Perfilando un “gobierno de emergencia” sobre el horizonte de Chile, el abogado ultraconservador José Antonio Kast asumió la presidencia del país este miércoles, en un marcado viraje de la nación hacia la derecha. Su llegada al Palacio de La Moneda consolida, además, la reciente tendencia de Latinoamérica por líderes de esa línea política que han redibujado las prioridades de la región. Y, sin tiempo que perder, apenas horas después de su investidura, Kast firmó una serie de decretos enfocados a detener la inmigración irregular, incluido uno que ordena la construcción de "barreras físicas" en la frontera con Bolivia para cortar el paso a quienes busquen ingresar.
"Para enfrentar las emergencias en seguridad, en salud, en educación, en empleo, Chile necesita un gobierno de emergencia y eso es lo que vamos a tener", señaló en su primer discurso como presidente ante miles de sus seguidores en Santiago, la capital. Luego, reiterando el tono de mano dura contra la criminalidad que lo ayudó a ganar las elecciones en diciembre pasado, lanzó una advertencia a “los adversarios de Chile”, como se refiere a los delincuentes nacionales y extranjeros. “Los vamos a perseguir, los vamos a encontrar, los vamos a juzgar y los vamos a condenar", aseveró.
El nuevo mandatario, de 60 años, también sostuvo que recibe una nación “en peores condiciones” de lo que pensaba, lo que se ha leído como una crítica implícita al Gobierno de Gabriel Boric, su predecesor. Según Kast, Chile en estos momentos es "un país con sus finanzas públicas debilitadas. Un país donde el crimen organizado y el narcotráfico han avanzado. Un país donde las familias se sienten abandonadas por el Estado". Y, entonces, lanzó: "La autoridad tiene que ser fuerte porque nuestro país, en esta hora, así lo demanda".
El discurso de Kast desde el Palacio de la Moneda fue el cierre de su jornada de investidura, que comenzó en la mañana del miércoles a 110 kilómetros de Santiago, en la ciudad de Valparaíso. Ante el pleno del Congreso allí, el presidente juramentó en el cargo y fue la nueva presidenta del Senado, la conservadora Paulina Nuñez, quien le impuso la banda presidencial y la medalla de O'Higgins. A la ceremonia asistieron los presidentes Javier Milei de Argentina, Daniel Noboa de Ecuador, Rodrigo Paz de Bolivia, José Raúl Mulino de Panamá, Nasry Asfura de Honduras, Rodrigo Chaves de Costa Rica, Santiago Peña de Paraguay y Yamandú Orsi de Uruguay. Además estuvo presente la líder opositora venezolana y Nobel de Paz 2025, María Corina Machado, y el rey Felipe VI de España.
¿Qué decretos firmó Kast?
En su primer día al mando de Chile, Kast firmó seis decretos, la mayoría de ellos enfocados en medidas para detener la inmigración irregular. La acción más relevante lleva por nombre “Plan Escudo Fronterizo”, y ordena a los ministerios de Defensa e Interior "gestionar cambios legales para desincentivar la inmigración irregular", "modificar las reglas del uso de la fuerza para generar más herramientas contra el ingreso clandestino" y "la construcción de barreras físicas para sectores requeridos", concretamente en la frontera norte con Bolivia.
De hecho, el mandatario le pidió específicamente al jefe del Ejército, Pedro Varela, su “colaboración activa en el aumento de funcionarios" en esa zona para “detener el ingreso de la inmigración ilegal”. Es por el límite con Bolivia por donde entran la mayoría de los migrantes. En Chile hay cerca de 337.000 extranjeros sin la documentación requerida, según datos oficiales.
Adicionalmente, Kast firmó un decreto titulado 'Política Nacional de Cierre Fronterizo', que insta a los ministerios de Defensa, Interior y Bienes Nacionales a "incrementar los medios militares" en la frontera norte, "mejorar la vigilancia mediante drones y sensores optrónicos" y "mejora de las comunicaciones".
Pero la ola de medidas no terminó allí. También se instruyó a una “auditoría total” para cada ministerio e institución del Estado. Según el texto, se trata de un “mecanismo que establece una línea de base técnica y política que permita que cualquier irregularidad sea detectada y denunciada de inmediato bajo una lógica de gestión de emergencia".
Otro de los decretos instruyó a sus ministros impulsar la reconstrucción de lugares afectados por los grandes incendios forestales recientes.
¿Quién es José Antonio Kast?
Aunque lleva menos de 24 horas como presidente, Kast ya hizo historia en Chile al ser el primer mandatario simpatizante de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1989) tras el retorno del país a la democracia hace 35 años.
Al imponerse en las 16 regiones del país durante las elecciones de diciembre pasado, el hoy gobernante logró la segunda victoria más amplia en una segunda vuelta presidencial en democracia, por detrás del triunfo de la expresidenta Michelle Bachelet en 2013. Un resultado que alcanzó al centrar su campaña en una plataforma de línea dura, en la que prometió medidas radicales para restablecer el orden público. Entre otras acciones, ha asegurado que expulsará a cientos de miles de inmigrantes en condición irregular, de ahí que en ese objetivo se hayan centrado sus primeras decisiones como mandatario.
Hasta estas elecciones, la única figura de derecha que había llegado a la presidencia en Chile desde el regreso de la democracia en 1990 fue Sebastián Piñera, fallecido en 2024, quien gobernó en dos mandatos no consecutivos: 2010-2014 y 2018-2022. En su momento, Piñera votó en contra de la permanencia del dictador.
"Kast es una figura vinculada directamente al pinochetismo. Es heredero de su tradición. Además, es hermano de uno de los principales ministros de Pinochet y presidente del Banco Central, Miguel Kast, que sigue siendo una especie de gurú para la derecha más neoliberal", dijo Octavio Avendaño, de la Universidad de Chile, a la agencia de noticias EFE en diciembre.
Con tan solo 22 años, cuando era un estudiante de Derecho en la Pontificia Universidad Católica de Chile, Kast hizo campaña a favor de la continuidad de Pinochet en el poder, durante el plebiscito de 1988 sobre mantener o no la dictadura. "Si estuviera vivo, votaría por mí", dijo Kast cuatro décadas después, en 2017, en su primer intento por llegar a la presidencia.
Ahora bien, a diferencia de sus campaña anteriores por llegar a La Moneda (2017 y 2021), Kast se cuidó mucho en esta ocasión de no mostrar en público su simpatía por la dictadura ni sus posiciones ultraconservadoras en materia de libertades individuales para no espantar el voto femenino y juvenil.
Padre de nueve hijos, Kast fue presidente de Political Network for Values, una red que pregona la defensa de la vida, la familia y el matrimonio en Iberoamérica. Aunque asegura que sus convicciones "no han cambiado" y que sigue "siendo el mismo", ha dicho que no se va a centrar en la llamada "batalla cultural", sino en las "urgencias de los chilenos", como la delincuencia y la migración irregular.












