El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, “pisoteó las cabezas de prisioneros” palestinos en la cárcel de Ofer, en Cisjordania ocupada, cuando irrumpió en las instalaciones el pasado viernes, informó este lunes la Sociedad de Prisioneros Palestinos, un grupo de derechos humanos.
Imágenes de video difundidas en redes sociales mostraron a fuerzas israelíes irrumpiendo en una sección de la prisión de Ofer, cerca de Ramala, y sometiendo a los reclusos allí retenidos, en compañía de Ben-Gvir y con cobertura de medios israelíes.
En un comunicado, la Sociedad de Prisioneros Palestinos indicó además, que la redada apuntó a la “Sección 26” y se llevó a cabo durante el recuento vespertino, también conocido como la “inspección de seguridad”.
La operación duró unos 15 minutos e incluyó perros policiales y granadas aturdidoras, con una amplia presencia mediática.
Según el comunicado, Ben-Gvir permaneció en la sección durante aproximadamente una hora y pronunció comentarios que, según el grupo, incluyeron un lenguaje provocador y degradante hacia los prisioneros palestinos.
Asimismo, el grupo afirmó que Ben-Gvir insistió en publicar videos que documentaban la represión que sufrieron los detenidos, junto con consignas promocionales vinculadas a una propuesta legislativa para ejecutar a prisioneros palestinos.
En noviembre de 2025, el Parlamento de Israel aprobó en primera lectura un proyecto de ley presentado por Ben-Gvir para establecer la pena de muerte para prisioneros palestinos acusados de matar a israelíes. La propuesta debe superar la segunda y tercera lectura para convertirse en ley, y no se ha fijado fecha para nuevas votaciones.
El grupo también señaló que Ben-Gvir pretende “jactarse de sus crímenes continuos dentro de las prisiones y los campamentos, que se han convertido en uno de los escenarios más destacados del crimen de genocidio, lo que ha resultado en la muerte de más de 100 prisioneros y detenidos, de los cuales se han revelado 88 identidades”.
No obstante, subrayó que los videos publicados “representan solo una pequeña parte de la tortura sistemática contra los prisioneros”.
En ese sentido, los testimonios recogidos por un abogado del grupo incluyeron “varios relatos de Ben-Gvir pisando las cabezas de los prisioneros y grabando su humillación, tortura y abusos”.
Los detenidos también informaron que “los guardias los obligaron a mantener sus cabezas y rostros presionados contra el suelo durante las operaciones de represión, para humillarlos, degradar su dignidad y torturarlos físicamente”, según el grupo.
La organización afirmó que desde el inicio de la ofensiva genocida de Israel en Gaza en 2023, “el sistema penitenciario israelí ha difundido deliberadamente más videos e imágenes que documentan abusos contra los prisioneros”.
Niveles de brutalidad cada vez mayores
Por otro lado, la organización describió las imágenes como “un intento continuo de atacar la voluntad del prisionero palestino e intimidar a las familias”, así como “una carrera por alcanzar niveles más altos de brutalidad para obtener mayor apoyo dentro de la sociedad israelí sin tener en cuenta las leyes y normas humanitarias”.
El grupo pidió una “intervención urgente para detener el crimen de genocidio en curso dentro de las prisiones y permitir que organizaciones internacionales visiten a los prisioneros”.
Asimismo, instó a las autoridades a permitir visitas familiares y a “imponer sanciones a las autoridades de ocupación y a sus dirigentes para terminar con la política de impunidad”.
Ben-Gvir ha publicado anteriormente videos ampliamente considerados ofensivos hacia los detenidos palestinos y los ha amenazado de muerte, incluso en declaraciones dirigidas a Marwan Barghouti, un líder encarcelado del movimiento de resistencia palestino.

Desde que Ben-Gvir asumió el cargo a finales de 2022, las condiciones para los prisioneros palestinos se han deteriorado drásticamente, con una notable pérdida de peso reportada debido a políticas punitivas.
En la actualidad, más de 9.300 palestinos se encuentran actualmente recluidos en cárceles israelíes, incluidos unos 350 niños, y enfrentan torturas, hambre y negligencia médica que ha provocado decenas de muertes, según organizaciones de derechos humanos palestinas e israelíes.
En paralelo, Israel ha intensificado las medidas contra los detenidos palestinos desde 2023 y ha matado a más de 72.000 personas y herido a más de 171.000, la mayoría mujeres y niños.









