La próxima cumbre de la OTAN, que se realizará el 7 y 8 de julio en Ankara, Türkiye, ofrece una oportunidad para redefinir la alianza ante el contexto de una nueva era geopolítica, destacaron expertos reunidos este jueves en un panel en Washington, D.C.

El evento, que llevó el nombre de "La alianza turco-estadounidense en el corazón de la nueva geopolítica de la OTAN", fue organizado por la Fundación SETA y moderado por su director ejecutivo, Kadir Ustun. Además, se desarrolló en la antesala de la reunión general de la alianza, de la que Türkiye será anfitrión por segunda vez, tras la que se celebró en Estambul en 2004.
Los "primeros pasos" para una nueva era
Cagri Erhan, principal asesor del presidente de Türkiye, Recep Tayyip Erdogan, enmarcó esta cumbre de la OTAN dentro de un proceso más amplio de transformación de la alianza. “Como en las condiciones de principios de la década de 1950, Estados Unidos y Türkiye desempeñarán un papel protagónico en esta nueva era de transformación”, afirmó.
“La próxima cumbre en Ankara será testigo de los primeros pasos hacia un futuro brillante”, añadió.

Por su parte, James Jeffrey, exembajador de Estados Unidos en Türkiye e investigador distinguido del Instituto Washington, declaró que Ankara ha tenido un rol clave en los grandes desafíos de seguridad de los últimos tiempos.
“Türkiye, junto a Estados Unidos, ha desempeñado un papel decisivo en todos los grandes problemas de seguridad de los últimos años, desde Ucrania hasta el Cáucaso, el mar Negro, los Balcanes y Oriente Medio”, detalló.
Y añadió que Ankara ha “hecho al menos tanto” como Washington “para garantizar la seguridad del ámbito de la OTAN, que se extiende, obviamente, por ser territorio turco, hasta Oriente Medio”.
"Esta cumbre nos ofrece una gran oportunidad, pero es solo la culminación de las conversaciones en curso entre Türkiye y Estados Unidos en el contexto más amplio de la OTAN", completó.
Cambio en la industria de defensa
De manera similar, Rich Outzen, investigador sénior del Atlantic Council, destacó el crecimiento de la relación industrial de defensa entre Washington y Ankara.
"El nuevo paradigma es que Türkiye fabrica productos de tan buena calidad que hay empresas estadounidenses interesadas en comprarlos", afirmó, citando la colaboración en el sector marítimo y la construcción naval, los drones y la inteligencia artificial.
En esa línea, argumentó que ambos países comparten una capacidad que pocos aliados de la OTAN pueden igualar.

"La combinación de experiencia en combate, capacidad industrial y capacidad de ingeniería para poner en práctica esos avances es bastante difícil de lograr", declaró, calificando a Estados Unidos y Türkiye como "los motores de la disuasión y la capacidad de poder militar reales de la alianza”.
“Existen algunos problemas con la cohesión de la OTAN, algunos problemas en la relación bilateral, pero la tendencia es positiva”, añadió.
Türkiye como "actor responsable"
Roger Kangas, miembro del consejo asesor del Centro de Política del Caspio, afirmó que la cumbre de Ankara podría ayudar a la OTAN a deshacerse de lo que denominó "lastre involuntario" sobre su papel global y a reenfocarse en sus capacidades esenciales.

Sugirió que Türkiye podría tener que actuar como puente entre aliados divergentes.
"Türkiye podría tener que ser el actor responsable en la reunión, y lograr que algunas de estas partes enfrentadas lleguen a un acuerdo sobre cómo la organización puede avanzar", declaró.















