Las fuerzas israelíes irrumpieron en el campo de refugiados de Shuafat, en Jerusalén Este ocupada, allanando múltiples viviendas, deteniendo a varios residentes y destruyendo alrededor de 13.000 huevos, según imágenes y reportes difundidos en redes y medios locales.
Este nuevo operativo se produce en un lugar que simboliza la discriminación estructural y el apartheid en Jerusalén: Shuafat es el único campo de refugiados dentro de los límites municipales de la ciudad, sus residentes pagan impuestos a la alcaldía, pero llevan años denunciando falta de servicios básicos, desde alcantarillado y recogida de basura hasta infraestructuras seguras.
Organizaciones de derechos humanos y agencias de la ONU han documentado cómo, en barrios palestinos de Jerusalén Este ocupado –incluido Shuafat– la inversión municipal es mínima en comparación con las áreas israelíes, lo que se traduce en carreteras deterioradas, escuelas saturadas y servicios de salud insuficientes.
En paralelo, el intento de Israel de expulsar a UNRWA y cerrar escuelas y clínicas en la zona ha dejado a decenas de miles de personas aún más expuestas, sin alternativas claras para educación, saneamiento o atención médica.

