En un renovado pulso de presión, el presidente de EE.UU., Donald Trump, disparó una amenaza a sus aliados de la OTAN al señalar que la coalición se enfrenta “a un futuro muy malo” si sus miembros no ayudan a reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, en medio de la guerra contra Irán que hace 17 días emprendió junto a Israel en Oriente Medio. Y este domingo reveló que mantiene conversaciones con siete países para asegurar la vía marítima, aunque se negó a mencionar específicamente de qué naciones se trataba. Por su parte, Teherán respondió a los ataques del fin de semana contra la isla de Kharg, advirtiendo este lunes que cualquier daño contra la infraestructura petrolera del territorio impactará en los mercados petroleros globales creando “otra ecuación peligrosa y sin precedentes para las tarifas y la distribución energética mundial".
Durante una conversación con el diario The Financial Times el domingo, Trump sostuvo que, así como Estados Unidos ha ayudado a Ucrania en la guerra con Rusia, espera que Europa contribuya en la compleja situación del estrecho de Ormuz, cuyo cierre ha disparado los precios de los hidrocarburos en todo el mundo. A primera hora de este lunes, el crudo Brent volvió a subir alcanzando los 106 dólares por barril, antes de retroceder levemente a un poco más de 104 dólares.
De manera que el mandatario estadounidense aseveró que, si desde la OTAN “no hay respuesta o si es una respuesta negativa” a su petición de ayuda, “creo que será algo muy malo para el futuro” de la alianza. Cuando se le preguntó qué tipo de ayuda concreta buscaba, Trump respondió que quería dragaminas, así como "gente que vaya a neutralizar a algunos malos actores que están a lo largo de la costa (iraní)".
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró este lunes que el estrecho de Ormuz “sólo está cerrado para los enemigos y para quienes apoyen su agresión”, de acuerdo a un reporte de la agencia Reuters. Además, el portavoz de ese ministerio, Esmaeil Baghaei, indicó que buques pertenecientes a países no involucrados en la guerra han podido transitar por la vía marítima Ormuz con la coordinación y autorización de las fuerzas militares de Teherán, según la agencia estatal iraní SNN.
Trump pone a China bajo la mira
Ahora bien, la presión de Trump no se limitó a sus aliados de la OTAN. En la entrevista con The Financial Times, Trump también destacó que China, al igual que muchos países europeos, depende más que Estados Unidos del flujo de petróleo del Golfo. "Es lógico que quienes se benefician de esta vía (el estrecho de Ormuz) ayuden a garantizar que allí no ocurra nada malo".
De ahí que haya mencionado la posibilidad de aplazar su próxima visita a Beijing –prevista del 31 de marzo hasta el 2 de abril, y durante la que se reunirá con su homólogo Xi Jinping– a la respuesta positiva de China en su intento por lograr apoyo. Al punto que sostuvo que a Washington le gustaría conocer la postura de Beijing antes de dicha gira. Dos semanas “es mucho tiempo", apuntó.

Luego le lanzó una fuerte crítica a Gran Bretaña por lo que consideró una “lenta respuesta”, afirmando que el Reino Unido sólo ofreció dos barcos después de que la capacidad militar de Irán ya hubiera sido destruida en gran medida. Luego, durante una llamada el domingo, Trump y el primer ministro británico, Keir Starmer, intercambiaron opiniones sobre "la importancia de reabrir el estrecho de Ormuz", indicó Downing Street.
Sin embargo, Starmer sostuvo que Reino Unido no será arrastrado a “una guerra más amplia” y que está “trabajando con aliados” en un plan viable para restablecer el funcionamiento del paso marítimo. También aclaró que no se trata de una misión de la OTAN, y que “no es una tarea sencilla”. Aunque reconoció que la vía es necesaria para “garantizar la estabilidad de los mercados”.
Por su parte, la Unión Europea anunció que evaluará este lunes la ampliación de la misión naval del bloque en el mar Rojo para ayudar a reabrir el estrecho de Ormuz, informó la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. "Nos interesa mantener abierto el estrecho de Ormuz, y por eso estamos debatiendo qué podemos hacer al respecto desde el lado europeo", declaró antes del inicio de una reunión en Bruselas con los ministros de Exteriores de la UE.

