Si había alguna certeza respecto a los diálogos entre Estados Unidos e Irán en Pakistán el pasado fin de semana es que fue un pulso difícil. Disputado. Y, además, bajo la presión internacional que no apartó su atención de Islamabad. Pero entonces las negociaciones concluyeron sin un avance significativo al que la diplomacia pudiera aferrarse: todo parecía apuntar a que las partes habían llegado a un callejón sin salida, en medio de la frágil tregua.
Así, la perspectiva de más fuego, sangre y bombardeos volvió a apoderarse de la agenda mediática. Hasta que el hermetismo sobre los detalles del encuentro empezó a ceder, y 11 fuentes le confirmaron a la agencia de noticias Anadolu que el diálogo sigue activo. Más aún: que habrá otra ronda de negociaciones “muy pronto”, de acuerdo a una de las personas consultadas.
De hecho, un diplomático radicado en Oriente Medio, señaló bajo condición de anonimato que las conversaciones entre los mediadores y EE.UU. han continuado desde que el vicepresidente JD Vance partió de Islamabad, mientras que una fuente involucrada en las negociaciones indicó que Pakistán sigue transmitiendo mensajes entre Teherán y Washington.
También, en lo que intentó ser un mensaje para calmar la incertidumbre, el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, señaló este lunes: "Quiero asegurarles que se sigue haciendo todo lo posible para resolver los problemas”.
A lo que se suma que, este martes, una fuente iraní le dijo a la agencia estatal de noticias IRNA que Teherán mantiene sus contactos con Islamabad, pero aún no hay un acuerdo para una nueva ronda de conversaciones con Washington.
Las diferencias insalvables en el diálogo
Los puntos que, de acuerdo a las fuentes consultadas por Anadolu, generaron fricción entre las partes no resultaron ser una sorpresa. De hecho, son los mismos sobre los que EE.UU. e Irán han insistido desde que la guerra empezó el pasado 28 de febrero.
Por un lado está el estrecho de Ormuz, el paso vital para el suministro energético mundial que Irán ha bloqueado de facto, pero que Estados Unidos se ha comprometido a reabrir. Por el otro, el programa nuclear iraní y las sanciones internacionales que enfrenta el país.
Cuatro de las 11 personas que consultó Anadolu detallaron que fueron las diferencias sobre estos tres temas las que acabaron por estancar los diálogos, a pesar de que en algunos momentos las partes parecían estar cerca de alcanzar al menos un entendimiento marco.
Un funcionario de la Casa Blanca declaró que Estados Unidos exigía a Irán que pusiera fin a todo el enriquecimiento de uranio, desmantelara todas las principales instalaciones de enriquecimiento nuclear, entregara su uranio altamente enriquecido, aceptara una paz más amplia, acordara un marco de seguridad que incluyera a los aliados regionales, dejara de financiar a grupos afines en la región y abriera completamente el estrecho de Ormuz sin cobrar peaje.
En contraste, las demandas de Teherán incluían un alto el fuego permanente garantizado, la promesa de que no se producirían futuros ataques contra Irán y sus aliados en la región, el levantamiento de las sanciones primarias y secundarias, la descongelación de todos sus activos, el reconocimiento de su derecho al enriquecimiento y el control continuo de Ormuz, según fuentes iraníes.
El programa nuclear de Irán como punto de discordia
Una fuente estadounidense afirmó a Anadolu que los iraníes no comprendían del todo que el objetivo principal de Estados Unidos era lograr un acuerdo que garantizara que Irán nunca obtendría un arma nuclear. Lo cual Teherán ha negado durante años, señalando que su programa nuclear es de carácter civil y pacífico, y que no busca desarrollar un arma como la que Washington le atribuye.
Pero este sigue siendo un eje vital en la manera cómo EE.UU. ha enmarcado su guerra. De hecho, un reporte del diario The New York Times reveló que la delegación de la Casa Blanca presionó a Teherán para que suspendiera el enriquecimiento de uranio durante 20 años, durante la negociación.
En una respuesta formal enviada el lunes, Irán ofreció una pausa mucho más corta, de hasta cinco años, según informaron dos altos funcionarios iraníes y un funcionario estadounidense, de acuerdo a la publicación. Pero, el presidente de EE.UU., Donald Trump, rechazó la propuesta, añadió una de las personas.
Washington además habría exigido que Teherán retirara el uranio altamente enriquecido de su territorio. Según The New York Times, Irán se opuso, insistiendo en que el material permanezca dentro del país, y ofreció diluirlo significativamente hasta niveles inadecuados para su uso en armas nucleares.
