Fuertes rachas de viento arrancan lonas, doblan postes y destrozan las tiendas de palestinos desplazados dejando al descubierto a familias enteras en la zona de Zuweida, en el centro de Gaza.
Según la Defensa Civil de Gaza, unas 7.000 tiendas han sido barridas por los últimos temporales, con ráfagas de hasta 60 km/h que destrozaron refugios especialmente en las zonas costeras, dejando a familias enteras expuestas a la lluvia, el viento y temperaturas cercanas a cero.
El gobierno de Gaza denuncia que al menos 24 personas —21 de ellas niñas y niños— han muerto por frío extremo desde el inicio de la ofensiva, siete menores solo en esta temporada de invierno. A esto se suman víctimas de edificios dañados que se derrumban durante las tormentas, con al menos 5 palestinos muertos en los últimos días por el colapso de viviendas y estructuras inestables.
Las autoridades y organizaciones humanitarias insisten en que no se trata de un “desastre natural” aislado, sino de una crisis fabricada: la destrucción masiva de viviendas por los bombardeos, el bloqueo a materiales de reconstrucción y las restricciones a la entrada de ayuda han obligado a cientos de miles de personas a vivir en tiendas que nunca fueron pensadas para soportar un invierno así.

