Más allá de Gaza: ¿estamos ante el fin de la ortodoxia pro-Israel entre los conservadores de EE.UU.?
El control a favor de Israel en la opinión pública de Estados Unidos, extendido por décadas, ahora ha dado paso a una crítica generalizada contra el sionismo. Así se desmoronó este discurso.
Durante décadas, el apoyo incondicional a Israel ha sido un elemento clave del conservadurismo estadounidense, con élites de partidos y vigilantes de medios controlando los márgenes de las opiniones aceptables.
Criticar a Israel o su influencia en la política exterior de EE.UU. se consideraba fuera de todo límite.
Sin embargo, la marea ha cambiado drásticamente durante el último año aproximadamente.
Desde que Israel lanzó su ofensiva genocida contra Gaza el 7 de octubre de 2023, el que alguna vez fue un sólido consenso en Estados Unidos a favor de Israel empezó a resquebrajarse.
Imágenes desgarradoras de personas masacradas y de una devastación sin precedentes –en lo que se ha definido como el “primer genocidio transmitido en vivo”– han dejado al mundo paralizado, con crecientes llamados a que los líderes israelíes rindan cuentas.
Lo que ha impulsado los debates en la opinión pública es la retórica genocida de los funcionarios de Israel, que además de ha llevado a la acción y ha sido presenciada por millones de personas en tiempo real.
Reflejando la tendencia en el resto del mundo, el público estadounidense ya no tiene la misma visión positiva de Israel.
Esto se observa incluso con los cristianos evangélicos, considerados durante mucho tiempo un bastión de apoyo público a Tel Aviv en Estados Unidos. Los más recientes datos de encuestas revelan que la opinión a favor cae en picada, especialmente entre los jóvenes.
Un sondeo de la Universidad de Maryland revela una brecha generacional significativa: solo el 32% de los evangélicos de entre 18 y 34 años simpatizan más con Israel que con los palestinos, una disminución de más de 30 puntos en comparación con los evangélicos de mayor edad.
Motti Inbari, profesor de Estudios Judíos en la Universidad de Carolina del Norte y quien ha realizado investigaciones extensas sobre el sionismo cristiano, define esta tendencia como la señal más visible de que algo está cambiando entre los conservadores.
“Mis estudios se hicieron entre cristianos que se autoidentifican como tal, y dentro de este grupo el apoyo a Israel es menor que entre las edades mayores”, explica Inbari a TRT World. “Las razones pueden variar y relacionarse con el consumo de redes sociales y con las diferencias generacionales más amplias entre distintas edades. Este grupo de edad (el de los jóvenes) es el que más comprometido está socialmente en comparación a otras edades, y esto se refleja en un apoyo más fuerte a los palestinos”.
Política de marginación
En medio de esta creciente conciencia sobre Palestina e Israel, numerosas figuras conservadoras han enfrentado reacciones negativas debido a sus puntos de vista e incluso han provocado fisuras dentro de la comunidad proisraelí.
La comentarista estadounidense Candace Owens fue excomulgada de una fundación que una vez ayudó a su carrera.
Más tarde se separó de la plataforma de derecha Daily Wire, tras enfrentamientos con Ben Shapiro, un sionista acérrimo.
Otro comentarista conservador popular, Tucker Carlson, perdió patrocinadores después de recibir al influencer nacionalista cristiano Nick Fuentes para una entrevista.
Estos desarrollos contrastan marcadamente con la opinión pública estadounidense, influenciada en gran medida por William F. Buckley, el editor fundador de National Review.
Uno de los arquitectos más importantes de la ortodoxia proisraelí en la derecha estadounidense, la influencia de Buckley en la sociedad estadounidense fue articulada por Daniel G. Hummel, historiador del evangelicalismo estadounidense y las relaciones Estados Unidos-Israel y director del Centro Lumen en la Universidad de Wisconsin-Madison.
“En los años 1950, Buckley veía el antisemitismo como un problema clave en el conservadurismo. Trabajó arduamente para eliminar a cualquiera que considerara antisemita del... movimiento conservador que estaba construyendo”, dice Hummel a TRT World.
Buckley tenía una profunda simpatía por Israel. En 1972, propuso hacer de Israel el estado número 51 de Estados Unidos, señalando que no estaba más alejado de Washington que Anchorage o Honolulu.
