En Cisjordania ocupada, la alegría que constituye el Ramadán –el mes bendito para los musulmanes– ha llegado, un año más, teñida por la violencia a manos de los colonos ilegales y las fuerzas israelíes. Mientras se reporta la quema de partes de una mezquita en la ciudad de Nablus, un grupo de derechos humanos denuncia que a los prisioneros palestinos en cárceles israelíes no se les permite ayunar “en el momento oportuno”. Un panorama que sólo se agrava con una cifra impactante: más de 100 personas han sido detenidas en este territorio ocupado desde que comenzó Ramadán la semana pasada.
A través de un comunicado emitido este fin de semana, la Comisión Palestina de Asuntos de los Prisioneros señaló que las autoridades penitenciarias en la prisión de Ofer, en la ciudad de Ramala, se niegan a avisar a los detenidos sobre las horas de las oraciones del amanecer y del atardecer para que estos estén en capacidad de comenzar y romper su ayuno durante Ramadán.
"Los prisioneros celebran el Ramadán sin el suhoor (la comida antes del amanecer), mientras que el iftar (la comida para romper el ayuno) se convierte en una larga prueba", declaró Khaled Mahajneh, abogado de la comisión, a la radio oficial Voz de Palestina.
Además, afirmó que los detenidos palestinos en la prisión de Gilboa, en el norte de Israel, no fueron informados del inicio del Ramadán. De hecho, comentó que uno de los prisioneros supo sobre el comienzo del mes bendito mientras asistía a una sesión judicial israelí.
También señaló que las difíciles condiciones de alimentación en los centros penitenciarios impactan en la manera cómo los prisioneros pueden romper el ayuno. "Durante más de dos años, los detenidos palestinos se ven obligados a comer solo restos de alimentos para el iftar", declaró Mahajneh.
Y añadió que "la ocupación (israelí) intenta borrar la alegría de los presos palestinos en las celebraciones religiosas y, deliberadamente, hace que la alegría de sus familias sea incompleta y dolorosa por el abuso y la tortura de sus hijos en prisión", añadió.
Actualmente, hay más de 9.300 palestinos recluidos en cárceles israelíes, incluidos 350 niños. En su detención en estos lugares se enfrentan a la tortura, el hambre y la negligencia médica que ha causado la muerte de decenas de personas, según organizaciones de derechos humanos palestinas e israelíes.
A la situación que sufren los prisioneros palestinos en cárceles israelíes se suman los arrestos adicionales que han perpetrado las fuerzas de Tel Aviv en Cisjordania ocupada. De acuerdo a un comunicado de la Sociedad de Prisioneros Palestinos, más de 100 personas fueron detenidas en todo el territorio desde que comenzó Ramadán el 18 de febrero, hace menos de una semana. Varias mujeres y niños se encontraban entre ese total de detenidos, añadió la organización.
Los arrestos se caracterizaron por "fuertes palizas, actos de terrorismo organizado contra los detenidos y sus familias, junto con sabotajes generalizados y destrucción de viviendas, y la confiscación de vehículos, dinero y joyas de oro", completó la declaración.
Colonos ilegales israelíes incendian una mezquita
Este lunes, el Ministerio Palestino de Asuntos Religiosos condenó la quema de partes de una mezquita en la ciudad de Nablus a manos colonos ilegales israelíes, calificándola de crimen que refleja "la barbarie de la maquinaria de incitación racista israelí".
“Estas bandas atacan lugares sagrados islámicos y propiedades de ciudadanos a diario, con un aumento sistemático en su frecuencia y naturaleza”, declaró el ministerio. En ese sentido, detalló que sólo el año pasado, los colonos ilegales atacaron 45 mezquitas bajo la protección de las fuerzas israelíes.
Según testigos, colonos israelíes asaltaron la localidad de Tal, en el oeste de Nablus, la madrugada del lunes e incendiaron partes de la mezquita Abu Bakr Al-Siddiq. La entrada y la fachada de la mezquita sufrieron daños por el humo, y los colonos pintaron con aerosol lemas racistas en sus muros exteriores, incluyendo el nombre del grupo "Price Tag".
"Price Tag" es un grupo de derecha formado en julio de 2008 con el objetivo de apoderarse de tierras ocupadas, aterrorizar a los palestinos e impedirles resistir la ocupación israelí, que ya dura décadas.
La quema de partes de la mezquita Abu Bakr al-Siddiq "demuestra claramente la barbarie que la maquinaria israelí de incitación racista ha alcanzado contra los lugares sagrados islámicos y cristianos en Palestina", declaró el ministerio, calificándolo de "un ataque flagrante contra los musulmanes y sus sentimientos".
"Los repetidos ataques a lugares sagrados, incluyendo incendios provocados, clausuras e impedimentos para la llamada a la oración, no son más que evidencia de la feroz barbarie con la que actúa la ocupación", declaró. "Este crimen ha superado todas las leyes religiosas y las normas internacionales que garantizan la libertad de culto y el establecimiento de lugares de culto", añadió el ministerio.
Irrupción multitudinaria en mezquita de Al-Aqsa
A lo que se suma que decenas de colonos ilegales israelíes irrumpieron en la mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén Este ocupada, el domingo, el quinto día del Ramadán, según informaron medios palestinos.
Los colonos ilegales entraron en el lugar conflictivo y realizaron rituales talmúdicos y provocadores en los patios de la mezquita bajo la protección de la policía israelí, según informó la agencia oficial de noticias Wafa.
El medio indicó que la incursión de los colonos formaba parte de una serie de reiteradas medidas israelíes "para implementar cambios demográficos en la mezquita y en Jerusalén Este", según Wafa. Los residentes palestinos de esa área sufren acoso frecuente durante las incursiones de los colonos, incluyendo agresiones físicas y restricciones de acceso a la mezquita.
La mezquita de Al-Aqsa es el tercer lugar más sagrado para los musulmanes. Los judíos llaman a la zona Monte del Templo, afirmando que fue el sitio de dos templos judíos en la antigüedad.
Los palestinos consideran que Jerusalén Este ocupada, donde se encuentra Al-Aqsa, es la capital de su futuro Estado, mientras que Israel considera a Jerusalén, incluyendo sus sectores oriental y occidental, su capital.
Cerca de 770.000 colonos israelíes ilegales viven en cientos de asentamientos y puestos de avanzada en Cisjordania ocupada, incluyendo 250.000 en Jerusalén Este, y perpetran ataques diarios contra ciudadanos palestinos con el objetivo de desplazarlos por la fuerza.
Desde el inicio de su ofensiva genocida contra Gaza en octubre de 2023, el ejército israelí y los colonos ilegales han intensificado los ataques en Cisjordania ocupada, incluyendo Jerusalén Este, matando al menos a 1.117 palestinos y herido a unos 11.500.
En un fallo histórico, emitido en julio de 2024, la Corte Internacional de Justicia declaró ilegal la ocupación israelí del territorio palestino y exigió la evacuación de todos los asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este ocupadas.







