La reciente visita del ministro de Relaciones Exteriores de Türkiye, Hakan Fidan, a Kiev trasciende el marco de una simple reunión bilateral y ofrece una ventana a la doctrina diplomática que guía la política exterior de Ankara.
Según expertos, el viaje refleja el compromiso de Türkiye por mantener abiertos los canales de diálogo al más alto nivel incluso en tiempos de conflicto, proteger sus intereses estratégicos en el mar Negro y reforzar la cooperación en los ámbitos político, económico y de seguridad, sin quedar atrapada en alineamientos geopolíticos rígidos.
Yasar Sari, director del Centro Haydar Aliyev de Estudios Euroasiáticos de la Universidad Ibn Haldun, sostiene que la estrategia turca frente a la guerra entre Rusia y Ucrania se basa en una autonomía estratégica sustentada en la "ambigüedad estratégica" y el llamado hedging, una política de equilibrio que evita compromisos excluyentes.
Lejos de tomar partido de forma definitiva, Ankara mantiene una postura flexible que le permite ampliar su margen de influencia y conservar interlocución con todas las partes implicadas.
"No se trata de indecisión, sino de una elección estratégica que refleja la posición de Türkiye como una potencia media capaz de desenvolverse entre distintos marcos de seguridad superpuestos, como la OTAN, la región del mar Negro y sus vínculos económicos con Rusia", explica Sari a TRT World.
El experto destaca que, durante su visita, Fidan reiteró la posición tradicional de Ankara en defensa de la soberanía y la integridad territorial de Ucrania, al tiempo que puso de relieve el fortalecimiento de la asociación estratégica entre ambos países.
Paralelamente, el jefe de la diplomacia turca reafirmó la disposición de Türkiye para facilitar el regreso de Rusia y Ucrania a la mesa de negociaciones, un papel que Ankara ha podido preservar gracias a sus relaciones diplomáticas y económicas con Moscú y a su decisión de no sumarse al régimen de sanciones impulsado por Occidente.
Esta combinación de factores, sostiene Sari, consolida la imagen de Türkiye como un “intermediario indispensable” y una “fuerza estabilizadora", con capacidad para dialogar con todos los actores relevantes del conflicto.
Por su parte, Sabir Askeroglu, experto en Rusia y Eurasia del centro de estudios Dunya Siyaseti, interpreta la visita de Fidan dentro del concepto de "potencia central de equilibrio flexible", uno de los pilares de la política exterior turca.
No obstante, aclara que esta autonomía estratégica no implica un alejamiento de la OTAN.
"Más bien hace referencia a la capacidad de Türkiye para desarrollar sus propias prioridades de seguridad regional mediante iniciativas diplomáticas independientes, sin dejar de mantener su compromiso con los principios fundamentales de la alianza", señala a TRT World.
Askeroglu subraya que Ankara combina la capacidad de disuasión militar con una intensa actividad diplomática, un enfoque que la distingue dentro de la OTAN en un momento en que Estados Unidos ha dado señales de querer reducir su implicación en la seguridad europea.
A su juicio, las reuniones mantenidas en Kiev también deben interpretarse como un paso para preparar el escenario de la posguerra.
El objetivo de Ankara es contribuir a preservar la capacidad institucional del Estado ucraniano mediante una cooperación sostenida en ámbitos como la reconstrucción, las infraestructuras, el comercio, la energía y la industria de defensa.
Estos elementos conforman la dimensión económica e institucional de la concepción turca de la seguridad, entendida no únicamente desde una perspectiva militar, sino como una estrategia de estabilidad regional a largo plazo sustentada en múltiples pilares.

Türkiye, una potencia media con autonomía estratégica
Para Helin Sari Ertem, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Medeniyet de Estambul, la actuación de Türkiye como potencia regional debe entenderse en el contexto de una transformación más amplia del orden internacional.
"Sería ilógico volver a dividir el mundo en bloques rígidos que obliguen a los Estados a alinearse con uno u otro bando", afirma a TRT World, al considerar que el siglo XXI exige una mayor capacidad de adaptación y flexibilidad.
En este escenario, explica, las potencias medias emergentes, como Türkiye, actúan con autonomía estratégica, apostando por mantener abiertos los canales de comunicación con múltiples actores en lugar de limitarse a alianzas o ideologías fijas.
