Que el volcán de Fuego en Guatemala, el más activo de Centroamérica, esté en erupción puede parecer algo recurrente: lo que es noticia ahora es la magnitud de su reciente actividad, con explosiones de lava que ascienden hasta los 200 metros de altura desde el cráter. Al punto que, entre el fuego y las grandes columnas de gases mezclados con cenizas, las autoridades han declarado la alerta máxima para los departamentos aledaños de Sacatepéquez, Escuintla y Chimaltenango, mientras al menos 1.700 personas de múltiples aldeas cercanas han tenido que evacuar.
La fase eruptiva del volcán de Fuego, ubicado a 35 kilómetros de la capital guatemalteca, empezó este lunes. Y su actividad, lejos de apaciguarse, sólo ha aumentado en las más de 40 horas transcurridas desde entonces. En su boletín de las 10:30 p.m. de este martes, hora local, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología de Guatemala (Insivumeh) reportó que las cámaras de seguimiento registran “incandescencia constante y explosiones de características moderadas, las cuales emiten fragmentos de lava a alturas de entre 100 y 200 metros sobre el nivel del cráter”.

En su informe, el Insivumeh añadió que “parte del material expulsado durante la erupción se ha acumulado de forma inestable” en la zona superior del volcán “lo que actualmente genera colapsos y el descenso de bloques incandescentes hacia las barrancas Ceniza y Seca”. Esta situación, explica el instituto, hace que no pueda descartarse la posibilidad de que la acumulación de lava llegue a generar corrientes que desciendan “por cualquiera de las barrancas del volcán”.
Lo que, justamente, apunta el boletín representa el principal riesgo para las comunidades ubicadas cerca del volcán, pues si las corrientes llegan a producirse y descender recorrerían una distancia de cinco a siete kilómetros. A eso se suma un peligro adicional: según el Insivumeh, debido a las lluvias pronosticadas en las próximas horas “existe una amenaza inminente de descenso de lahares”, es decir, flujo de lodo y escombros volcánicos, similar al cemento líquido.
“Una de las fases explosivas más críticas”
Previamente, el director del Insivumeh, Edwin Rojas, advirtió que la actividad del volcán de Fuego en las horas siguientes podía “seguir igual o cambiar, pero no va a cortarse de la noche a la mañana”. En esa línea, resaltó que "el volcán está en una de las fases explosivas más críticas" con ríos de lodo, piedras calientes, gases y ceniza.
Bajo este contexto, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) declaró alerta roja, de máximo peligro, en los departamentos de Sacatepéquez, Chimaltenango y Escuintla, aledaños al volcán de 3.763 metros de altura. Cerca de 1,6 millones de personas viven en el área de esas tres regiones.
Según la secretaria ejecutiva de Conred, Claudinne Ogaldes, unas 29.000 personas están expuestas directamente a la caída de ceniza, por lo que es necesario evacuar la zona. En esa línea, la funcionaria pidió a los lugareños usar mascarilla y cubrir los depósitos de agua y alimentos para evitar la contaminación.
Las autoridades explicaron que el lunes se generó una fuente de lava de 200 a 300 metros de altura sobre el cráter y que la columna de ceniza superó los 7.000 metros.
Además, avisaron sobre la dispersión de ceniza a alturas de entre 5.000 y 6.000 metros que se desplazan a distancias de hasta 130 kilómetros hacia el oeste. Este material suele ser muy dañino para la salud, los cultivos y los animales.
Antes de la actividad que empezó este lunes, las más recientes fases eruptivas del volcán de Fuego ocurrieron en febrero pasado y en junio de 2025, lo que obligó a evacuar a unas 800 personas. La más letal fue el 3 de junio de 2018 con saldo de 202 muertos y al menos 229 desaparecidos, además de pérdidas considerables.
En 1932 otra erupción lanzó cenizas que llegaron a El Salvador, a 125 kilómetros de distancia, y Honduras, a 175 kilómetros.
“Salimos corriendo”
Al menos 500 pobladores de El Porvenir y Las Lajitas fueron llevados en autobuses a un salón comunal del centro urbano del municipio de San Juan Alotenango, al este del volcán, reportó este martes la agencia de noticias AFP.
Alejandro García, habitante de El Porvenir, relató que el volcán amaneció muy activo y "en la noche dieron la voz de alerta que había que evacuar". "Salimos corriendo con miedo" al ver la lava descendiendo por las laderas, añadió.
Camas improvisadas fueron colocadas en el salón de San Juan Alotenango, según AFP. Muchos pobladores salieron de sus viviendas con un poco de ropa y alimentos.
El aeropuerto internacional de Ciudad de Guatemala se mantiene operativo y fue reabierta una carretera que conduce a Antigua, principal destino turístico del país.




