Kallas mencionó varias posibilidades, entre ellas recurrir a la misión Aspides, actualmente desplegada en el mar Rojo. Pero para hacerlo es necesario modificar el mandato actual de esta misión, concebida originalmente para proteger a los buques mercantes de los ataques de los hutíes de Yemen en el mar Rojo. "Discutiremos con los Estados miembros para ver si es posible modificar realmente el mandato de esta misión", explicó Kallas.
Sin embargo, añadió que el punto más relevante "es saber si los Estados miembros están dispuestos a utilizar efectivamente esta misión". Francia había planteado el 9 de marzo una misión internacional "puramente defensiva" para reabrir el estrecho, sin precisar si debía llevarse a cabo en el marco de la misión Aspides.
¿Una respuesta silenciosa a la presión?
En declaraciones diferentes, pero también este domingo, Trump reveló que actualmente hay conversaciones con siete países para asegurar la circulación del petróleo por el estrecho de Ormuz, aunque no detalló específicamente cuáles. Al hablar con la prensa a bordo del avión presidencial Air Force One, sobre la llamada “Operación Furia Épica”, el presidente afirmó que Washington había estado dialogando con otras naciones sobre la vigilancia del paso.
"Exijo que estos países intervengan y protejan su propio territorio, porque es su propio territorio", dijo Trump sobre el estrecho, afirmando que Estados Unidos no necesita este canal de navegación debido a su propio acceso al petróleo. “Sería bueno que otros países colaboraran con nosotros en la vigilancia de este aspecto, y les ayudaremos. Trabajaremos con ellos”, insistió.
Entonces, recalcó que Beijing, que transporta la mayoría de su crudo por vía marítima a través de este estrecho, fue invitada a cooperar. “Obtienen la mayor parte de su petróleo, mucho, alrededor del 90%, del estrecho. Así que les pregunté: "¿Les gustaría participar?". Ya veremos. Quizás acepten, quizás no”, dijo. Por el momento ningún país ha anunciado su intención de unirse a Washington.
Cuando Trump lanzó inicialmente su idea de formar una coalición de países para garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz el pasado sábado, había mencionado, además de China, a Francia, Japón, Corea del Sur y Reino Unido. Francia, sin embargo, confirmó que no enviará buques. El Ministerio de Relaciones Exteriores declaró ese mismo sábado que “la postura no ha cambiado: es defensiva”, en referencia a la afirmación del presidente Emmanuel Macron de que París no participará en la guerra contra Irán.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Japón, que no forma parte de la OTAN, afirmó el lunes que "no está considerando" una operación de seguridad marítima pese al llamado de Trump. Además, la primera ministra de ese país, Sanae Takaichi, sostuvo ante el Parlamento que no se ha tomado “ninguna decisión sobre el envío de buques de escolta. Seguimos analizando qué puede hacer Japón de forma independiente y qué puede hacerse dentro del marco legal”.
Por su parte, Australia, que tampoco forma parte de la alianza, anticipó que no enviará ningún buque de guerra a Oriente Medio para mantener abierto el estrecho de Ormuz. La ministra de Transporte de Australia, Catherine King, declaró el lunes a la cadena ABC que desconocía que su país hubiera recibido tal solicitud. “No enviaremos ningún buque al estrecho de Ormuz. Sabemos lo increíblemente importante que es, pero no es algo que se nos haya pedido ni a lo que estemos contribuyendo”, afirmó King.
Irán advierte por ataques a la isla Kharg
Entre su avalancha de comentarios, Trump volvió a reiterar que hay conversaciones con Irán, pero que su contraparte aún no está lista para poner fin a la guerra. “Sí, estamos en conversaciones con ellos. Pero no creo que estén del todo preparados, aunque ya no están muy lejos", mencionó sin aportar muchos detalles.
Sus declaraciones, sin embargo, chocan directamente con la postura mantenida por Irán, que ha negado cualquier acercamiento de negociación. El ministro Araghchi afirmó el lunes que Teherán no ha solicitado un alto el fuego e insiste en que la guerra debe terminar de forma que se evite su repetición, según la agencia Reuters.