Funcionarios estadounidenses argumentan que persiste la preocupación de que Irán conserve la capacidad de volver a enriquecer el material en el futuro.
Los detalles de la negociación
Las conversaciones en Islamabad, celebradas cuatro días después del anuncio del alto el fuego entre EE.UU. e Irán, marcaron el primer encuentro directo entre funcionarios de los dos países en más de una década, y la reunión de mayor nivel desde la Revolución Islámica de Irán en 1979.
En el lujoso Hotel Serena de Islamabad, las negociaciones se desarrollaron en dos alas separadas y un área común: una para la delegación estadounidense, otra para la iraní y una tercera para las reuniones trilaterales con mediadores pakistaníes, según informó personal operativo a la agencia de noticias Reuters.
No se permitía el uso de teléfonos en la sala principal, lo que obligó a los delegados, entre ellos el vicepresidente Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, a salir durante los recesos para transmitir mensajes a sus países, según dos fuentes.
El momento de esperanza
"Había una gran esperanza a mitad de las conversaciones de que se produjera un avance y que ambas partes llegaran a un acuerdo. Sin embargo, la situación cambió en un instante", declaró una fuente del gobierno pakistaní.
Otra fuente involucrada en las conversaciones afirmó que las partes estuvieron "muy cerca" de un acuerdo y que lo habían logrado en un 80% antes de toparse con decisiones que no pudieron resolverse de inmediato.
Dos fuentes iraníes de alto rango describieron el ambiente como tenso y poco amistoso, y añadieron que, si bien Pakistán intentó suavizar el ambiente, ninguna de las partes mostró disposición a aliviar las tensiones.
No obstante, las dos fuentes iraníes indicaron que, a primera hora del domingo, el ambiente había mejorado y la posibilidad de una prórroga de un día comenzó a tomar forma.
Pero fue en ese momento cuando las diferencias insalvables frustraron la perspectiva de un acuerdo marco que pudiera anunciarse al mundo.
Este relato, basado en fuentes que hablaron bajo condición de anonimato debido a la delicadeza del asunto, ofrece un primer análisis de la dinámica interna de la reunión, cómo cambió el ambiente en la sala, cómo concluyeron las conversaciones tras indicios de una posible prórroga y cómo se mantiene la posibilidad de un diálogo posterior.
El lunes, el presidente Trump afirmó que Irán había llamado esa mañana y que "les gustaría llegar a un acuerdo". Un funcionario estadounidense, refiriéndose al comentario de Trump, declaró que el diálogo entre Washington y Teherán continuaba, y que se avanzaba en las negociaciones para alcanzar un acuerdo.
Al ser consultada al respecto, la portavoz de la Casa Blanca, Olivia Wales, afirmó que la postura de Estados Unidos no había cambiado en la reunión en Islamabad. "El diálogo continúa para lograr un acuerdo", añadió.
“Un gran progreso”
A pesar del estancamiento, cuando el presidente Vance compareció ante la prensa posteriormente para anunciar el fin de las conversaciones, sus declaraciones sugirieron la posibilidad de nuevos intercambios. "Nos marchamos de aquí con una propuesta muy sencilla, un método de entendimiento que constituye nuestra oferta final y la mejor", declaró. "Veremos si los iraníes la aceptan".
Luego, en una entrevista con la cadena Fox News este lunes, afirmó que los diálogos lograron "un gran progreso", pero advirtió que no lograr la reapertura total del estrecho de Ormuz podría "cambiar radicalmente" el rumbo de las negociaciones.
"No diría simplemente que las cosas salieron mal. También creo que salieron bien. Logramos un gran progreso", declaró.
Añadió que Washington también aclaró su posición negociadora durante las conversaciones, incluyendo "los aspectos que necesitábamos ver para que el presidente de Estados Unidos sintiera que estaba obteniendo un buen acuerdo".
"La gran incógnita ahora es si los iraníes tendrán la suficiente flexibilidad, si aceptarán los puntos cruciales que necesitamos ver para que las negociaciones avancen", agregó.
En esa línea, afirmó que Estados Unidos espera que Irán continúe avanzando hacia la reapertura del estrecho de Ormuz, considerándolo fundamental para la estabilidad económica mundial. "Nuestra expectativa es que los iraníes sigan progresando en la apertura del estrecho de Ormuz, y si no lo hacen, esto alterará radicalmente la negociación que mantenemos con ellos", declaró.







