¿El fin de una era dorada? El hechizo de amor entre los argentinos y su selección de fútbol
COPA MUNDIAL 2026
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¿El fin de una era dorada? El hechizo de amor entre los argentinos y su selección de fútbolPese a la derrota de la “Scaloneta” en la final del Mundial, el que sería el último de Messi, miles de argentinos invadieron las calles del país para agradecer a su selección, mientras se avecina el fin de una era marcada por victorias y buen juego.
Aficionados argentinos reciben en Buenos Aires a la selección nacional tras la final del Mundial el lunes 20 de julio de 2026.

Buenos Aires, Argentina — “Fue muy emotivo. Cuando terminó el partido me largué a llorar”, contó a TRT Español Julieta, una niña argentina de 10 años, conmovida tras la derrota de su selección en la final del Mundial 2026. A pesar de que el sueño de la cuarta estrella acababa de desvanecerse, y en medio de la tristeza en una noche helada, húmeda y lluviosa, miles de personas salieron a las calles de todo el país este domingo y lunes para agradecer a un equipo que durante años mantuvo un hechizo de amor con su pueblo.

“Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo”, cantaron durante semanas los aficionados argentinos, ilusionados ante la posibilidad de ganar un nuevo campeonato en la última Copa del Mundo que jugaría el astro Lionel Messi, y envalentonados por victorias agónicas, remontadas históricas y hasta el triunfo ante Inglaterra, el eterno rival. 

Durante esa fría noche del domingo, y luego en la lluviosa tarde del lunes al recibir al equipo en el aeropuerto, aquellas estrofas que recuerdan el trauma que ha simbolizado la guerra de 1982, a Maradona y Messi tronaron con fuerza en las calles de Buenos Aires, el interior del país y las inmediaciones del aeropuerto local.

Con euforia, pasión y cantos, los hinchas argentinos homenajearon durante horas a la selección luciendo camisetas y envueltos en banderas celestes y blancas.

“Cuando vi el momento de los premios me calmé”, agregó Julieta, vestida con la camiseta del equipo, un gorro de la selección y el rostro pintado con los colores de Argentina. “En algún momento teníamos que perder”, reflexionó la niña, “en 2022 lo disfrutamos, la final fue difícil pero me gustó mucho”.

“El fútbol une generaciones, lo sufrimos porque lo vivimos a flor de piel”, acotó a TRT Español su padre, Federico, que lucía la camiseta con el número 10 de Messi. 

Este hombre era apenas un niño cuando, en 1986, Maradona eludió como un mago a cinco ingleses para convertir el mejor gol de todos los tiempos en el Mundial de México. Luego, Federico debió esperar 36 años para ver campeón a Argentina en Qatar 2022, de la mano de Messi.

Esta Copa del Mundo la vivió con “mucho nerviosismo”, agregó, “aunque siempre con esperanza”.

“No terminó como queríamos, pero esta fiesta en las calles es para reconocer el esfuerzo de un equipo que nos volvió a dar identidad. El pueblo agradece porque los jugadores lo dieron todo”, dijo. No dudó al elegir un partido del torneo: “Contra Inglaterra fue muy especial, no hay que mezclarlo con lo bélico, pero siempre es lindo ganarle a los ingleses”.

“El fútbol es alegría”

En un país que respira fútbol, con millones de aficionados que inundan estadios de todas las latitudes, desde temprano las ventanas y balcones de las casas y edificios lucieron banderas y miles portaron camisetas de todas las épocas.

Luego, el país entero se paralizó. Un silencio sepulcral se adueñó de las calles.

Millones de hinchas se encerraron, en familia o con amigos, para ver la final en hogares, bares, parques con pantallas gigantes y clubes de barrio. 

Durante 120 minutos incluso la demanda eléctrica del país se derrumbó y registró un descenso de hasta 2.000 megavatios, según los datos de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa). Apenas tuvo una recuperación durante el entretiempo, que se extendió más del doble de lo habitual producto del show montado por la FIFA al estilo del Super Bowl. 

¿El fin de una era?

“Muchachos, ahora nos volvimos a ilusionar”, corearon los hinchas desde automóviles, motocicletas y autobuses en el centro de Buenos Aires el domingo.

