Sin esperar a tener el bando presidencial sobre su pecho, el mandatario electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, ya anunció decisiones que revertirán el rumbo de la política exterior del país con respecto a Oriente Medio. Específicamente, en lo relativo a Palestina e Israel, las medidas que ha anunciado se distancian ampliamente del trayecto dictado por el saliente Gobierno del hoy presidente Gustavo Petro.
De hecho, faltando 11 días para que asuma el cargo este 7 de agosto, De la Espriella anunció el domingo que suspenderá “la apertura de la embajada en Palestina, que nunca llegó a entrar en funcionamiento”. La decisión, anunciada junto al cierre de embajadas en 14 países –incluyendo Cuba y Nicaragua–, revierte el impulso que Petro buscó darle en sus cuatro años de gobierno a la consolidación del reconocimiento oficial por parte de Colombia del Estado de Palestina, que se remonta a 2018.
En mayo de 2024, el ahora presidente saliente rompió relaciones con Israel en protesta por el genocidio que sufren los palestinos en Gaza, y días después anunció que Colombia establecería una embajada en la ciudad de Ramala, Cisjordania ocupada. Pero ese proyecto nunca llegó a concretarse por trámites pendientes con las autoridades de Israel, según explicó en mayo de 2025 Jorge Iván Ospina, nombrado en ese momento embajador de dicha representación diplomática.
Y en el horizonte que se perfila a corto plazo, las prioridades han cambiado. De manera explícita. Bajo el gobierno que se alista para tomar las riendas de Colombia, con De la Espriella a la cabeza, el interés ahora se ha volcado a favor de Tel Aviv.

Vuelven los lazos con Israel… y la embajada será en Jerusalén
El pasado 16 de julio, el presidente electo anunció un paso que lo acerca a la simpatía de Estados Unidos, largo aliado de Tel Aviv: restablecer las relaciones diplomáticas con Israel desde su primer día de gobierno.
Y para cumplirlo, hubo un encuentro clave en EE.UU. que puso en marcha varias medidas. Según informó la oficina de prensa de De la Espriella en ese momento, el acuerdo para retomar “la alianza histórica” con Tel Aviv se dio durante una reunión celebrada en Washington entre el recién designado ministro colombiano de Relaciones Exteriores del gobierno entrante, Omar Bula, y su homólogo israelí, Gideon Sa’ar.
Entre los puntos pactados está que la embajada de Colombia sea trasladada a Jerusalén, una medida que emula la que implementó el presidente de EE.UU., Donald Trump, durante su primer gobierno en 2018.
Antes de que Petro cortara los lazos con Israel en 2024, la embajada colombiana estaba ubicada en Tel Aviv, donde la mayoría de países tienen su representación diplomática. "La relación histórica que el Gobierno de Petro rompió de manera unilateral volverá a fortalecerse", afirmó categóricamente el comunicado del equipo de De la Espriella.

Adiós al caso de Sudáfrica
Pero lo que acordaron Bula y Sa’ar en su llamada “hoja de ruta” no termina allí. Además de un “intercambio inmediato de embajadores” y “la eliminación recíproca de visas”, Colombia se retirará de la demanda que Sudáfrica presentó contra Israel por genocidio ante la Corte Internacional de Justicia por la brutal ofensiva perpetrada en Gaza.
Otro “reverzaso” de las políticas de Petro, quien durante su gobierno apoyó este caso ante el máximo tribunal de la ONU, denunciando el sufrimiento de los palestinos en Gaza.
Las cartas de De la Espriella para Israel y Palestina no sólo están sobre la mesa: ya se jugaron. Y las medidas reveladas apuntan a un alineamiento inequívoco con Tel Aviv que le sigue con constancia el paso de Washington.






















