Entre denuncias de ejecuciones a sangre fría, la violencia en Cisjordania ocupada y Jerusalén Este continúa en aumento. Entre este jueves y viernes, tres palestinos murieron y otro resultó gravemente herido en la región. Mientras tanto, la ONU alerta que al menos 32.000 palestinos permanecen desplazados, expulsados de campos de refugiados del norte de Cisjordania que, tras los ataques continuos de Israel, se han convertido casi en pueblos fantasma.
El Ministerio de Relaciones Exteriores en Ramala denunció que la operación militar en Yenín derivó en un “crimen de guerra israelí deliberado” tras la “brutal” ejecución sumaria de dos jóvenes palestinos desarmados, condenando enérgicamente el accionar de Tel Aviv.
Imágenes difundidas por la televisión Palestina TV mostraron a los dos hombres saliendo de un edificio rodeado por fuerzas israelíes en Yenín, levantándose las camisetas y tumbándose en el suelo para demostrar que no portaban armas. Minutos después, los soldados les ordenaron regresar al interior del edificio antes de abrir fuego a corta distancia. Un periodista de Reuters presenció cómo ambos hombres parecían entregarse y, tras escuchar disparos, vio a soldados israelíes junto a lo que parecía ser un cuerpo sin vida.
El Ministerio de Salud palestino identificó a los fallecidos como Montasir Abdullah, de 26 años, y Yusuf Asasa, de 37. Por su parte, el gobernador de Yenín, Kamal Abu al-Rub, denunció que se trató de una “ejecución a sangre fría” y expresó dudas sobre la posibilidad de que Israel lleve a cabo una investigación sobre el incidente.
Horas antes, el miércoles, otro palestino de 20 años murió por disparos de las fuerzas israelíes en la localidad de Qabatiya, también en el área de Yenín, durante una amplia operación militar en el norte de Cisjordania ocupada. Testigos relataron que el joven fue abatido en medio de enfrentamientos entre residentes y tropas israelíes, durante allanamientos en varios hogares.
Esta ola de violencia también se extendió a Jerusalén Este ocupada. La policía israelí informó este jueves que un hombre palestino fue baleado por un soldado de sus propias fuerzas cerca de un puesto de control militar al sur de la zona. Según el comunicado, un soldado fuera de servicio descendió de un autobús público y abrió fuego, hiriendo a un palestino. La emisora pública israelí KAN informó luego que se encontraba en estado crítico.
Israel también dejó al menos 10 heridos el miércoles durante una incursión en este caso militar en la gobernación de Tubas, en el norte de Cisjordania, arrestando a más de 60 palestinos y dejando al menos 10 heridos.
Ben Gvir respalda acción de fuerzas israelíes
El ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, de extrema derecha, respaldó a las tropas israelíes que dispararon contra los hombres, asegurando que “actuaron exactamente como se espera de ellas”.
En su cuenta de la red social X, Ben Gvir declaró: “Apoyo plenamente a los miembros de la Guardia Fronteriza y a los soldados del ejército israelí que dispararon contra terroristas buscados que salieron de un edificio en Yenín”. Pese a sus acusaciones contra los palestinos, no presentó ninguna evidencia de que estos representaran una amenaza para las fuerzas israelíes.
Países europeos: “Estos ataques deben cesar”
Francia, Alemania, Italia y Reino Unido condenaron la escalada de violencia y pidieron a Israel cumplir con el derecho internacional, adoptando medidas inmediatas para proteger a los palestinos en Cisjordania ocupada.
En una declaración conjunta difundida este jueves por los cuatro países, conocidos bajo el nombre de E4, señalaron que “condenan enérgicamente el aumento masivo de la violencia de colonos contra civiles palestinos y pide estabilidad en Cisjordania (ocupada)”.
Los ministros explicaron que están “profundamente alarmados” por lo que describieron como un repunte de ataques por parte de colonos israelíes ilegales, una tendencia que, advirtieron, está desestabilizando Cisjordania y elevando el riesgo de tensiones regionales más amplias.

Citando cifras de la ONU, recordaron que en octubre se registraron 264 ataques de colonos ilegales, la cifra mensual más alta desde que se inició el monitoreo sistemático en 2006. El E4 instó al gobierno israelí a “cumplir con sus obligaciones en virtud del derecho internacional y proteger a la población palestina de los territorios ocupados”, subrayando que las autoridades deben garantizar la rendición de cuentas.
“Instamos por tanto al Gobierno de Israel a responsabilizar a quienes sean responsables de estos crímenes y a prevenir nuevas violencias abordando las causas profundas de este comportamiento”, señaló el comunicado.
“Estos ataques deben cesar”, afirmaron los ministros. “Siembran terror entre los civiles, socavan los esfuerzos de paz en curso y, en última instancia, perjudican la seguridad duradera del propio estado de Israel”.
ONU advierte de 32.000 desplazados en el norte de Cisjordania ocupada
Además de las ejecuciones, la ofensiva israelí ha provocado un desplazamiento masivo que no se ha revertido. Rolan Friedrich, director de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) en la Cisjordania ocupada, afirmó este jueves que las incursiones israelíes han vaciado los campos de refugiados de Yenín, Tulkarem y Nur Shams, desplazando a unas 32.000 personas.
“Y aun así, incluso en estas ciudades fantasma que alguna vez fueron campamentos llenos de vida, las fuerzas israelíes siguen viendo necesario ordenar demoliciones por supuestos ‘fines militares’”, añadió Friedrich en un comunicado.
El funcionario precisó además que las autoridades israelíes emitieron dos órdenes de demolición masiva que afectan a más de 190 edificios en el campo de refugiados de Yenín, mientras que otros 12 serán demolidos en los próximos días. Esto, dijo, constituye “el episodio más reciente en los intentos continuos de reconfigurar la topografía de los campos de refugiados en el norte de Cisjordania”.
Según Friedrich, esta destrucción sistemática viola los principios básicos del derecho internacional y amplía a largo plazo el control del ejército sobre estos campamentos. El funcionario llamó a reconstruir los campos de refugiados y a permitir el retorno de los residentes desplazados. “No deben quedar atrapados en un desplazamiento interminable”, advirtió.
Operación militar a gran escala
La violencia en Cisjordania se intensificó desde el 21 de enero, cuando el ejército israelí lanzó una ofensiva en el campo de refugiados de Yenín que se extendió a Tulkarem y Nur Shams, continuando por otras zonas del norte de Cisjordania ocupada.
Esta situación ocurre en paralelo al genocidio de Israel en Gaza, que en dos años ha asesinado a más de 70.000 palestinos. En paralelo, las operaciones del ejército y de colonos ilegales en Cisjordania ocupada han dejado al menos 1.083 palestinos muertos, unos 11.000 heridos y más de 20.500 detenidos, según cifras oficiales palestinas.
En un dictamen histórico emitido en julio pasado, la Corte Internacional de Justicia declaró ilegal la ocupación israelí de territorio palestino y pidió la evacuación de todos los asentamientos en la Cisjordania ocupada y en la Jerusalén Este ocupada.












