Tras una visita clave a la Casa Blanca, Lula da Silva aseguró que Donald Trump le dijo que EE.UU. no invadirá Cuba. También condenó la guerra en Irán y defendió el acuerdo nuclear de 2010 entre Brasil, Türkiye e Irán, en una reunión para rebajar tensiones entre Brasilia y Washington.
Tras meses de fricciones diplomáticas y comerciales, los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Donald Trump mantuvieron un encuentro que, aunque los mandatarios calificaron como positivo, estuvo atravesado por desacuerdos sobre temas clave, desde la guerra con Irán hasta las críticas del mandatario brasileño a la política exterior de Washington en América Latina.
La agenda estuvo centrada principalmente en cuestiones económicas, pero el trasfondo político también pesó, especialmente por el respaldo de Trump al expresidente brasileño condenado Jair Bolsonaro.
Durante el encuentro, Lula criticó abiertamente la operación contra el entonces presidente Nicolás Maduro en Venezuela, y las sanciones y presiones sobre Cuba. A eso sumó su condena a la guerra en Irán y defendió como referencia diplomática el acuerdo nuclear alcanzado en 2010 entre Brasil, Türkiye e Irán.
No obstante, Lula da Silva dijo que salió "muy, muy satisfecho con la reunión. Fue una reunión importante para Brasil y para Estados Unidos”. Mientras tanto, el mandatario estadounidense también reservó palabras de elogio al "muy dinámico" presidente brasileño en un mensaje en la red social Truth Social. "Hablamos de muchos temas, entre ellos el comercio y, concretamente, los aranceles. La reunión transcurrió muy bien", escribió.
Esto es lo que hay que saber sobre el encuentro.
“EE.UU. no invadirá Cuba”
Lula da Silva aseguró que, durante la reunión en la Casa Blanca, Trump le dijo que no planea invadir Cuba.
"Si lo que dijo la traducción es correcto, él me dijo que no piensa invadir Cuba. Eso lo escuché de la intérprete", explicó Lula en una rueda de prensa en la embajada brasileña en Washington.
Asimismo, el mandatario brasileño le dijo a Trump que está "plenamente a su disposición" si "necesita ayuda" para abordar la situación en Cuba. "Cuba quiere dialogar y encontrar una solución para poner fin a un bloqueo que nunca dejó a Cuba ser un país libre desde la victoria de la revolución", expresó. Y enfatizó que la isla sufre "el bloqueo más longevo de la historia de la humanidad".
Las declaraciones de Lula llegan en una semana marcada por un fuerte aumento de las tensiones entre La Habana y Washington. El viernes pasado, Trump afirmó que Estados Unidos podría “tomar el control” de Cuba “casi de inmediato”, mientras que el gobierno cubano denunció una “agresión unilateral” y un “cerco petrolero criminal”.
Lula presenta copia del acuerdo nuclear con Irán impulsado por Türkiye y Brasil en 2010
Por otra parte, Lula dijo a periodistas que volvió a entregar al presidente estadounidense el acuerdo sobre la cuestión nuclear iraní que Brasil y Türkiye impulsaron originalmente en 2010.
“Se lo entregué nuevamente a Trump”, afirmó. “Por segunda vez, le presenté el acuerdo que Brasil y Türkiye negociaron en 2010 sobre la cuestión nuclear iraní”.
El mandatario brasileño explicó que Brasil y Türkiye habían logrado convencer a Irán de aceptar un acuerdo revisado sobre la no producción de armas nucleares, pero sostuvo que posteriormente fue debilitado por el liderazgo de Estados Unidos y la Unión Europea de aquel momento.
“Lamentablemente, cuando finalizamos ese acuerdo, no sé por qué (el entonces presidente estadounidense Barack) Obama y la Unión Europea —y el resto del mundo— decidieron aumentar la presión sobre Irán; posiblemente porque quienes habían negociado el acuerdo eran naciones del ‘tercer cundo’, países que no pertenecen al club de élite de las potencias globales”, declaró Lula.
El acuerdo negociado por Türkiye y Brasil en 2010 establecía que Irán enviaría 1.200 kilos de uranio enriquecido —el 70% de sus reservas— a Türkiye a cambio de combustible para un reactor médico, en una iniciativa que buscaba demostrar la capacidad de ambos países para impulsar soluciones prácticas.
Economía y lucha contra el crimen, en agenda
Ahora bien, aunque no trascendieron todos los detalles de la reunión –que duró tres horas e incluyó un almuerzo– se indicó que la agenda estuvo marcada principalmente por cuestiones económicas.
Es que el segundo mandato de Trump comenzó con tensiones con Brasil, tras la imposición de aranceles en represalia por el proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro, aliado del mandatario estadounidense y condenado a 27 años de prisión por liderar un intento de golpe de Estado contra Lula.
Aunque la relación se recondujo parcialmente tras un encuentro durante la pasada Asamblea General de la ONU en Nueva York en septiembre pasado y otra reunión bilateral posterior, en las últimas semanas se habían producido nuevos desencuentros diplomáticos.

En ese marco, durante el encuentro en la Casa Blanca gran parte del diálogo giró en torno a los aranceles impuestos por Washington a productos brasileños y a las investigaciones abiertas sobre supuestas prácticas comerciales desleales de Brasil. Sobre este último punto, Lula aseguró que no se abordó el uso del sistema de pagos instantáneos Pix, desarrollado por el Banco Central brasileño, pese a que Estados Unidos lo considera perjudicial para empresas como Visa y Mastercard.
Sobre el apoyo a Bolsonaro y las elecciones presidenciales de octubre en Brasil, donde el mandatario latinoamericano buscará la reelección, aseguró que no cree que Trump vaya a interferir en el proceso electoral. "Si interfirió en las elecciones de 2022, perdió porque yo gané", dijo el mandatario, quien aseguró que entre ambos hubo un "amor a primera vista".
Asimismo, ambos líderes también trataron la cooperación en la lucha contra el crimen internacional. Estados Unidos y Brasil firmaron en abril un acuerdo para luchar contra el tráfico de armas y drogas. Ahora comparten datos, como revisiones con rayos X a contenedores que viajan de entre ambos países.
Sin embargo, Lula negó que se discutiera la posibilidad de que Estados Unidos designe como organizaciones terroristas a grupos criminales brasileños, una medida a la que Brasilia se opone por considerar que podría abrir la puerta a eventuales intervenciones en su territorio.
Otro de los asuntos clave fue el de los minerales críticos, esenciales para la industria tecnológica, pues Brasil posee las segundas mayores reservas del mundo, solo por detrás de China, y Washington busca diversificar su suministro. "Brasil estará abierto a cualquiera que quiera participar con nosotros, ya sean Estados Unidos, China, Alemania, Francia o India. Lo que no queremos es ser meros exportadores", afirmó Lula.












