirma. Asegura que los vecinos han encontrado la manera de organizarse mediante ollas comunitarias y redes de apoyo que les han permitido sobrellevar los primeros días de la emergencia.

Lo que realmente necesitan, dice, son materiales de construcción: "Le pedimos al gobierno que nos ayude con arena, cemento, varillas (de hierro) y bloques. La alimentación la resolvemos entre nosotros", sostiene.

A todo ello se suman las réplicas. Quibdó continúa registrando movimientos desde el terremoto del lunes, lo que mantiene la preocupación entre quienes permanecen cerca de estructuras dañadas.

La ayuda comienza a llegar

La ayuda humanitaria comenzó a llegar este jueves a Quibdó, tres días después del terremoto. Unas 18 toneladas de insumos empezaron a distribuirse entre la población afectada.

Hasta entonces, en esta ciudad, punto de referencia de una de las regiones más empobrecidas de Colombia, muchos damnificados habían afrontado los primeros días principalmente gracias a la solidaridad y las redes de apoyo comunitario.

Mientras continúa la atención inmediata, el Gobierno comienza a plantear los primeros pasos de la reconstrucción. El presidente colombiano convocó al sector privado a participar en ese proceso.

De la Espriella explicó que se reunió con las principales empresas del sector de la construcción y con distintos gremios porque este “momento histórico” requiere “del concurso de todos los colombianos” y, especialmente, de la “empresa privada”, que, según afirmó, ha dado en este “momento aciago” un “paso al frente”.

Sin embargo, las necesidades inmediatas siguen siendo numerosas: continuar la búsqueda de los desaparecidos, atender a los damnificados, evaluar miles de estructuras y encontrar soluciones para las familias que no pueden regresar a sus viviendas.

En Quibdó y Cali, las autoridades siguen intentando dimensionar el impacto del terremoto, aunque para las familias afectadas la magnitud del desastre no se mide solo en los informes oficiales, sino también en los espacios vacíos que dejaron las viviendas destruidas y en la incertidumbre de quienes, después de sobrevivir, intentan reconstruir sus vidas.

Sigue polémica por rescatistas

Aunque ya transcurrieron las primeras 72 horas, consideradas el periodo con mayores probabilidades de encontrar supervivientes, las búsquedas continúan en medio de la polémica por los criterios establecidos por el gobierno colombiano para aceptar rescatistas internacionales.

Inicialmente, las autoridades anunciaron que recibirían equipos de Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel, lo que generó críticas y acusaciones de priorizar a países políticamente afines. El Ejecutivo lo negó y aseguró que la asistencia se aceptaba, supuestamente, “sin ninguna consideración política o ideológica”, sino en función de las certificaciones de los rescatistas.

A los pedidos de la ONU y China, entre otros, para contar con un canal oficial de comunicación y una respuesta de Colombia que permitiera coordinar la asistencia internacional, se sumaron este jueves las declaraciones de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien confirmó que el gobierno de De la Espriella no autorizó el envío de una brigada de rescatistas militares mexicanos.

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“La brigada de la Secretaría de la Defensa Nacional, de rescatistas, no fue aprobada por el Gobierno de Colombia”, explicó Sheinbaum durante su conferencia de prensa. “Pidieron certificación por parte de Colombia. Están certificados, pero ahora piden otra certificación”.

La mandataria aseguró que el equipo permanece preparado para viajar. “Está listo para salir en cualquier momento”, afirmó, al tiempo que destacó la experiencia internacional de los rescatistas mexicanos. “Son buenísimos los rescatistas de México (...) han trabajado en muchos lugares del mundo”, señaló. 

Sin embargo, descartó que la decisión haya provocado un enfrentamiento entre ambos países. “No es un conflicto, no hay un problema, solo estoy informando la solidaridad que ofreció México y que Colombia dijo: ‘Queremos despensas, medicamentos, pero [para el ingreso de] los rescatistas necesitamos una certificación’”, explicó.

Pese a que la brigada militar no recibió autorización, un grupo de los Topos mexicanos llegó el miércoles a Colombia por sus propios medios. Los rescatistas civiles y voluntarios consiguieron la aprobación de autoridades locales, mediante intermediarios privados, para participar en las tareas de búsqueda.

FUENTE:TRT Español y agencias