Después de 25 años de negociaciones, el acuerdo Mercosur–Unión Europea está más cerca que nunca de aprobarse. Este 9 de enero, una mayoría de países de la UE —incluidos Alemania, España e Italia— votó a favor de avanzar con el pacto, mientras que Francia, Irlanda, Austria, Polonia y Hungría se opusieron y Bélgica se abstuvo. Con este respaldo, Bruselas se prepara para firmarlo en los próximos días en Paraguay.
Pero el debate va más allá del comercio: ¿gana autonomía América Latina… o se ata a un modelo que reproduce dependencia?
El acuerdo conectaría a 720 millones de personas y al 20% del PIB mundial, pero también enfrenta críticas por asimetrías, estándares ambientales exigidos sin compensaciones reales y un modelo agroexportador que podría profundizar la dependencia latinoamericana. Lo que se decide no es solo un tratado: es cómo América Latina se posiciona frente a potencias como la UE, EE.UU. y China, y qué futuro económico está dispuesta a aceptar.