“Durante mucho tiempo, desde los años 1950 hasta los 2000, organizaciones o líderes judíos estadounidenses liberales lideraron principalmente el lobby proisraelí”, añade Hummel.
Tal era el control del lobby que incluso la administración proisraelí de George H. W. Bush enfrentó críticas por sus puntos de vista moderados sobre el estado sionista.
“Tanto el conservadurismo de Buckley como el lobby israelí intentaron marginar opiniones críticas de Israel, a menudo etiquetándolas como antisemitas”, señala Hummel.
En tiempos recientes, dice Motti Inbari, la crítica sostenida a Israel desde dentro del Partido Republicano solo se ha vuelto sostenida en los últimos meses, en gran medida desde un rincón específico que incluye (a figuras como) Marjorie Greene y Thomas Massie.
Casualmente, ni Greene ni Massie cuentan con el respaldo de AIPAC, uno de los grupos de lobby israelíes más poderosos en Estados Unidos.
“Tucker Carlson abrió la puerta de la crítica, que fue política, teológica y conspirativa”, dice Inbari, aunque añade que todavía no está claro cómo se vieron afectadas las opiniones de los cristianos religiosos después del 7 de octubre.
El movimiento “America First” de Nick Fuentes está atrayendo el interés de jóvenes estadounidenses. Es conocido por su base de fans, los Groypers, que representan la desilusión de la generación más joven con el conservadurismo mainstream.
El autor conservador Rod Dreher dice que entre el 30 y el 40% del personal del GOP en DC menores de 30 años son Groypers, según “alguien en posición de saberlo”
Hummel dice que la marginalización de Buckley y el lobby israelí trabajaron arduamente para mantener calladas las voces críticas. “Fueron bastante exitosos durante muchos años”. Pero ese sistema se ha desgastado.
Un nuevo orden estadounidense
Hummel señala el auge de internet y el colapso de las coaliciones políticas tradicionales tanto en el Partido Republicano como en el Demócrata durante las últimas dos décadas, lo que permitió a grupos previamente excluidos en la izquierda y la derecha construir sus propias comunidades y plataformas alternativas.
“Estos grupos comenzaron a compartir diferentes puntos de vista y argumentos contra el apoyo estadounidense a Israel y a construir seguidores”. Hummel añade que otras fuerzas también están erosionando el viejo consenso: el debilitamiento del apoyo al sionismo cristiano entre los evangélicos estadounidenses, las divisiones cada vez más profundas dentro de la comunidad judía estadounidense sobre la conducta de Israel, especialmente en la ofensiva contra Gaza.
“Las acciones de Israel en años recientes han llevado a muchas personas a reconsiderar su apoyo”, añade Hummel.
“Entonces, si bien las exclusiones llevaron a nuevas comunidades críticas, estos grupos han ganado influencia y popularidad durante la última década a través de la organización en línea que a menudo se convierte en acción política real”. El sorprendente ascenso de Zohran Mamdani, un musulmán y crítico vocal de Israel, sirve como un caso a destacar.
En conjunto, Zohran Mamdani en la izquierda y Nick Fuentes en la extrema derecha marcan cuánto han cambiado los límites del debate sobre Israel.
Como señala Hummel, ambos ahora dicen cosas sobre Israel que habrían sido consideradas extremas en la política estadounidense hace solo unos años, “especialmente en lugares como la ciudad de Nueva York, que era muy proisraelí”.
Fuentes encarna una corriente del conservadurismo de extrema derecha que los republicanos mayores habrían rechazado; Mamdani proviene de una tradición progresista que solía mantenerse a distancia por las élites del partido.
Su surgimiento muestra que voces una vez ignoradas o apartadas ahora son mucho más visibles.
Hummel enfatiza que esto no significa que sus puntos de vista se hayan vuelto completamente mainstream.
Mamdani es un político local cuya elección en una ciudad con la población judía más grande del mundo es simbólicamente importante, pero no está claro si los votantes lo respaldaron por su crítica a Israel o debido a que priorizaron su enfoque en la asequibilidad y los problemas cotidianos.
“Es notable que sus puntos de vista no lo descalificaran, pero no está claro si resuenan ampliamente”.
“Mamdani y Fuentes atraen a grupos muy diferentes, pero ambos expresan ideas sobre Israel que eran casi inauditas en público hace unos años”, añade Hummel.