4 de febrero de 2026
Con la caducidad del tratado New START, tanto EE.UU. como Rusia dejan de estar obligados a mantener el tope de 1.550 ojivas nucleares estratégicas y a permitir inspecciones mutuas, según datos confirmados por agencias internacionales.
Washington no ha mostrado interés en prorrogarlo y Moscú afirma, vía TASS, que no recibió respuesta a su oferta de extensión temporal.
El fin del acuerdo no implica una guerra nuclear inmediata, pero sí menos reglas, menos transparencia y más riesgo de errores o escaladas, en un contexto de tensiones abiertas y retroceso del multilateralismo.
EE.UU. y Rusia concentran cerca del 90 % del arsenal nuclear mundial: con tratado o sin él, la capacidad de destrucción global ya existe.