Aquella canción, que surgió en Qatar 2022, se transformó en un himno que volvió a sonar el lunes, cuando la multitud fue a recibir al equipo al aeropuerto y lo acompañó durante cinco kilómetros al costado de la autopista, como en una peregrinación, hasta el predio de entrenamiento de la Asociación de Fútbol Argentino, mientras los jugadores y el cuerpo técnico saludaban con una sonrisa en el rostro.

El fin de una era asoma en el horizonte, más allá del futuro de Messi, quien con 39 años recién cumplidos dejó la piel en cada partido de su último Mundial. El astro tendrá 43 en la próxima Copa del Mundo. 

El director técnico, Lionel Scaloni, declaró que continuará en el cargo hasta diciembre, cuando finalice su contrato. “Después seguramente corte”, anticipó. 

Así, se terminaría un ciclo de ocho años a pura victoria. Con Scaloni al frente, Argentina obtuvo cuatro títulos oficiales: la Copa América en 2021, la Finalísima en 2022, el Mundial de Qatar y la Copa América en 2024. Además, sostuvo un histórico invicto de 36 partidos sin derrotas y cortó una racha de 28 años sin trofeos. 

Una fiesta en medio de la tristeza

“Estoy triste, pero también contenta, porque estos chicos ya salieron campeones”, dijo a TRT Español Sandra, de 72 años, quien salió a celebrar cerca del Obelisco de Buenos Aires. “Ya viví las victorias de los mundiales en 1978, 1986 y 2022. También vi a Argentina subcampeón en 1990. Las nuevas generaciones tienen que aprender que salir segundos es muchísimo”, enfatizó. 

Para ella, “el fútbol es alegría”. “Estamos viviendo momentos feos en el país, con una situación económica mala, pero estos 40 días de fútbol nos permitieron tener algunas alegrías”, señaló con emoción.

A su lado y sin dejar de cantar, Mónica asintió. “España estuvo mejor, pero no hay que sacrificar a esta selección. Los jugadores llegaron a la final y dieron lo mejor. Podemos festejar porque estuvieron increíbles”, asegura a TRT Español. 

Ella aún recuerda la sufrida final ante Alemania en 2014, cuando Argentina fue derrotada por 1 a 0 con un gol de Mario Gotze en el tiempo suplementario en el mítico estadio Maracaná, de Río de Janeiro. Entonces, la selección no fue recibida con vítores ni una multitud clamó por ellos como ahora. 

“Estuvimos muy enojados, pero esta vez es distinto. Con la victoria ante Inglaterra era suficiente, aunque hubiera sido lindo ganar la segunda de Messi”, afirmó.

“Los argentinos amamos el fútbol y nuestros cantos son los mejores. Vamos a extrañar a Messi, lo vamos a amar por siempre”, agregó.

La recepción, sin todo el plantel y rodeados de amor

Con el trago amargo a cuestas, los jugadores y el cuerpo técnico fueron recibidos por una multitud con honores en el aeropuerto, cuando caía la tarde invernal del lunes, aunque no todos arribaron al país: Messi, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Cristian “Cuti” Romero se quedaron en Estados Unidos o viajaron a incorporarse a sus clubes en europa. 

El gobierno organizó una recepción con la Fanfarria Militar "Alto Perú", la banda musical del cuerpo de Granaderos a Caballo, el cuerpo militar creado hace más de dos siglos por José de San Martín que hoy funciona como guardia y escolta presidencial. Aunque el mandatario Javier Milei había anunciado que habría feriado, finalmente dio marcha atrás y no hubo asueto. También había ofrecido la Casa de Gobierno para los festejos.

“Vivimos este día con alegría. Los muchachos lo dieron todo”, analizó Mirta, una mujer “muy futbolera” que fue a alentar al equipo. “Cuando vi a Messi llorando me quebré de angustia, fue muy triste”, declaró a TRT Español. “Todos los mundiales los vivo con mucha euforia, y creo que este equipo nos dejó la unión de los argentinos, ojalá que nos dure mucho tiempo”.

El lunes por la noche, a pesar de la derrota, las banderas celestes y blancas continuaban flameando en las ventanas y balcones de las casas, confundidas con el paisaje de nostalgia, tristeza, orgullo y pasión que asola al país. Y es posible que sigan allí mucho tiempo más, como una señal del hechizo de amor de una selección de fútbol con su pueblo.

FUENTE:TRT Español