Reza Pahlavi, el autoproclamado heredero del trono derrocado de Irán, busca apoyo en Occidente e Israel para impulsar un cambio de régimen, aunque su “reino” exista solo en las redes sociales.
Hijo del último sha, Mohammad Reza Pahlavi —depuesto en 1979 durante la Revolución islámica— intenta presentarse como alternativa política desde el exilio, promoviendo una agenda alineada con actores externos.
Pese a su presencia digital y a ciertos respaldos internacionales, su influencia dentro de Irán es mínima: no ocupa ningún cargo, carece de estructura política en el país y su base real de apoyo es reducida. Aun así, intenta aprovechar el clima regional para proyectarse como figura relevante, aunque su pretendido liderazgo siga sin arraigo en la vida política iraní.
