Una amenaza silenciosa lleva tiempo abriéndose paso entre los campamentos de desplazados de Gaza. No llega desde el cielo ni viene precedida por el estruendo de las bombas: se desliza entre los escombros, se esconde bajo las tiendas y aparece entre la basura: serpientes y escorpiones
El profesor de Ciencias Ambientales de la Universidad Islámica de Gaza, Abdel Fattah Abdel Rabou, ha advertido en una entrevista para la agencia de noticias Anadolu de que los riesgos que afrontan los palestinos desplazados ya no se limitan a los bombardeos y a la escasez de alimentos, agua y medicamentos. Por el contrario, a estas amenazas se suma ahora un peligro menos visible, pero estrechamente ligado a la devastación del territorio: la alteración del entorno natural y la aparición cada vez más frecuente de serpientes y escorpiones alrededor de los campamentos.
La advertencia llega mientras la mayoría de los habitantes de Gaza continúan desplazados y sobreviven en condiciones extremas, según un informe publicado el 14 de agosto por la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
En este contexto, miles de familias viven en tiendas de campaña, refugios improvisados o edificios parcialmente destruidos después de perder sus hogares. A su alrededor, se acumulan residuos, aguas residuales y escombros, mientras los servicios de agua y saneamiento apenas dan abasto.
Según OCHA, en el 43% de los hogares evaluados había aguas residuales o lodos a menos de diez metros de las zonas habitadas. Además, un 26% informó de acumulaciones de residuos sólidos en las inmediaciones.
La magnitud del desplazamiento da una idea del escenario al que se enfrenta la población. El lunes, la Oficina de Medios del Gobierno de Gaza afirmó que unos 2,15 millones de palestinos desplazados vivían en condiciones humanitarias “desesperantes”. De ellos, más de 800.000 se encontraban en tiendas de campaña que, según la misma fuente, no reúnen condiciones para la “habitación humana”.
Gaza tiene unos 2,4 millones de habitantes, de acuerdo con las estimaciones del Gobierno de Gaza correspondientes a julio de 2026.
Cuando la ofensiva también transforma la naturaleza
Para Abdel Rabou, sin embargo, la aparición de serpientes y escorpiones no puede entenderse únicamente como un problema sanitario. Es también una señal de hasta qué punto la brutal ofensiva israelí ha alterado el ecosistema de Gaza.
“Se han producido cambios radicales en el entorno natural de Gaza”, explicó. La destrucción de viviendas, edificios e infraestructuras ha transformado un paisaje que durante generaciones había servido de refugio a numerosas especies.
De este modo, los barrios reducidos a montañas de hormigón y metal han creado nuevos espacios donde serpientes y escorpiones pueden encontrar refugio. Al mismo tiempo, los bombardeos, las excavaciones y la destrucción de sus hábitats naturales han empujado a estos animales hacia zonas donde antes su presencia era mucho menor.
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo estima que la destrucción ha generado alrededor de 61 millones de toneladas de escombros. Esta enorme acumulación de residuos no solo constituye un desafío humanitario y ambiental, sino que está modificando las condiciones en las que sobreviven numerosas especies.
“La propagación de serpientes y escorpiones es un indicador del desequilibrio ecológico que ha afectado a los ecosistemas naturales de la Franja de Gaza como consecuencia del genocidio”, afirmó Abdel Rabou.

Entre tiendas, basura y roedores
Y es precisamente en los campamentos donde esta alteración del ecosistema adquiere una dimensión más peligrosa. Muchas tiendas han sido levantadas en terrenos abiertos o agrícolas, sin estructuras capaces de mantener a estos animales alejados de los espacios donde duermen y viven las familias.
A ello se suma otro factor: la acumulación de basura y escombros atrae a roedores e insectos. Estos, a su vez, constituyen una fuente de alimento para distintas especies de serpientes y escorpiones.
OCHA informó en julio de que se habían detectado infestaciones de roedores y parásitos externos en el 83% de los lugares de desplazamiento evaluados. La acumulación de residuos y aguas residuales, unida a las deficientes condiciones de higiene, completa así un escenario especialmente favorable para su proliferación.
Por si fuera poco, el calor del verano añade un elemento más. Las altas temperaturas incrementan la actividad de serpientes y escorpiones, que salen de sus escondites en busca de agua, alimento y refugio.
Para quienes viven en una tienda de campaña, la separación entre el exterior y el interior es, en muchos casos, apenas una tela.
La ausencia de barreras de protección en la base de muchas de estas tiendas facilita, por tanto, que los animales entren en los espacios donde duermen las familias.
En este escenario, los niños y las personas mayores son especialmente vulnerables, señala Abdel Rabou. Muchos desplazados duermen directamente sobre el suelo o sobre colchones muy finos, en espacios abarrotados y con escasos medios para protegerse.
El peligro de una mordedura en un sistema sanitario exhausto
Pero el riesgo no termina con el encuentro con una serpiente o un escorpión. Una mordedura o una picadura puede convertirse en una emergencia aún mayor cuando el sistema sanitario se encuentra al límite.
Abdel Rabou advierte de que la presión sobre los hospitales y la falta de medicamentos y suministros necesarios para tratar mordeduras y picaduras agravan todavía más el peligro.
En un informe publicado el 13 de agosto, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos (UNRWA) señaló que ningún centro sanitario de Gaza había recuperado plenamente su capacidad de funcionamiento pese al alto el fuego. Mientras tanto, la falta de medicamentos, material médico, combustible y personal continúa lastrando el sistema sanitario.
A la vista de esta situación, la acumulación de escombros, basura y aguas residuales alrededor de los campamentos supone un riesgo añadido. Y cuanto más crecen estos asentamientos improvisados, mayor es también el contacto entre sus habitantes y un entorno natural profundamente alterado.
Por ello, Abdel Rabou reclama campañas periódicas de limpieza, retirada de residuos y escombros y una mayor información a la población sobre cómo prevenir encuentros con serpientes y escorpiones y cómo actuar cuando aparecen.
Del mismo modo, pide garantizar los recursos médicos necesarios para responder con rapidez ante una mordedura o una picadura.
Porque en Gaza, el peligro ya no siempre llega con una explosión. A veces se arrastra silenciosamente entre los escombros, se esconde bajo una tienda o aparece en mitad de la noche, mientras una familia intenta dormir.
Para Abdel Rabou, la proliferación de serpientes y escorpiones constituye “una amenaza real y creciente para la salud pública y la seguridad de las personas desplazadas”.


















