El presidente Recep Tayyip Erdogan trasladó a su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, en una conversación telefónica mantenida el jueves, la postura de Türkiye contra cualquier intervención extranjera en Irán, subrayando al mismo tiempo la importancia que Ankara concede a la paz y la estabilidad de sus vecinos. Así lo informó la Presidencia turca a través de X.
Según el comunicado, ambos líderes abordaron los últimos acontecimientos en Irán. Erdogan insistió en que una salida a la crisis sin una mayor escalada no solo es deseable, sino que también responde a los intereses estratégicos de Türkiye en la región.
Irán atraviesa una de las mayores oleadas de protestas antigubernamentales de su historia reciente, un escenario que ha venido acompañado de una dura represión. El líder supremo, Ali Jamenei, reconoció el sábado que los enfrentamientos han dejado “varios miles” de muertos, en lo que supuso la primera admisión pública de la magnitud de las víctimas, responsabilidad que atribuyó a Estados Unidos.
Las manifestaciones y huelgas, que comenzaron como protestas por la situación económica, derivaron rápidamente en un movimiento masivo contra el liderazgo clerical que gobierna Irán desde la revolución de 1979. Durante varios días, a partir del 8 de enero, multitudes llenaron las calles en protestas sostenidas.
En este contexto de máxima tensión, el ministro iraní de Relaciones Exteriores lanzó el miércoles la advertencia más directa hasta ahora a Washington, asegurando que la República Islámica “responderá con todo lo que tenemos” si vuelve a ser atacada.
En el primer balance oficial difundido por las autoridades, un comunicado de la fundación iraní para veteranos y mártires, citado por la televisión estatal, indicó que 3.117 personas murieron durante las protestas.

















