Las lluvias de invierno están provocando un nuevo tipo de tragedia en Gaza: casas que colapsan por el deterioro acumulado tras años de bombardeos. En Sheikh Radwan, una vivienda dañada se vino abajo tras días de tormentas, dejando al descubierto cimientos agrietados y estructuras imposibles de reparar bajo el bloqueo israelí.
La ONU y organizaciones humanitarias advierten que más del 70% de los edificios de Gaza presentan daños estructurales desde octubre de 2023, incluidos hospitales, escuelas y viviendas familiares. Los ataques han destruido sistemas de drenaje y alcantarillado, lo que agrava las filtraciones y erosiona el suelo.
Con más de 1,9 millones de personas desplazadas viviendo en refugios improvisados, el riesgo de derrumbes aumenta con cada tormenta. El invierno no solo trae frío: trae el colapso de hogares debilitados por la ofensiva genocida, poniendo en peligro a familias que ya no tienen a dónde regresar.

