Colonos israelíes ilegales armados, acompañados por fuerzas israelíes, irrumpieron en la comunidad beduina palestina de Al Burj, en el norte del valle del Jordán, atacando viviendas y propiedades. Varios residentes que intentaron proteger a sus familias y pertenencias fueron detenidos, mientras los colonos actuaban sin restricciones.
El ataque se enmarca en un patrón de violencia que no deja de crecer: en 2025, la violencia de colonos en Cisjordania ocupada aumentó un 25 %, con 845 agresiones documentadas, que dejaron 4 palestinos muertos y cerca de 200 heridos.
En el valle del Jordán, una de las zonas más golpeadas, esta presión constante ha obligado a decenas de familias palestinas beduinas a abandonar sus hogares, en medio de demoliciones, confiscación de tierras y agresiones recurrentes.

