17 de febrero de 2026
En el sur de Gaza, miles de familias palestinas se preparan para recibir el Ramadán entre ruinas, desplazamientos y escasez extrema. La ofensiva genocida y el bloqueo prolongado han profundizado una crisis humanitaria que ya llevaba meses al límite.
Mientras debería ser un tiempo de reunión, espiritualidad y comunidad, para muchos este Ramadán llega marcado por la incertidumbre, la falta de alimentos y el colapso de infraestructuras básicas.
Aun así, muchas familias gazatíes intentan mantener vivas las tradiciones: decoran lo que queda de sus hogares, encienden luces, preparan lo poco que tienen y buscan pequeños momentos de alegría. Una resiliencia cotidiana que sobrevive incluso en medio de la devastación.