Ertem recurre al concepto de un "mundo de geometría variable", en el que los Estados construyen alianzas de distinto alcance y naturaleza según las necesidades de cada momento.
A su juicio, Türkiye ha ejemplificado este enfoque durante los últimos cuatro años y medio al mantener abiertas las vías de diálogo con todas las partes implicadas en el conflicto, con el objetivo de favorecer la paz en el conjunto de la región del mar Negro.
Más que un acercamiento a uno u otro bando, sostiene la académica, esta flexibilidad constituye el rasgo definitorio de la doctrina diplomática que Ankara volvió a exhibir durante la visita de Hakan Fidan a Kiev.
En la misma línea, Teoman Ertuğrul Tulun, analista político del Centro de Investigación Euroasiática (AVİM), con sede en Ankara, considera que la política exterior turca ha evolucionado desde una gestión reactiva de las crisis hacia un papel más activo en la construcción de iniciativas de paz.
En la misma línea, Teoman Ertuğrul Tulun, analista político del Centro de Investigación Euroasiática (AVİM), con sede en Ankara, considera que la política exterior turca ha evolucionado desde una gestión reactiva de las crisis hacia un papel más activo en la construcción de iniciativas de paz.
Como muestra de esta estrategia, Tulun destaca el impulso de Türkiye para reactivar el Marco de Estambul, el proceso diplomático iniciado durante las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania en 2022, que sentó las bases para un posible acuerdo destinado a poner fin al conflicto y que Ankara busca ahora recuperar como punto de partida para futuras conversaciones.

El mar Negro, eje de la estrategia regional de Türkiye
Más allá del contexto inmediato de la visita a Kiev, los expertos coinciden en que el mar Negro ocupa un lugar central en la visión estratégica de Ankara a largo plazo. Este espacio, compartido por seis países —entre ellos Türkiye, Ucrania y Rusia—, constituye un punto clave para la seguridad, el comercio y la estabilidad entre Europa y Asia.
Yasar Sari destaca que Hakan Fidan insistió durante su visita en que los ataques contra puertos y buques comerciales son "inaceptables bajo cualquier circunstancia".
Esta postura responde tanto a los intereses económicos y de seguridad nacional de Türkiye, al proteger las principales rutas marítimas de la región, como a su aspiración de consolidarse como garante de la estabilidad en el mar Negro y custodio de la Convención de Montreux, el tratado firmado hace casi 90 años que reconoce la soberanía turca sobre los estrechos del Bósforo y los Dardanelos y regula el tránsito naval entre el mar Negro y el Mediterráneo.
Por su parte, Sabir Askeroglu recuerda la Iniciativa de Cereales del Mar Negro, el acuerdo mediado por Türkiye en 2022 que permitió reanudar las exportaciones de cereal ucraniano pese al conflicto, como uno de los esfuerzos diplomáticos más relevantes para contener el impacto económico de la guerra.
El experto advierte de que los ataques continuados contra puertos e infraestructuras marítimas amenazan el comercio regional y la seguridad energética, lo que refuerza la necesidad de mantener abiertos los canales diplomáticos para reducir los costes del conflicto para todas las partes.
En la misma línea, Teoman Ertuğrul Tulun define el mar Negro como un "corredor estratégico vital" para la seguridad alimentaria y energética mundial.
A su juicio, la estrategia de largo plazo de Ankara pasa por preservar esta cuenca como un “espacio marítimo estable” y regido por normas internacionales, evitando que se convierta en un “escenario de confrontación” entre grandes potencias.
Tulun señala que las propuestas planteadas durante la visita de Fidan, como la protección de las infraestructuras energéticas y de la navegación comercial, forman parte de un esfuerzo más amplio para reforzar la confianza mutua y la seguridad regional.
Asimismo, destaca la disposición de Türkiye a asumir un papel protagonista en un futuro mecanismo de seguridad marítima para el mar Negro, siempre dentro del marco de la Convención de Montreux.
Esta posición refleja lo que el analista define como una "gestión regional responsable", una concepción geopolítica según la cual una potencia regional asume la responsabilidad de preservar la estabilidad en su entorno inmediato.
"Este enfoque evita una internacionalización excesiva del mar Negro y, al mismo tiempo, protege los corredores comerciales estratégicos frente a las consecuencias de la guerra terrestre", concluye Tulun en declaraciones a TRT World.






















