En vísperas a lo que se espera sea una jornada crucial en el Foro Económico Mundial en Davos, la tensión sobre Groenlandia vuelve a escalar. Antes de partir hacia el evento, donde hablará este miércoles, el presidente de EE.UU., Donald Trump, evitó precisar hasta dónde está dispuesto a llegar para apoderarse del territorio danés: “Ya lo sabrán”, respondió a los periodistas mientras insinuaba la posibilidad de un acuerdo. Sus declaraciones encendieron las alarmas en Europa, donde la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió que la respuesta de la UE será “firme, unida y proporcionada” frente a las amenazas que consideran dirigidas contra la soberanía de un aliado de la OTAN.
“Tenemos muchas reuniones programadas sobre Groenlandia, y creo que las cosas van a salir bastante bien”, afirmó Trump en conversación con los medios el martes.
Dinamarca ha advertido que toda la OTAN está en riesgo si Trump cumple sus amenazas de tomar control de Groenlandia. Por su parte, durante el fin de semana, el mandatario estadounidense prometió nuevos aranceles a países europeos como Gran Bretaña, Francia y Alemania, que enviaron tropas a la isla en solidaridad.
También, durante sus declaraciones del martes, buscó minimizar las críticas acerca de que podría estar poniendo en peligro el acuerdo alcanzado con la Unión Europea, bajo el cual el bloque se comprometió a aumentar la inversión en EE.UU. Trump sostuvo que el pacto sigue siendo esencial para el bloque: “Necesitan ese acuerdo muy desesperadamente con nosotros”.
El mandatario insistió además en que llegar a un entendimiento con Dinamarca y la OTAN es posible. “Creo que llegaremos a algo en lo que la OTAN estará muy feliz y nosotros también estaremos muy felices”, afirmó. Luego reiteró su retórica de que Washington necesita Groenlandia por seguridad: “Lo necesitamos por motivos de seguridad nacional e incluso por la seguridad mundial”.
Ante una pregunta sobre la amplia oposición entre la población de la isla a sus planes, Trump afirmó: “Cuando hable con ellos, estoy seguro de que estarán encantados”.
Siguiendo la ya conocida línea del Gobierno de Trump, el enviado de comercio estadounidense, Jamieson Greer, advirtió este martes a las naciones europeas que no utilicen su “bazuca” arancelaria contra Washington como represalia por las amenazas de adquirir Groenlandia.
“No sería prudente (...) Cada país va a hacer lo que esté en su interés nacional”, señaló Greer a los periodistas en Davos.
La llegada de Trump a Davos se retrasó ligeramente después de que un fallo eléctrico obligara al avión presidencial Air Force One a regresar a la Base Conjunta Andrews poco después del despegue. La Casa Blanca calificó el incidente de “problema menor” y, por precaución, Trump y su comitiva cambiaron de aeronave antes de reanudar el viaje hacia Suiza.
Periodistas a bordo informaron de un breve apagón de las luces en la cabina, lo que llevó a la tripulación a regresar a la base. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró que el presidente retomó su itinerario sin cambios en la agenda.
La UE promete una "respuesta firme" a las amenazas de Trump sobre Groenlandia
Las primeras reacciones desde Davos no tardaron en llegar. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió este martes en su discurso que Trump podría acabar sumiendo en una "espiral descendente" las relaciones con la UE.
“Los aranceles planteados son un error, especialmente entre aliados de larga data”, afirmó, antes de reiterar que la respuesta de la UE será “firme, unida y proporcionada”.
La preocupación también se hizo evidente entre otros líderes europeos presentes en el foro. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, instó a la UE a recurrir a sus herramientas de anticoerción para responder a la presión estadounidense. París , aseguró, prefiere “el respeto sobre los matones”, y calificó de “inaceptables” los nuevos aranceles amenazados por Trump. También reafirmó el compromiso europeo con la soberanía nacional y el derecho internacional.
“Haremos todo lo posible para tener una Europa más fuerte, mucho más fuerte y más autónoma”, subrayó.
Asimismo, Macron advirtió sobre “un giro hacia un mundo sin reglas”, uno “sin una gobernanza colectiva efectiva”, que conduce a una “competencia implacable”. Y describió la “competencia de los Estados Unidos de América a través de acuerdos comerciales que socavan nuestros intereses de exportación, exigen concesiones máximas y apuntan abiertamente a debilitar y subordinar a Europa”.
A estas críticas europeas se sumó la voz de Canadá. El primer ministro del país, Mark Carney, expresó en Davos su “firme apoyo” a Groenlandia y Dinamarca tras las amenazas de Trump.
El discurso de Carney ante las élites políticas y financieras del mundo también abordó temas que ha planteado desde su entrada en la política canadiense el año pasado, en particular que un sistema de gobernanza global liderado por Estados Unidos no volverá a la normalidad previa a Trump.
En esa línea, instó a las potencias medianas, como Canadá, a trabajar juntas en defensa de un orden internacional basado en reglas. “Las potencias medianas deben actuar juntas, porque si no estamos en la mesa, estamos en el menú”, señaló Carney.