A lo que se suma que en su entrevista previa con CBS, Araghchi ya había señalado que Teherán no ve “ninguna razón” por la que “deba” dialogar con Washington. “Ya estábamos hablando con ellos cuando decidieron atacarnos", recordó el diplomático sobre las negociaciones nucleares que mantenían Irán y EE.UU., mediadas por Omán, al momento de la ofensiva en su contra el pasado 28 de febrero.
Tras los ataques de Washington el fin de semana contra la isla de Kharg, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, denunció el domingo que las raíces de la inseguridad e inestabilidad en la región residen en las "acciones hostiles de Israel y Estados Unidos". En una llamada con su homólogo de Francia, Macron, Pezeshkian declaró que Teherán y sus fuerzas armadas "no han buscado una escalada ni un conflicto", pero recalcó que defenderán firmemente su integridad territorial y su seguridad nacional, según reportaron medios iraníes.
Además, el presidente iraní detalló que los recientes ataques contra las islas de Kharg y Abu Musa se llevaron a cabo desde territorio de algunos estados del Golfo. El pasado viernes, Trump había dicho que EE.UU. destruyó todos los objetivos militares en Kharg y amenazó con atacar la infraestructura petrolera ubicada allí si Irán continuaba bloqueando el estrecho de Ormuz.
Unos comentarios que parecen haber desencadenado una dura respuesta por parte de la Guardia Revolucionaria de Irán, que en la mañana de este lunes advirtió que cualquier ataque a la infraestructura petrolera de Kharg tendría un impacto significativo en los mercados energéticos mundiales.
Alireza Tangsiri, comandante de la Armada de la Guardia Revolucionaria afirmó a través de una publicación en red social X que atacar dichas instalaciones alteraría la dinámica de los precios mundiales del petróleo. "Ya pusieron a prueba a Irán una vez con el estrecho de Ormuz. Si el control estratégico del estrecho estableció un nuevo índice para los precios del petróleo, un ataque a Kharg creará otra ecuación peligrosa y sin precedentes para las tarifas y la distribución energética mundial".
La isla de Kharg es el principal centro de exportación de petróleo de Irán, gestionando entre el 90% y el 95 % de las ventas internacionales de crudo del país, con un promedio de entre 1,54 y 1,7 millones de barriles diarios en 2025. Así, la isla constituye un componente clave del sistema energético iraní y una fuente vital de ingresos para el gobierno.
¿Desafío a Trump?
A eso se sumó el rechazo del portavoz de la Guardia Revolucionaria, el general Alí Mohammad Naini, acerca de que Washington hubiera destruido sus capacidades navales. Incluso, le lanzó un desafío a Trump al señalar que envíe buques al Golfo Pérsico “si se atreve".
"El estrecho de Ormuz está completamente bajo el control de la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria e Irán tiene soberanía absoluta", declaró el portavoz. "¿Acaso Trump no dice que destruyó la Armada iraní? Entonces, si se atreve, puede enviar sus buques a la región del Golfo Pérsico", añadió
Naini también afirmó que Irán ha lanzado hasta el momento alrededor de 700 misiles y 3.600 drones contra objetivos estadounidenses e israelíes.
Justamente, en su respuesta a los ataques conjuntos de EE.UU. e Israel, Irán ha atacado territorio de Tel Aviv, así como Jordania, Iraq y los países del Golfo, alegando que esta represalia tiene como objetivo "activos militares estadounidenses".
Un depósito de combustible del Aeropuerto Internacional de Dubái se incendió tras un "incidente relacionado con un dron", informaron autoridades de la ciudad.
Además, disparos de cohetes contra el aeropuerto internacional de Bagdad, que también alberga un centro diplomático estadounidense, dejaron cinco heridos, anunciaron los servicios de seguridad iraquíes.
En toda la región, la guerra ha causado más de 2.000 muertos, en su mayoría en Irán y Líbano, según datos de las autoridades locales.








