En medio de las tensiones con Estados Unidos, los cielos de Venezuela se han convertido en un escenario especialmente complejo. Washington emitió la semana pasada una alerta para vuelos comerciales por un “aumento de actividad militar” en la región, lo que llevó a seis aerolíneas a suspender sus operaciones. En paralelo, la Casa Blanca solicitó autorizaciones especiales para vuelos de repatriación, incluido el operativo con el que deportó a 175 migrantes este miércoles, una contradicción que Caracas califica como un “doble estándar” del Gobierno del presidente de EE.UU., Donald Trump.
Ahora bien, cuando las seis aerolíneas suspendieron sus vuelos tras la alerta de la Administración Federal de Aviación de EE.UU. –que instó puntualmente a “extremar la precaución” en la zona–, el Ministerio de Transporte de Venezuela les otorgó un plazo de 48 horas para reanudar operaciones, indicando que era seguro volar en su espacio aéreo. Pero estas compañías mantuvieron la suspensión y, al vencerse el plazo al mediodía del pasado miércoles, perdieron sus permisos para operar en el país.
Esta medida incluye la revocación de permisos a la compañía española Iberia, la portuguesa TAP, la colombiana Avianca, la filial colombiana de la chileno-brasileña Latam, la brasileña GOL y la turca Turkish Airlines, según indicó la autoridad para la aviación civil de Venezuela.
Mientras, siguen operando Copa, Wingo, Boliviana de Aviación y Satena, así como las locales Avior y la estatal Conviasa. En tanto, las venezolanas Laser y Estelar anunciaron la suspensión de sus vuelos con destino a Madrid hasta el 1 de diciembre, luego de los avisos emitidos por la Autoridad Aeronáutica de España. La interrupción de vuelos ha afectado a más de 8.000 pasajeros de al menos 40 vuelos, según la Asociación Nacional de Agencias de Viaje y Turismo.
En este contexto, el ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, aseguró este jueves que el Gobierno de Venezuela es quien “decide quién vuela y quién no” y que “se reserva el derecho de admisión”, criticando la alerta emitida por Washington y reforzando a la intervención extranjera. "Quédense con sus aviones y nosotros nos quedamos con nuestra dignidad", agregó Cabello.
Avión de EE.UU. con 175 migrantes aterriza en Venezuela
Pero el Ministerio de Transporte confirmó que, mientras emitía las alertas, Estados Unidos había solicitado “permisos especiales” para operar rutas de repatriación con aviones estadounidenses. Una petición que se produjo al mismo tiempo que Washington “insta a las aerolíneas extranjeras a suspender vuelos hacia Venezuela”, indicó.
Así, en este contexto, un avión con 175 migrantes deportados desde Estados Unidos aterrizó este miércoles en Venezuela. Según informó a la agencia de noticias EFE una fuente del Ministerio de Transporte venezolano, la aeronave de aerolínea estadounidense Eastern Airlines, procedente del estado de Arizona, llegó al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, principal terminal aérea de Caracas, con 142 hombres y 26 mujeres a bordo, además de dos adolescentes y cinco niños.
La misma fuente destacó en diálogo con la agencia la contradicción entre la advertencia estadounidense y la operación realizada: "Aterrizó un avión estadounidense en Maiquetía con tripulación estadounidense y no hay peligro en el espacio aéreo venezolano. Llegaron y se van seguros. Es el doble discurso del Gobierno de Donald Trump", señaló. El vuelo de repatriación aterrizó apenas quince minutos antes del vencimiento del plazo de 48 horas otorgado por el Gobierno venezolano a las aerolíneas internacionales para reanudar sus operaciones.
Además, el Ministerio de Transporte añadió en un mensaje publicado en la red social Instagram: “La llegada de esta aeronave demuestra la seguridad de nuestro espacio aéreo, pese a la narrativa que quiere vender el Gobierno del presidente Donald Trump, imponiendo restricciones a las líneas aéreas extranjeras que mantienen vuelos comerciales hacia Venezuela”.
De acuerdo con Caracas, se espera que “en los próximos días” lleguen nuevos vuelos bajo el mismo esquema de repatriación, en un contexto marcado por la cancelación en cascada de rutas internacionales hacia el país sudamericano.
La situación ocurre en medio de la presencia constante de aviones de combate estadounidenses a pocas decenas de kilómetros de las costas venezolanas, según registros de páginas de rastreo de aeronaves, aumentando la tensión regional. Todo esto se da en el marco del despliegue militar estadounidense que EE.UU. mantiene en la zona para realizar lo que califica como operaciones contra el narcotráfico y que han dejado al menos 81 muertos. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, afirma que esto en realidad tiene como objetivo un cambio de gobierno.









