Cuando el presidente de EE.UU., Donald Trump, y su homóloga encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, se estrechen la mano el próximo martes en Nueva York, habrán pasado casi 10 meses desde el operativo lanzado por Washington que capturó y sacó de Caracas al mandatario Nicolás Maduro. Será la primera vez que Trump y Rodríguez se vean cara a cara, tras los múltiples desarrollos que han sellado el camino conjunto de las dos naciones, especialmente en lo que atañe al petróleo de la nación latinoamericana.

Sin dar muchos detalles sobre el contenido de la reunión, fue el embajador de EE.UU. ante la ONU, Mike Waltz, quien este viernes reveló la cita. En una conferencia telefónica informativa con la prensa, el funcionario detalló que el encuentro será de carácter “informal” y “breve”.
“El presidente (Trump) ofrecerá una recepción para los líderes de la Asamblea General de la ONU. Allí, mantendrá una breve reunión informal ('pull-aside', en inglés) con la presidenta encargada de Venezuela, Rodríguez", señaló Waltz. En esa línea destacó que no será un encuentro de carácter bilateral en toda regla.
Justamente, Waltz comentó que además de Rodríguez, Trump sostendrá reuniones ese mismo martes con Andy Burnham, el primer ministro del Reino Unido, y con la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi.
El mandatario estadounidense también tiene previsto reunirse con líderes del Consejo de Cooperación del Golfo, que incluye a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Omán, Kuwait y Bahréin. La reunión se llevará a cabo en un momento en que Estados Unidos mantiene activa la guerra contra Irán, después de más de seis meses.
El “histórico” acuerdo petrolero como telón de fondo
La primera reunión entre Trump y Rodríguez —quien fungía como vicepresidenta de Maduro— llega después de que ambos países anunciaran el mes pasado un acuerdo “histórico” que le abrió a EE.UU. una participación en las vastas reservas de petróleo de Venezuela.
“Este acuerdo garantiza nuestro dominio energético durante el próximo siglo, sin costo alguno para Estados Unidos”, se lee en la hoja informativa que publicó la Casa Blanca el pasado 31 de agosto. Y esta afirmación no es menor: Washington aseguró el control mayoritario sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas del país latinoamericano.
“Lo que amplía enormemente nuestras reservas probadas territoriales actuales, que ascienden a aproximadamente 46.00 millones de barriles”, señala el documento. Y ese poder ante el crudo venezolano es lo que le asegurará el “dominio energético” a EE.UU., justo en un momento en que su mano de influencia sobre América Latina se extiende velozmente.
Además, destaca un detalle: “el siglo” del que habla Washington no es retórico ni metafórico. Las concesiones que tendrá sobre 17 campos petroleros de Venezuela se extenderán por 100 años. Lo que precisamente llama la atención porque tras el anuncio del pacto, Rodríguez había señalado que el periodo sería mucho menor: 25 años. Es decir, la cuarta parte –que representa una diferencia nada menor de 75 años– del periodo que EE.UU. ahora establece en su hoja de ruta.
“Las autoridades encargadas de Venezuela han otorgado a North American Blue Energy Partners (NABEP) –una petrolera privada que es la segunda mayor productora privada de petróleo venezolana y una operadora con experiencia comprobada– concesiones de 100 años para 17 campos petroleros”.
A lo que se suma que, sobre NABEP, Washington tendrá un poder también considerable. En palabras de la Casa Blanca, este histórico acuerdo “otorga al Gobierno de EE.UU. amplios derechos de gobernanza, propiedad económica y la garantía de un suministro a bajo costo” de la petrolera. Y a renglón seguido, se anuncian cifras que arrojan luz sobre cómo serán las condiciones.

Destacando que sin ningún costo “para el contribuyente estadounidense”, NABEP otorgó a la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra de EE.UU. “una participación del 35% en su empresa matriz, lo que representa hasta cientos de miles de millones de dólares en valor y dividendos” para el país.
Y hay más: al Departamento de Estado de EE.UU., la petrolera le concedió “el derecho a comprar, al costo de producción, un 20% garantizado de la extracción de todos los yacimientos actuales y futuros que NABEP opere”. Sin mencionar que respecto al 80% restante contará con el derecho a la primera opción de compra.
“Millones de barriles” y una relación “extraordinaria”
Tras el acuerdo no ha habido tiempo que perder. Trump afirmó este jueves que Estados Unidos ya está extrayendo millones de barriles de petróleo de Venezuela, y calificó la relación entre Washington y Caracas de "extraordinaria".
"Estamos extrayendo millones y millones de barriles de petróleo", declaró Trump en Carolina del Norte, añadiendo que compañías estadounidenses operan en Venezuela y que Washington colabora estrechamente con el gobierno de ese país.
Según sostuvo, empresas estadounidenses están "yendo allí", ante lo que elogió la relación con el gobierno encargado de Rodríguez, sin proporcionar cifras actualizadas sobre el volumen de petróleo que se envía a Estados Unidos.

El crudo se ha convertido en un elemento central de la nueva relación de Washington con Venezuela tras la salida de Maduro. Estados Unidos también ha declarado que recuperó el costo de su operación militar en Venezuela gracias a los recursos petroleros del país.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, aunque su industria petrolera ha experimentado años de disminución de la producción, falta de inversión y sanciones.
Por lo que Washington ha descrito el acuerdo como parte de un plan más amplio para la estabilización, la reconstrucción y la transición política en Venezuela.





















