AMÉRICA LATINA
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Chile declara estado de catástrofe por incendios forestales que dejan muertos y miles de desplazados
Una ola de incendios forestales golpea el sur de Chile, con al menos 19 muertos y 30.000 evacuados. El gobierno declaró el estado de catástrofe, mientras Ñuble y Biobío enfrentan un escenario crítico, agravado por el clima extremo y fuertes vientos.
Chile declara estado de catástrofe por incendios forestales que dejan muertos y miles de desplazados
Incendios forestales arrasan el sur de Chile y obligan a evacuar a miles de personas. / Reuters
19 de enero de 2026

Los incendios forestales vuelven a convertir a Chile en un escenario de destrucción, evacuaciones y duelo. La magnitud de los focos llevó al gobierno a decretar este domingo el estado de catástrofe en las zonas afectadas, poniendo a disposición “todos los recursos disponibles”, ante una tragedia que ya dejó al menos 19 muertos y cerca de 30.000 evacuados.

El fuego se expandió desde el sábado, en amplias áreas de las regiones de Ñuble y Biobío, ambas bajo alerta roja. Las llamas avanzaron con especial violencia en la comuna de Penco, ubicada a unos 500 kilómetros al sur de Santiago. 

En pocas horas, el fuego descendió por los cerros, alcanzó zonas habitadas y transformó barrios enteros en corredores de humo y ceniza. De acuerdo con el director regional de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) en Biobío, Esteban Krause, el incendio que afecta a ese sector registra, de manera preliminar, unas 5.000 hectáreas quemadas.

Mientras tanto, la situación en la región de Ñuble sigue siendo crítica. Según el último reporte enviado por CONAF, se contabilizaban nueve incendios activos que ya han consumido más de 4.000 hectáreas. Brigadas terrestres y medios aéreos trabajan contrarreloj para impedir que las llamas se expandan hacia nuevas áreas pobladas.

¿En qué consiste el estado de catástrofe?

Frente a este escenario, el presidente Gabriel Boric decretó el estado de catástrofe en las zonas afectadas. Además, suspendió su agenda del lunes y anunció un viaje al sur del país para tomar conocimiento directo de la situación y reforzar las medidas adoptadas hasta el momento.

“Ante los graves incendios en curso he decidido declarar estado de catástrofe en las regiones de Ñuble y Biobío. Todos los recursos están disponibles”, indicó Boric en una publicación en la red social X.

El gobierno explicó que la declaración habilita medidas extraordinarias, como la posibilidad de imponer toques de queda para prevenir nuevos focos intencionales y proteger a la población. Asimismo, brigadas forestales de las Fuerzas Armadas trabajan de forma permanente en el territorio. Su despliegue para combatir el fuego fue inmediato, ya que esas tareas no requieren la emisión formal del decreto.

Por otro lado, el presidente electo, José Antonio Kast, hizo un llamado a la unidad y a dejar de lado las disputas políticas. “En este momento crítico de la emergencia no hay espacio para la política”, escribió en la red social X. En ese mismo sentido, subrayó que el foco debe estar en combatir los incendios, auxiliar a las personas afectadas y apoyar a las autoridades para enfrentar la emergencia.

A todo ello se suma un factor determinante: las condiciones meteorológicas. Desde la noche del sábado, las altas temperaturas y el denominado “viento Puelche”, un viento seco y cálido que desciende desde la cordillera de los Andes hacia los valles y la costa, han favorecido la rápida propagación del fuego. Este fenómeno eleva la temperatura y reduce la humedad, complicando de forma notable las labores de extinción de fuego.

En palabras de la directora del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres, Alicia Cebrián, “son condiciones bien adversas las que hemos enfrentado”. Así, cada cambio de viento puede reactivar frentes que parecían controlados.

No obstante, no se trata de un hecho aislado. Aunque los incendios forestales forman parte de la historia climática de Chile, su frecuencia e intensidad se han incrementado desde 2010. La crisis climática, una megasequía que se prolonga desde hace más de una década y la expansión de la interfaz urbano-rural –donde viviendas y vegetación combustible conviven peligrosamente– han convertido cada verano en una amenaza recurrente, advierten los expertos.

El 2 de febrero de 2024, varios focos se desataron de manera simultánea en los alrededores de la ciudad de Viña del Mar, a 110 kilómetros al noroeste de Santiago. Aquel siniestro provocó 138 muertes, según datos actualizados de la fiscalía, y 16.000 personas damnificadas.


FUENTE:TRT Español y agencias